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La verdad Incómoda
Aunque muchas de las profecías de Al Gore han sido puestas en duda, de todos modos su mensaje ha servido para crear conciencia sobre la necesidad de hacer frente al cambio climático
03/01/2008 | 00:00 AM
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Acabo de disfrutar con cierta angustia la extraordinaria producción cinematográfica La verdad íncómoda, donde Al Gore, el ex vicepresidente durante la administración Bill Clinton, candidato demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos y recientemente premios Nobel de la Paz y Príncipe de Asturias, explica de forma muy didáctica , con cifras e imágenes contundentes, el vertiginoso cambio climático que nos afecta si no por igual a todos, por los daños regionales diferenciados como los ocurridos este año en el sureste del país, sí se cierne como la espada de Damócles sobre la cabeza de cada uno de los que poblamos la tierra.

El filme, que ha sido un éxito mediático en el mundo entero, lamentablemente no lo hemos visto en las grandes pantallas de Sinaloa. No se trata de un película que tenga sólo como estrella a Al Gore, que lo hace muy bien, con gran dominio del espacio escénico y con el apoyo técnico que tienen las grandes superproducciones hollywoodenses; sino también a científicos, activistas, políticos y hasta gente como usted o yo. Que de ser ciertos los pronósticos, estaríamos en el mismo hoyo.

Son las cifras y evidencias que han sido recogidos en campo o en los laboratorios de los más recónditos lugares del mundo. Es una llamada de atención que debe llevar al ser humano a modificar conductas si no quiere que se cumpla ese pronóstico apocalíptico que el politólogo italiano Giovanni Sartori sentenció en su obra La tierra explota, donde alerta de que de continuar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y el efecto invernadero no llegaríamos al año 2100.

Es decir, en el mejor de los casos, que los hijos de los que están naciendo podrían no ver crecer a su descendencia.

Hay evidencia más que suficiente del cambio climático. Basta darnos cuenta de que los veranos son más largos y calurosos; que cada año tenemos un mayor número de huracanes con efectos desastrosos para la población de las costas que resienten severamente los daños materiales y humanos; los incendios de los bosques que acaban con el hábitat de miles de especies de la fauna y la flora o, más simple, eventos sencillos pero muy significativos de lo que viene ocurriendo en los mares, como es el movimiento de ballenas fuera de los circuitos que milenariamente ha seguido esta especie. Hace unos días veíamos una de ellas frente a las playas de Olas Altas en Mazatlán y antes apareció otra muerta en esa costa, sorprendiendo en primerísimo lugar a los oceanólogos del Centro de Limnología de la UNAM y dejando con la boca abierta a los que nos acercamos. No era un evento frecuente. Quizá en decenas de años no había ocurrido, pero estaba ahí.

Por eso, algo está sucediendo y no tenemos respuesta convincente de los comportamientos erráticos de estos cetáceos. ¿Tienen que ver con los cambios climáticos de los que estamos siendo testigos frecuentemente indiferentes? Sí y no. Al Gore compartió el Premio Nobel de la Paz con el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y, muchas de sus aseveraciones, pero sobre todo conclusiones, han sido puestas en entredicho con las mismas cifras y hallazgos de IPCC. Es el caso del economista y experto en estos temas Xavier Sala I Martín, Catedrático de la Universidad de Columbia y la Pompeau Fabre de Barcelona, que discute (La Vanguardia, 02/10/2007) las verdades de Al Gore con los mismos datos del panel intergubernamental.

¿Ocho mentiras de Al Gore?
1. El ex vicepresidente Al Gore afirma que un 100 por ciento de los científicos está de acuerdo con sus postulados.
Xavier Sala: Empecemos por la afirmación de que un 100 por cien de los científicos está de acuerdo con sus postulados. Es verdad que hay casi unanimidad en que la tierra se ha calentado (menos de un grado, eso sí) durante el último siglo. Desafortunadamente para la credibilidad de Gore, la unanimidad se acaba aquí. Y si no, comparemos las afirmaciones de la película, no con algún informe de algún científico loco en la nómina de Exxon, sino con el documento que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU hizo público recientemente, documento probablemente sesgado a favor de posiciones ecologistas pero que, incluso así, demuestra que la película está llena de exageraciones.

2. Gore muestra en su película imágenes de “un océano Ártico sin hielo y de una Groenlandia y una Antártida descongelándose”.

