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Martha Camacho Loaiza, sobreviviente de la 'guerra sucia'
La victoria de la guerrera Martha: sí al perdón, no al olvido...
La historiadora sinaloense, quien vivió en carne propia la tortura y las desapariciones forzadas durante la llamada "guerra sucia" de los años 70, recibirá hoy una disculpa por parte del Estado mexicano, lo cual marcará un parteaguas en la historia de la lucha por los derechos humanos en el país…
José Alfredo Beltrán
23/09/2019
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--¿Quién es Martha Camacho Loaiza?

--Soy maestra, historiadora, profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Mis trabajos de investigación se han llevado a cabo buscando siempre tratar de rescatar la memoria y dejar de lado el olvido, que no se olvide; he trabajado investigando la mal llamada "guerra sucia", que yo le llamaría "crímenes de lesa humanidad".

Sobreviviente de este episodio lúgubre, aciago, en la historia de México, Martha Alicia Camacho Loaiza formó parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre, en la cual se enrolaron muchos jóvenes que buscaban el cambio de régimen político, por la vía armada, en la década de los años 70 del siglo 20.

Otro era el país: sin libertades políticas ni democráticas. Represión, autoritarismo, presidencialismo.

El Estado mexicano, bajo el dominio del PRI, desapareció, exterminó a cientos de disidentes, rebeldes.

En Sinaloa se registraron 43 casos de desaparecidos por motivos políticos en esa década. En todo el país, 521, destacando por número de casos Guerrero, Jalisco, Distrito Federal y nuestra entidad.

Martha, en cautiverio, fue de los pocos testigos que vivió para contarlo. A la mayoría de sus compañeros de ideales, los desaparecieron.

Frente a ella, en una prisión militar, torturaron, castraron y ejecutaron a Juan Manuel Alapizco Lizárraga, su pareja.

Ahí, entre mazmorras, parió a Miguel, su hijo, un 29 de septiembre de 1977, tras 40 días de encierro.

Tras ese episodio que le marcó por siempre, su afán por la justicia se volvió bandera, causa de vida y de por vida.

Junto a las madres de los 70, encabezadas en Sinaloa por la desaparecida Chuyita Caldera de Barrón, y a nivel nacional por Rosario Ibarra de Piedra, Martha ha mantenido por décadas la exigencia de castigo a los responsables.

Así se convirtió en un ícono de esa primera generación de madres, de mujeres, guiada por consignas, que sacudieron la conciencia por el respeto a los derechos humanos: "¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!" y "Ni perdón ni olvido!".

Cuatro décadas después, es el Estado mexicano, ahora bajo el signo de la izquierda, el que pedirá este 23 de septiembre, día que alude a la liga guerrillera, perdón a Martha Camacho.

El hecho es inédito y marcará un parteaguas en nuestra vida pública: la sinaloense será la primera víctima en la historia, que reciba disculpas por la represión militar y policiaca de la que fue objeto.

La activista, en junio, ofreció su testimonio en una de las conferencias matutinas del Presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Los años aciagos

 El 1 de octubre de 2015, Martha Camacho Loaiza compartió con Noroeste su historia, en la víspera de que el caso de las desapariciones cobrara mayor fuerza en el plano internacional, ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

Y que, el suyo, fuera el primer caso a nivel nacional tipificado como un "crimen de lesa humanidad".

Apoyada por organismos de derechos humanos como el Centro Miguel Agustín Pro Juárez, Martha no cedió ante las derrotas.

Y es que ni la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, conocida como Femospp, creada en el sexenio del panista Vicente Fox, que había abierto una luz de esperanza para las madres, había rendido frutos tangibles.

Así nos contó esta aventura, que inició siendo una jovencita.

"A mí me tocó ser estudiante en la época de los 70, aquella época cuando se buscaba la verdadera autonomía universitaria; me tocó participar en la etapa de prepa, en el comité de lucha, pero luego por los acontecimientos que se vivían a nivel internacional y nacional, decidimos integrarnos a un movimiento nacional que se conformó por diferentes grupos de izquierda o grupos que luchaban por una democracia, por un México mejor donde no hubiera violencia, donde no hubiera corrupción que por tantos años habíamos tenido.

"Ya ven que el PRI estuvo 70 años en el poder y volvió, hubo un breve paréntesis y pues nada más, nada más.

