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Mazatlán
La Fórmula de la Felicidad: ¿Te sientes mal por estar viejito?
El coach Óscar García en su columna habla sobre la vejez
Óscar García
09/02/2019
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Foto: Noroeste

Cena previa a la celebración de una nueva vuelta al Sol, charla de lo más común entre mi hijo y yo, cuando siento su mirada inquisidora exigiendo toda mi atención y me dice: “Mosh (así me dice de cariño), ¿te sientes mal por estar viejito?”. Neta, como dicen los chavos, me sorprendió su pregunta y la seriedad con la que la formuló.

El primer cuestionamiento que me hice, “¿me siento viejo?” No dudé en contestarme, “¡NO!” Jajaja. Desconozco qué cara pondría que inmediatamente corrigió para afirmar: “bueno, papá, es que ya tienes muchos años”. Relajé el cuerpo y solté la carcajada. Los números son afirmaciones y pues la edad cronológica es un número, nos guste o no.

Confieso que la pregunta sin intención me invitó a reflexionar para concluir con certeza que hacerse viejo es un regalo. He sido testigo cómo algunos queridos amigos se anticiparon al viaje al otro mundo, que solo me queda agradecer la oportunidad de una nueva vuelta al Sol.

Hoy puedo afirmar con orgullo: soy la persona que quiero ser, no cambiaría las oportunidades de aprender que Dios y la vida me han brindado, hoy mis amigos son más amigos, y los compañeros del tren de la vida, sé que sólo son pasajeros de un mismo vagón, que al coincidir, algún aprendizaje me venían a regalar y que depende de mí si me quedo con el regalo o no.

Hoy busco menos la perfección porque entendí que esta no forma parte de la fórmula de la felicidad. Algunas veces me desespero porque las cosas no salen como yo quiero, pero cada vez me preocupo menos por las situaciones que no suman a mi propósito de vida.

A través de los años, mi corazón ha experimentado un sinnúmero de alegrías y de retos esperanzadores, de logros estimulantes, sueños compartidos y cumplidos, pero también he aceptado que en el camino ha aparecido el dolor y el sufrimiento al no saber reaccionar correctamente ante la situación no deseada.

Hoy entiendo que un corazón que no se ha fragmentado por la partida de un ser querido, por la desilusión de esperar más de los que amas, por la traición de los que sentías leales, es un corazón estéril que nunca tendrá la certeza que produce darse el permiso para ser humano, la felicidad que produce reconocerse como un ser imperfecto.

Altamente retador el reconocer que el sufrimiento superado nos da la fuerza para seguir creciendo y encontrar respuestas a “Lo que te choca te checa y qué dice eso de ti”.

En secreto y con permiso de mis lectores, debo afirmar que cada día me gusta y disfruto la persona en la que me he convertido, quizá con la suma de años es más fácil ser positivo, me inquieta mucho menos lo que los demás pueden pensar, siempre y cuando mi actuar sea congruente con mis principios, con mis valores, con mis sueños.

Para dar respuesta a mi amoroso inquisidor, enfoqué mi intención a disfrutar más la oxitocina que me produce su cálido abrazo; mentalmente agradecí todo lo que la vida me ha regalado, las emociones que impactaron mi afectividad positiva y claro, aquellas que me enfrentaron con la afectividad no deseada. Con sinceridad, puedo decir que me gusta seguir sumando años, me llena de optimismo la oportunidad de seguir regalando miradas desde mi propio caminar, me ensancha el corazón la simple ilusión de continuar contribuyendo a un mundo más positivo.

Me siento orgullo de ser parte de ustedes a través de mi página Oscar García Coach, de mi espacio en Noroeste con La Fórmula de la Felicidad, con Mente Positiva en Indymedia, pero sobre todo, con el contacto cara a cara de cada estudiante, de cada coachee, de cada ser humano que confía que juntos podemos lograr nuestra mejor versión.

Seguimos profundamente abrazados con la confianza que Dios se despierta antes que nosotros para colgar el Sol y darnos la oportunidad de poder verlo desde nuestra ventana. Vamos por una vuelta más para seguir buscando trascender a través de mis actos y hasta de mi vulnerabilidad. Gracias por acompañarme en este fabuloso viaje.

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