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La matemática que sólo requiere de 6 decimales de Pi después del punto
María Guadalupe Russell Noriega es delegada Estatal de las Olimpiadas Mexicanas de Matemáticas
Istar Meza
14/03/2019
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Foto: Marco Ontiveros

Los únicos decimales del PI después del punto que son necesarios para que María Russell practique su trabajo son 3.141592, aunque hay matemáticos que se han encargado de investigar y hasta el momento se hayan determinado más de dos billones de cifras, la doctora en ciencias matemáticas no necesita saber más.

María Guadalupe Russell Noriega es delegada Estatal de las Olimpiadas Mexicanas de Matemáticas, desde el 2012 se encarga de preparar a los alumnos para las dos competencias nacionales y a los alumnos de selección internacional de las olimpiadas.

“Yo soy la delegada estatal de esa olimpiada, además soy parte del comité nacional del seguimiento de la olimpiada nacional, que es la competencia internacional de matemáticas, donde Sinaloa ha traído muy buenos premios”, detalla.

Podría pensarse por muchos, que si se tiene un doctorado, una maestría y la licenciatura en Ciencias Matemáticas se requiere conocer la mayoría de las cifras que se sabe hasta la fecha componen el PI, pero no es así, porqué María se enfoca en el área de vinculación y extensión, por lo que no requiere conocer más de 6 decimales.

“A mí me gusta más trabajar en el área de vinculación y extensión, en ese sentido es cómo las olimpiadas cayeron muy bien en lo que a mí me gusta hacer, que es estar más en contacto con la gente, no ser el típico matemático que está encerrado en la oficina solamente resolviendo cosas, me gusta más interactuar con las personas, eso me ha dado satisfacciones en el contexto”, cuenta.

María Russell reconoce que el PI está en todas partes, en la geometría se encuentra en las formulas de área, de volumen; detalla que cuando se hace una circunferencia con un hilo o hilaza, sin importar la longitud del diámetro, si se traza la circunferencia, se hace un corte y se destiende, tomando de referencia la longitud se comienza a juntar el hilo o hilaza, se podría detectar que el diámetro cabe tres veces y un poco más, por lo que lo interesante de PI es ese poco más.

“¿Por qué PI es tan famoso? Resulta que el Pi está en todas partes, la definición más emblemática de PI tiene que ver con la circunferencia y el diámetro; bueno pues ahí están las llantas de los coches, los pilares que son cilíndricos, en cuestiones del teléfono celular, resulta que en la intensidad de la señal está una cuestión donde aparece PI, entonces PI tiene algo interesante, dentro de todo lo que ha ocurrido en la historia antes de cristo ya se conocía el PI”, advierte.

La doctora en matemáticas cuenta que hay gente que mira a PI como un número mágico, por lo que hay concursos de un reto para determinar quién se sabe más números de decimales y se ha llegado a recitar hasta 700 cifras decimales.

“A mí me gusta mucho PI, pero no me aprendería tantas cifras, es algo que se ha ido generalizando, el tipo de cosas dónde aparece PI y de esa manera la gente ya identifica que hay un día de PI, pero la importancia es porqué es una constante que aparece en muchas áreas de las matemáticas y básicamente ese número de cifras tiene que ver con la precisión en las operaciones que se realicen”, destaca.

Dice que han pasado muchos años y mucho trabajo matemático para determinar las cifras de decimales después del punto, como en cuestiones satelitales, ya que para muchos cálculos se opera con PI y entre más se conozca los resultados son más exactos, por lo que esa es la parte más importante, la cuestión de la precisión.

Las matemáticas proyecto profesional y de vida

 Originaria de un pueblo llamado El Higueral, cercano a la sindicatura del Dorado, Culiacán, decidió irse a estudiar la universidad a la capital del estado, dónde se encontró con la sorpresa de que estaba en la matricula la licenciatura en matemáticas, ella y otra compañera Maribel Loaiza Leiva fueron las únicas mujeres en graduarse de esa generación.

Las matemáticas le han dado mucho a María Russell, su esposo, Jesús Armando Domínguez Molina, formó parte de su generación, lo conoció en la licenciatura y ahí comenzó además de su proyecto profesional, su proyecto de vida con quien ahora tiene dos hijos, Emilio, un joven destacado en olimpiadas matemáticas, y Julia María, que aunque le gustan las matemáticas, no disfruta participar en las olimpiadas y concursos en la materia.

“Fuimos compañeros de salón (Jesús Domínguez), en nuestra generación solo terminamos dos mujeres, las primeras dos egresadas es la Dra. Maribel Loaiza Leiva y yo, esa generación fue histórica porqué nunca habían salido tantos estudiantes y éramos ocho, ahora han estado creciendo las generaciones, pero en general en la carrera de matemáticas son pocos los que egresan”, refiere.

Cuenta que cuando ella comenzó con lo de las olimpiadas es porque aquí en Sinaloa siempre se había participado pero no se habían dado buenos resultados de manera permanente. Cuando su hijo participo en la olimpiada en la secundaria, ella se sintió frustrada porque no sabía cómo ayudarle, no tenía experiencia en lo que era la olimpiada y aunque su hijo fue a la olimpiada nacional y ganó medalla de plata y quedó seleccionado para la competencia internacional, quedar seleccionado es comenzar con un proceso de selección y capacitación, pero no había quien lo apoyara.

“A mí eso me hizo pensar que qué mal, que estoy segura sí él hubiese participado a como estamos ahora, me queda claro que hubiese podido crecer más, no quiere decir que no haya crecido porque siguió participando y ahora es uno de los entrenadores que tenemos.

Me di cuenta de que hacía falta alguien que los apoyara, que pueda dar seguimiento, yo me he involucrado y he estado al pendiente de la evolución, hemos crecido en un grupo que se ha estado apoyando y ayudando a los más pequeños”, refiere.

“Ahora con las cosas que estoy haciendo, sí me emociono mucho con los muchachos, cuando veo que obtienen un premio, no sé si ellos están más contentos que yo, esos momentos sí han sido muy gratificantes”, destaca.

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