"Nos incorporamos a un grupo llamado Liga Comunista 23 de septiembre y el 19 de agosto de 1977, quien era mi esposo José Manuel Alapizco Lizárraga y yo fuimos detenidos arbitrariamente, llegaron a nuestro domicilio.

"A mí me utilizan prácticamente de carnada para que él llegara, lo esperan, había diferentes corporaciones policiacas desde la Dirección Federal de Seguridad, policías judiciales, hoy llamadas ministeriales, había también policías municipales y miembros del Ejército Nacional, nosotros desde ese momento, el 19 de agosto de 1977, fuimos desaparecidos".

En ese momento Camacho Loaiza cargaba en el vientre a su primer hijo.

"Yo me encontraba en un estado avanzado de embarazo, de ocho meses de embarazo; a pesar de eso fui golpeada brutalmente, torturada de mil formas, finalmente a mi esposo, luego de tanta tortura, delante de mí lo castran y finalmente le dan un balazo que le entra en la nuca y le sale por la garganta".

 

La tesis de una historiadora

 Martha y su hijo Miguel lograron sobrevivir a la represión y tortura, tras ser liberados por policías y militares. Y aun cuando se incorporó a la "vida normal", culminando sus estudios universitarios, hasta doctorarse, y rehacer su vida con una nueva pareja, no desistió en su objetivo.

A diferencia de otras novias o parejas de aquellos jóvenes cuyo paradero se desconoce aún, se mantuvo activa en el movimiento, junto a las madres de éstos, principalmente.

Desde entonces ha atestiguado cómo una a una ha ido muriendo, la mayoría en la pobreza, el olvido y sin haber vuelto a ver sus soles perdidos.

El año 2002, recuerda Martha, fue clave para el movimiento.

"Ahí fue cuando vimos una pequeña luz de esperanza, muy pequeña, cuando se creó la Fiscalía especial que supuestamente iba a investigar los acontecimientos de movimientos políticos y sociales del pasado, que se iba a perseguir y detener y llevar a juicio a los perpetradores de estos crímenes que no únicamente desapariciones, sino también ejecuciones extrajudiciales y que han vivido en toda la impunidad, impunidad que se refleja en la actualidad", resume.

Investigadora, Martha sostiene una tesis: si los crímenes de la época de los 60, 70 y 80 hubieran sido llevados a juicio, si las víctimas hubieran tenido un poco de justicia, no se hubieran repetido tantos crímenes de lesa humanidad, que siguen aún en nuestros días.

Y para muestra, dice, está la desaparición de 43 jóvenes normalistas en Ayotzinapa, la noche del 26 de septiembre de 2014.

Pero también los cientos y cientos de desaparecidos, atribuidos a la colusión del crimen organizado con policías, que "han convertido al país en un cementerio".

Aquí en Sinaloa, por ejemplo, desde 1974 se llevó a cabo la primera desaparición que fue una maestra universitaria, Lourdes Martínez Huerta y hasta la fecha todavía no hay justicia.

Debes Leer:

Opinión: Observatorio: Martha Camacho y su lucha de 42 años. Le pide perdón el Estado por los abusos

 

 Luces y sombras

 Con el apoyo del Centro Pro, Camacho Loaiza logró en el año 2014 ganar un juicio de amparo para obligar al Estado mexicano a que reconociera que en el caso de su esposo, Juan Manuel Alapizco, se cometió un "crimen de lesa humanidad", imprescriptibles. La PGR, hoy Fiscalía, ya había dado "carpetazo" a los expedientes, con el "no ejercicio de la acción penal".

En su caso, asimismo, se tipificó delito de tortura, también como delito de lesa humanidad.

"Eso fue un paso, una pequeña luz que vemos en este túnel tan oscuro, por el cual hemos estado por más de 40 años en que el Estado siempre negó su participación en las desapariciones", sostiene.

En los últimos tres lustros no sólo ha enfrentado, cuestionado y combatido la inacción de instituciones como la pomposa Femospp, la CNDH y las nacientes comisiones de atención a víctimas de delitos, de las que en no pocas ocasiones ha recibido poco o nulo apoyo. Pese a ello, en muchas ocasiones ha logrado desplazarse, por sus propios medios, a foros, o audiencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que han sido clave para la búsqueda de la verdad y justicia.

Ahora Martha representa a las pocas madres y familiares que sobreviven demandando justicia por los desaparecidos de los años 70.

"Le cambiamos lo de 'unión de madres' porque se nos han venido adelantando algunas de las señoras, pero seguimos, ahí están con la estafeta algunas de las esposas, hijos, hermanos, en la lucha y búsqueda de justicia", dice.