Xavier Sala: Gore muestra imágenes de un océano Ártico sin hielo y de una Groenlandia y una Antártida descongelándose cosa que, asegura, causará una subida del nivel del mar de 7 metros. Es cierto que la masa de hielo del Ártico se ha reducido durante el último siglo (un proceso que, dicho sea de paso, empezó a principios del XIX, mucho antes de las emisiones de dióxido de carbono industriales). Pero en lo que se refiere a la Antártida, el IPCC dice que las temperaturas allí no sólo no han subido sino que han bajado (página 9) y se espera que su masa de hielo aumente durante el próximo siglo (página 13). La película muestra imágenes de una pequeña zona Antártica cuyo hielo ha caído al mar, pero esa zona es la excepción en un continente que se está enfriando.
3. En La verdad incómoda se asegura que el deshielo “causará una subida del nivel mar de 7 metros”.
Xavier Sala: Lo de los 7 metros también es una exageración: la descongelación del Ártico tendrá consecuencias menores sobre el nivel del mar porque su hielo ya está flotando en el agua. Y como, según dice el IPCC, la Antártida no se va a derretir sino más bien al contrario, el aumento del nivel del mar no puede ser muy grande. Las previsiones del IPCC confirman esa lógica y auguran que el nivel subirá no los 7 metros que dice Gore sino entre 0.18 y 0.59 metros (IPCC página 11). Las terroríficas imágenes de Nueva York inundándose lentamente y de Holanda, Shangai o Bangladesh desapareciendo y provocando cientos de millones de desplazados forzosos son pues, según el propio IPCC, una fantasía cinematográfica concebida para hacer cundir el pánico.

4. “Gore sugiere que el deshielo de Groenlandia hará que se detenga la corriente del Atlántico que trae agua caliente de los mares del Sur y provocará una glaciación en Europa”, escribe el experto economista.

Xavier Sala: Los científicos del IPCC están 90 por ciento seguros de que eso no pasará (página 12).

5. También afirma el ex vicepresidente demócrata en su documental, haciendo referencia a la ola de calor que sufrió Europa en el 2003, que “el calentamiento global causará millones de muertos”.
Xavier Sala: Tras mostrar imágenes de la ola de calor que sufrió Europa en 2003, Gore asegura que el calentamiento global causará millones de muertos. El IPCC dice (página 9) que los altibajos climáticos locales como los que sufrió Europa en 2003 no se pueden relacionar con el aumento del dióxido de carbono. Es más, para ser intelectualmente honesto, a la cantidad de gente que se morirá por culpa del calor, Gore debería restar la gente que dejará de morir de enfermedades relacionas con el frío (hipotermias, gripes, enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con las bajas temperaturas, ). La película no explica que durante ese mismo 2003 catastrófico en que murieron 34 mil europeos por la ola de calor, también murieron 100 mil europeos de frío.
6. Nueva falacia del film: “la gripe aviar, la tuberculosis, la Sars e incluso la guerra de Darfur fueron causadas por el calentamiento global”.
Xavier Sala: Lógicamente, ninguna de esas graciosas aserciones aparece en el IPCC.
7. Gore asegura, mostrando un gráfico, que “los costes de las compañías de seguros para hacer frente a los huracanes se han disparado”.
Xavier Sala: También enseña un gráfico en el que los costes de las compañías de seguros para hacer frente a los huracanes se han disparado. El IPCC tampoco habla de eso porque todo el mundo sabe que los pagos del seguro aumentan cuando sube el precio de las casas y cuando hay más gente que vive en primera línea de mar en zona de huracanes.
8. Por último, la imagen de una Nueva Orléans devastada por el Katrina y un Gore con lágrimas explicando que la causa del aumento de la intensidad y la frecuencia de los ciclones tropicales es del calentamiento global.
Xavier Sala: Finalmente, el no va más de la impostura es la imagen de una Nueva Orléans devastada por Katrina y un Gore explicando que la culpa es el aumento de la intensidad y la frecuencia de los ciclones tropicales por culpa del calentamiento global. El IPCC (página 6) dice que, a pesar de que hay alguna evidencia observacional de que la intensidad puede haber subido desde 1970 en el Atlántico, los datos no permiten ver tendencias a largo plazo ni en la intensidad ni en la frecuencia de los huracanes. Es más, al tomar tierra, Katrina era un huracán menor de fuerza 3-4 en una escala de 5. La razón por la que fue devastador no fue su inusual potencia sino el hecho de que reventó unos diques de contención deteriorados por el tiempo. La ironía es que hacía años que los científicos estaban avisando al gobierno de que cualquier huracán que pasara por encima de los viejos diques podría romperlos y causar una catástrofe. Digo que es una ironía porque, ¿adivinan quien era el vicepresidente del gobierno que decidió ignorar esos consejos y no reparar los diques? La respuesta, señor Gore, sí es una verdad incómoda

Una reflexión con cara al futuro
Hay algo en Sala que no se puede dejar de comentar. Si bien podría haber cierta exageración en Gore, quizá era necesaria para sacar del autismo a millones que seguimos consumiendo y tirando como si nada pasara. Un discurso más medido y racional, como el que elaboran los científicos o los técnicos de la ONU, no tendría el mismo efecto mediático.¿Cuántas veces leemos notas de este tipo y simplemente le damos la vuelta a la hoja? Era necesario, como lo confiesa Miguel Delibes de Castro, ex director de la Estación Biológica de Doñana, España, cuando afirma: "Gore ha sido capaz de concientizar a la gente, a los partidos políticos y a las empresas y, aunque nosotros hagamos chistes de que sea tan teatral, tan histriónico, lo que está claro es que es el único capaz de hacerlo. Nosotros, con métodos más blandos, con mensajes más suaves, no llegamos"(El País, 15/12/07). Y no sólo eso, hay quien ha dicho que si el 2007 fue el año de la concientización, el 2008 debería ser el de la acción.
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