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Columna
La fórmula de la felicidad: El poder de la resiliencia
El coach Óscar García Osuna invita a reflexionar sobre la emociones
Óscar García
20/07/2019
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Foto: Cortesía

Domingo por la mañana, preparado para disfrutar a través de la televisión de un partido de tenis histórico: dos leyendas se enfrentaban en la final de Wimbledon; Roger Federer y Novak Djokovic nos regalaron una sobredosis de emociones, de lecciones de buenas prácticas por su gran técnica individual, pero también de lecciones para la vida a través de sus fortalezas de carácter.

En la cancha central del All England Club, estos dos guerreros rompieron récord al jugar 4 horas y 57 minutos a una intensidad de extraterrestres. El suizo y el serbio nos dieron catedra de disciplina, autorregulación física y emocional, de inteligencia social para gestionar desde el entorno del público, que volcaba a favor de su preferido, hasta la apreciación de la belleza con el despliegue de su maravilloso talento. Así, nos llevaron sin sentirlo hasta un quinto set, que se debe definir en el tie break, luego de que igualaran 12-12 en games. ¿Te imaginas cuánto entrenamiento previo para llegar “enteros” a la definición histórica? Una lección para los que queremos que todo suceda de forma inmediata, casi producto de la casualidad, y si no ya estamos altamente frustrados.

Momento electrizante cuando todos pensábamos que el partido se definía: Roger perdió dos puntos tras una innumerable serie de juegos irreales, pues se topó con un grandísimo guerrero que siempre ha mostrado capacidad resiliente como una de sus mejores armas. En entrevista después del partido, cuando le preguntan qué pasaba por su mente cuando el público se manifestaba en casi total apoyo a su rival, la respuesta de Novak Djokovic fue mágica para mí: “Parece estúpido, pero cuando gritaban ‘Roger’, me intentaba convencer de que decían ‘Novak’”.

Recuerdo la lectura del libro “Símbolos de transformación”, del psicólogo y psiquiatra suizo Carl Jung, donde afirma que el ser humano y el Ave Fénix tienen muchas similitudes. Visualiza esa criatura de fuego capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción. Para un servidor, este es el mejor ejemplo del poder de la resiliencia, esa capacidad inigualable que nos permite renovarnos como seres mucho más fuertes, valientes, luminosos, mucho más humanos.

Para la psicología positiva, la resiliencia forma parte del capital psicológico y es interpretado como la valoración positiva de las circunstancias y posibilidades de éxito basadas en el esfuerzo y perseverancia. Otro punto básico que nos permite soñar en grande es que al ser considerado como un estado y no un rasgo, puede ser desarrollado, modificado y aprendido. Las cuatro dimensiones son autoeficacia, optimismo, esperanza y la tan mencionada resiliencia.

Por si no bastara con lo vivido en la mañana del domingo, nos preparamos a huir del calor extremo de la temperatura ambiente refugiados en la sala de televisión, para disfrutar una de mis películas favoritas, “La vida es bella”. Al secar las lágrimas casi mocos del emotivo final, era imposible no reconectar con Viktor Frankl, el neuropsiquiatra y fundador de la logoterapia, que sobrevivió a la tortura de los campos de concentración. Sus famosos libros describen y nos invitan a reflexionar acerca de las experiencias no deseadas, esas que denominamos traumáticas y que siempre nos regalan, de entrada, una afectividad negativa. Sin embargo, lo que suceda a partir de ellas depende de cada uno de nosotros. Es nuestra decisión si nos levantamos de nuevo, cobramos vida una vez más a partir de nuestras cenizas para lograr un triunfo sin igual o, por el contrario, limitarnos a llorar, deambular, derrumbarnos y victimizarnos.

Ante la pregunta ¿por qué ganó Novak y jugó mejor Roger?, mi respuesta: porque el serbio nos dio una cátedra histórica del poder de la resiliencia, y vale la pena (sea quien sea nuestro favorito) aplaudirle y aprender nuestra propia lección de vida.

Sigo emocionado aprendiendo y grabando nuevamente la frase del protagonista de la película: “Con voluntad se puede hacer todo. Yo soy lo que yo quiero”, así de retador, así de motivante.

Seguimos conectados en mi página de Facebook @LicOscarGarciaCoach.

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