 

Por los de ayer y los de ahora

 En la CIDH han confluido varios grupos de víctimas demandando que el Estado mexicano haga justicia. Después de las madres de los años 70, han proliferado otros grupos de mujeres valientes, como las de El Fuerte, Voces Unidas por la Vida, entre otros colectivos. Por los desaparecidos de ayer y los de ahora.

--Aún ahora, Martha, sigue habiendo muchos desaparecidos en el país…

--Así es, cabe señalar que el primer país que usa método de "terrorismo de Estado" es México, porque yo no le puedo llamar de otra forma, para mantener al pueblo en ese estado de terror, para manipular y seguir dirigiendo el país en medio de tanta impunidad, violencia, es México, lo cual ha llevado por consecuencia un número muy grande de desaparecidos.

México perpetra la primera desaparición en 1967.

Si en la época de los 70 a nivel nacional tuvimos 530 y tantos, hoy se rebasan los 30 mil desaparecidos y obviamente que el Estado en muchos de los casos está involucrado.

Afortunadamente para nosotros cuando se creó la Fiscalía (Femospp) se abren los archivos, como historiadora yo voy por mi cuenta, rescato una gran cantidad de información, de lo cual me alegro mucho porque esos archivos fueron cerrados luego en el Archivo General de la Nación, y abiertos nuevamente tras la presión que hicimos.

Pero ahí aparecen todos los nombres de los perpetradores y de las víctimas.

Desde 2002, indica, la Fiscalía demostró a través de las investigaciones que se hicieron que el Estado fue el culpable de las desapariciones.

"Todavía algunos de los perpetradores continúan con vida y continúan dentro del sistema, del Estado y no se alcanzó lo que queríamos, que es la justicia y el fin de toda esta impunidad".

Aquí lo que tenemos en común las desapariciones del presente, las desapariciones del pasado, es la impunidad.

No hay que olvidar, advierte Martha, que en muchos casos de desaparecidos no hay cuerpos y por lo tanto continúan en esa calidad, aun cuando en el caso de su esposo, Juan Manuel, fue asesinado.

Lamentablemente, advierte, en casos de desapariciones recientes como los cuerpos localizados por grupos como Las Rastreadoras, las autoridades siguen siendo omisas y cómplices.

Y es que el Estado, advierte, busca a toda costa no dejar "elementos de prueba".

"En la actualidad, al igual que en la época de los 70", subraya, "las desapariciones han sido perpetradas por elementos de las diferentes corporaciones policiacas".

--¿Qué le dices a esta sociedad del Siglo 21, que sigue viendo historias de madres, mujeres, buscando restos humanos de familiares hasta en el basurón?

--Pues sí lamentablemente es una realidad muy dolorosa, muy dolorosa, pero efectivamente se andan buscando los restos, porque se está haciendo el trabajo que las fiscalías no han venido haciendo.

Y es que en los estados, subraya, hay mucha colusión entre el crimen organizado y las policías.

--¿La complicidad entre el Estado y crimen organizado sigue?

--Claro, claro, creo que ahora es más fuerte porque el número de desaparecidos de la época de los 70 y el que empiezan a raíz del calderonato, que es cuando supuestamente se da la campaña en contra del crimen organizado que nos deja por consecuencia más de 20 mil desaparecidos en el periodo de Calderón.

La activista señala que el perdón que le pedirá el Estado mexicano hoy, a través de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, acto a realizarse en el auditorio Alfonso García Robles del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, es un reconocimiento a la lucha social que emprendieron muchos jóvenes de los años 70, como Juan Manuel Alapizco, su esposo.

"Creo que a más de 40 años de que se dieron este tipo de manifestaciones por parte de los jóvenes, no está tan descabellada en la actualidad porque la situación sigue igual.

"Nosotros en aquel momento decidimos irnos a la clandestinidad para buscar justicia, para que se buscara un país que fuera justo, sin tanta discriminación, violencia, corrupción, que son de las cosas que ha imperado siempre y sigue todavía en la actualidad".

--¿Qué mensaje les das a las familias y madres de desaparecidos de ayer y de hoy?

--Que continúen en esa lucha, que no se detengan, que hay que denunciar todos los actos de corrupción, impunidad y de falta de justicia, tenemos que recuperar la memoria de los crímenes de lesa humanidad anteriores, nosotros en Sinaloa, rescatar la memoria para que no llegue el olvido.

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