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Columna
La Fórmula de la Felicidad: ¿Existen empresas felices?
El coach Óscar García en su columna habla sobre la felicidad laboral que debe de existir en las empresa para dar mayor resultados
Óscar García
08/12/2018
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Foto: Noroeste

Desayuno madrugador de jueves con un grupo de amigos, muy nutrido y entusiasta. Sus integrantes con perfiles de todas las áreas productivas y de servicio. Sin darnos cuenta, de manera espontánea, surge el tema de las celebraciones decembrinas y la forma cómo cada uno le damos significado y forma.

Si compilara menciones, resumiría que fueron descanso, convivios familiares y la oportunidad de dar luz a nuestro camino por la vida. Una nueva oportunidad para replantear metas y buscar estrategias para asegurarnos que sucedan.

Se colocaron en la mesa de conversación invitaciones a participar en distintos eventos familiares o empresariales que organizan los integrantes del grupo. Aquí enfoco el tema de la columna y es a uno de los complejos turísticos orientados a clientes de tiempo compartido de mayor tradición en la ciudad. Mi amigo, su líder, me sorprende agradablemente con la serie de actividades que realizan todos los colaboradores de la organización, además de la tradicional posada, la que incluye cena, música y regalos.

Hablar de la felicidad laboral ya no es una moda. Las evidencias científicas de sus hallazgos la convierten en una realidad que, poco a poco, va calando en el mundo empresarial. Grandes investigaciones confirman que las empresas que cuentan con trabajadores felices son más rentables, venden hasta un 40 por ciento más porque su productividad se incrementa hasta un 30 por ciento, la innovación para resolver problemas es tres veces poderosa al provocar el bienestar de sus colaboradores en un impacto en la creatividad.

Existen indicadores claves en la medición, como son el índice de rotación y la considerable disminución de incapacidades por cuestiones de salud.

¿Se imaginan ustedes, en el calendario oficial de las empresas, actividades tales como una Carrera Guadalupana sobre la arena? La oportunidad de convivir colaboradores y sus familias con los proveedores y clientes de la empresa. Un domingo para trabajar la fe y el bienestar físico.

Atreverse, con toda la intención de reconocer las creencias de la mayoría de sus colaboradores (más del 90 por ciento son católicos) para promover una peregrinación en honor a la Virgen María de Guadalupe, en un reto logístico por su recorrido de más de 4 kilómetros, para terminar con una gran verbena de tamales y atole para todos los asistentes.

Confieso que estoy entusiasmado por asistir a validar las dotes actorales de algunos conocidos que trabajan en el resort en la representación de la típica pastorela, donde promueven nuestras tradiciones ante un publico que se integra por sus clientes, la gran mayoría procedente de Canadá y Estados Unidos.

Pero si ya estaba sorprendido, mi elasticidad cerebral se retó al conocer que, en uno de los días de mayor ocupación y demanda de servicio, un gran porcentaje de colaboradores y clientes se va en caravana a repartir juguetes y ropa nueva que han donando ellos mismos durante todo el año, para permitirse entregarlos de forma personal a niños de las zonas más vulnerables de la ciudad. Me erizó la piel. Una actividad con una duración de más de cuatro horas. ¿Cuántos empresarios o líderes, ante una propuesta como esta, dirían: “están locos, hoy es día solo de trabajo”?

Hoy me explico con mayor certeza por qué, cada vez que voy con mi familia a sus instalaciones, desde el guardia, el mesero, el jardinero, la camarera, cada uno de los colaboradores que me encuentro, otorga saludos con una natural sonrisa y un sabroso buenos días.

Qué suerte tengo de que todo lo estudiado lo puedo vivenciar en la congruencia de esta empresa, donde no solo importa la remuneración, que siempre será básica, es higiénica, como bañarnos todos los días, ya que todos trabajamos para recibir una paga, pero esta, por más buena que sea, no será suficiente en el desarrollo del sentido de bienestar de las personas.

En un contexto en el que cada vez es más difícil atraer y retener el talento. Es un hecho que en empresas como la de mi amigo, la diferenciación con respecto a los competidores ya no está solo en el producto, sino en la calidad en el servicio, para ello, contar con empleados que vistan orgullosos la camiseta es esencial para su supervivencia.

Soy un convencido de que en la interacción diaria de cientos de colaboradores surgen dificultades, se generan conflictos que resolver, se presentan diferencias y sentimientos, incluso habrá épocas financieras retadoras, pero al conocerse más y mejor, al tocar el sentido humano de las personas, se habilita una línea de comunicación mágica, la confianza, la integridad en los diálogos y la convicción de tratar al otro como te gustaría ser tratado.

¿Te puedes imaginar cuál es primer paso para lograr más empresas como esta? Podrás caer en el típico juego de la queja. La pregunta poderosa es: ¿y tú qué propones? ¿Qué cambio puedes hacer desde tu entorno, desde tu primer grupo de impacto?

Sigo positivamente impactado, estoy listo para vivir algunas de las actividades de este resort para seguir aprendiendo prácticas exitosas y luego intentar aplicarlas en mi zona de impacto.

Seguimos en contacto por mi página Oscar Garcia Coach.

 

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