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Columna
La Fórmula de la Felicidad: Cuando sentir lástima nos reta
Columna semanal
Óscar García
15/02/2020
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Foto: Noroeste

Va terminando la rueda de prensa del 21 Congreso de Valores, tengo emociones positivas resonantes. Unos segundos después, un WhatsApp cambia la emocionalidad ya que muestra la noticia de un suicidio más, ahora en Chiapas. La joven de 15 años lo transmitió en vivo por las redes. Historias que antes eran lejanas, nos han alcanzado de manera impactante.

Muchas investigaciones nos afirman que los jóvenes que presentan problemas de salud mental, tales como ansiedad, depresión, trastorno bipolar o insomnio, son más vulnerables y tienen un mayor riesgo de optar por el suicidio como una solución a sus problemas.

Cuando durante la adolescencia los jóvenes son “expuestos” a cambios fuertes en su vida, es todo un reto procesar correctamente situaciones como el divorcio de sus padres, el cambio de residencia y dejar a los amigos de toda la vida, la separación por cuestiones laborales de uno de los padres, el correcto manejo de la sexualidad, los cambios en la estabilidad financiera familiar y (en número muy creciente) ser víctimas de intimidación.

Una combinación muy presente en los casos que se presentan en los medios es una combinación de salud mental e impacto emocional por cambios drásticos en el estilo de vida, que afectan de forma directa o indirecta lo que conocemos como autoestima. Cuando observamos que el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo decrece, seremos testigos de mucho sufrimiento y una tendencia del joven a autocompadecerse, generando un estado de ánimo donde la lástima se hace presente.

Parafraseando a John Gardner, ex Secretario de Salud, Educación y Asistencia Social de los Estados Unidos de América, al referenciar este interesante tema nos dice que: “La lástima por uno mismo es uno de los narcóticos no farmacéuticos más destructivos. Es adictiva, da placer en el corto plazo, pero separa a la víctima de la realidad”. Una frase super poderosa para tratar de interpretar el por qué nos autocompadecemos. En la mayoría de las ocasiones es para sentirnos mejor, buscando culpar a otros de lo que hicimos o dejamos de hacer, es la opción ligera de visualizar a los factores externos como la causa principal, lo que conocemos como estilo atributivo.

Es un hecho que todos hemos y seguramente vamos a experimentar momentos de gran dolor emocional producido por nuestras equivocaciones, las pérdidas y esas situaciones no deseadas de la vida; pero una gran diferencia siempre será que los que se autocompadecen se enfocan en todo lo malo que les ha pasado y se quedan en el dominio de la queja. Los resilientes, que son los que salen adelante ante este tipo de retos, se enfocan en lo que quieren que les pase y en lo que necesitan hacer para lograrlo, priorizando las posibles soluciones para lograr desplazamientos.

Tengo muy presente frases castrantes que decimos a nuestros hijos desde el profundo miedo a que les pase algo, ¿te hacen sentido algunas de las que menciono a continuación?:

Tu madre con cara de angustia: “Pobrecito, se siente mal”, no le hacen caso sus hermanos; “Pobre niño, tiene tantas dificultades” y nadie le quiere ayudar con la tarea; “Es injusto lo que le pasa, pero no puede hacer nada”; o “A este niño siempre le pasa algo malo”, tiene tan mala suerte, por favor ayúdenle.

¿Te imaginas el gran daño emocional que estamos construyendo? Recordemos de todo esto que el cerebro puede ser entrenado de la misma forma que entrenamos nuestro cuerpo al ejercitarlo. No permitamos que nuestros comportamientos nos acerquen a ser pesimistas porque “esa es nuestra naturaleza”. Podemos cultivar y desarrollar el entusiasmo y el optimismo, y aceptar que a pesar de todo lo que nos pase podemos vivir en bienestar subjetivo.

Entonces estaremos en otra conversación donde el joven afrontará los cambios como retos, no buscará huir de sus propios miedos, aprendiendo a reconocer lo que siente.

Todo un reto el que tenemos, por eso me emociona pensar que el 18 de marzo tenemos una gran cita en el Centro de Convenciones de Mazatlán, donde las conversaciones nos llevarán a grandes aprendizajes. No dejes pasar la oportunidad.

Mientras, seguimos aprendiendo juntos en esta comunidad @LicOscarGarciaCoach.

 

 

 

 

 

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