Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Columna
LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD: ¡Viviendo intensamente!
El coach Óscar García Osuna invita a reflexionar sobre las emociones
Óscar García
20/10/2018
Marcar como favorita
Foto: Cortesía

Escribo esta columna desde un torrente de emociones positivas experimentadas en un corto periodo de tiempo. Me explico: agradecer el poder crear un mágico evento de inauguración de la temporada de beisbol con el marco majestuoso de un estadio renovado, recibir el reconocimiento por los primeros 25 años laborando como colaborador del Sistema Tecnológico de Monterrey, emprender el viaje para encontrarte con compañeros y cómplices de tus grandes sueños e iniciar la segunda etapa de los trabajos de la fundación, son caudal emocional suficiente para tratar de autorregular y disfrutar inteligentemente cada paso, cada hecho, cada situación.

Replantear el futuro desde el presente, desde el aquí y el ahora, siempre es y será muy retador, demanda mucho enfoque y voluntad. Pero es muy motivante cuando cada situación se vuelve una gran experiencia y momento de aprendizaje.

En el vuelo a la Ciudad de México me encuentro a una gran amiga, conversando sobre la vida y el cómo asumimos los retos al estar cerca del “sexto piso” y las expectativas que cada uno genera, desde la mimetización de lo vivido en el seno familiar.

En el salón de espera de la conexión a Madrid llega el “cuasi hijo”, acompañante intencionado de la primera parte de esta aventura por venir, cerramos de una forma divertida los “planes a futuro” de lo que queremos vivir en la siguiente etapa de nuestra vida, cómo nos vemos emocionalmente haciendo lo que nos apasiona.

Pasa el tiempo, instalado para despegar, después de un cambio de compañeros de travesía, me toca compartir el momento con una admirable señora de 70 años que decide cruzar por primera vez el charco. Comparte conmigo el cúmulo de inquietudes emocionales que vivió para darse permiso de hacer el “viaje de sus sueños”.

11 horas de viaje, entre lecturas, revisión de pendientes, intento de ver una película para sobrellevar con agua y manzanilla las turbulencias de leves a moderadas, el anuncio de 10,000 pies me invitó a tomar la foto del horizonte, un cielo impresionantemente azul y unas pequeñas nubes son la mejor bienvenida

Y con esa imagen de azules y blancos de mi foto, estoy bajo el ordenador intentando resumir lo aprendido desde la mirada compartida y mis propias reflexiones.

La tercera edad, una etapa que inicia a los sesenta años (mal llamada por muchos como vejez) se puede vivir con gran intensidad y felicidad. Un requisito indispensable son las condiciones físicas y mentales que nos acompañarán y qué estamos generando desde hoy para ese momento de la vida. Lo que es un hecho es que las personas mayores tenemos todo un mundo de posibilidades para disfrutar.

Casualmente, dentro de las lecturas del vuelo, un artículo de María Ángeles García, trabajadora social, psicóloga de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) llama mi atención, en él afirma que: “Lo que no puede ser es que haya personas que cuando van a jubilarse piensen que es una gran alegría porque así podrán estar todo el día tumbados en el sofá, descansando y viendo cómo pasan las horas sin preocuparse de nada”.

Una de las lecciones de mi acompañante fue desafiar sus miedos, dejar de pensar en los otros para decidir por ella, ponerse metas logrables desde su propia actitud y estos fueron factores determinantes para “cruzar el charco”. Se dio cuenta de que sí pasaba algo, estaba deambulando y viendo pasar el tiempo y a “destiempo” desde su antigua mirada, se encontró en terapias para vencer el miedo, trabajar en estar bien primero ella antes de cumplir los caprichos de todos sus seres queridos, dejando de sentirse “utilizada” y colocando en el día a día una meta y trabajar en ella hasta lograrla. Si ustedes la hubieran visto, para mí, por su alegría manifestada en el rostro, por su actitud determinante, por su energía para enfrentar lo que venga, bien podía pasar por una persona de cincuenta años.

El recuerdo de muchos seres queridos toma imagen en mi mente y sí, esa era la actitud de generaciones pasadas, encerrarse en su casa esperando envejecer hasta morir porque culturalmente estaba mal visto que salieran a divertirse, más aún las mujeres. Buscar a quién ayudar, sean los hijos, los nietos, está muy bien, pero para estar bien, primero debemos pensar en nosotros mismos, para desde nuestro bienestar subjetivo compartirlo con los demás.

Hemos aterrizado, instalados en el hotel, procedemos a caminar para compensar el cuerpo y la mente, procedemos a hacer la marcha por la Gran Vía hasta saludar como siempre a la Puerta de Alcalá, después de comprar en la Mayorquina una deliciosa palmera de chocolate y mi lonche de jamón serrano. Los sonidos de la música captan mi atención, un sexteto de cuerdas que dan vida a “Canon en re mayor” de Pachelbel, seis seres humanos mayores de edad que todos los días se reúnen a recordar sus días de estudio en los conservatorios de sus países de origen, Armenia, Venezuela, Turquía, cambiaron los aplausos de teatros para deleitarse haciendo lo que les apasiona para los miles de transeúntes.

Cuánto sentido me hace el artículo donde la experta afirma que la soledad es uno de los grandes enemigos de la vejez. Por mencionar un dato de referencia, son más de un millón y medio de personas mayores –el 22% del total– que viven solas en España. Después de una provechosa conversación con mis amigos del sexteto entiendo que a veces la soledad viene impuesta por circunstancias de la vida y es muy dolorosa, pero aún en esos momentos las personas tenemos la oportunidad de abrirnos nuevos y atractivos espacios que servirán de estímulo para conocer a otras personas con los mismos intereses o situación. Es decir, mantener relaciones sociales sanas ayuda mucho a sentirse activo y productivo

Disfrutando una tapa de calamar frente a la estación de Atocha, veo pasar muchas parejas y grupo de amigos que a primera vista promedian una edad aproximada de más de 80 años, super arreglados en su aspecto físico, algunos con su cerveza o tinto, todos riendo a carcajadas, tomados de la mano, mostrando comportamientos muy alegres. Me quedo con una pregunta de indagación ¿En qué etapa de su vida se prepararon o adoptaron estas personas un estilo saludable? Es una repuesta que quizás todos los que participamos en la historia de esta columna estamos buscando.

Será un tema para una próxima columna, hoy seguimos contactados por la tecnología desde otra parte del mundo. Recuerda compartir estos artículos y sígueme desde mi página Oscar Garcia Coach.

 

Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Comentarios
Elevemos la conversación
Noroeste cree en la conversación abierta y responsable. Por eso este espacio es exclusivo para suscriptores y usuarios registrados. Opina con respeto.
El resto del contenido es exclusivo para usuarios registrados de Noroeste
Acceso   Registro
Utiliza tu red social favorita
   
Mediante correo y una contraseña
Recomendamos para ti

Oportunidades