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COLUMNA
Las alas de Titika: Vuelos diversos
Las alas de Titika volaron tres meses y el matiz encontrado fue tan diverso como los colores del arcoíris; preferencias, ideas, comportamientos, vivencias, escenarios y destinos
María Julia Hidalgo
16/03/2019 | 3:23 PM
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Las ausencias siempre son buenas, ayudan a ver en perspectiva y nos refrescan lo que hayamos dejado al paso.

Las alas de Titika volaron tres meses y el matiz encontrado fue tan diverso como los colores del arcoíris; preferencias, ideas, comportamientos, vivencias, escenarios y destinos distintos que lo único encontrado fue retomar el deseo de seguir en el vuelo y compartir con mis tres lectores cada mirada, si ustedes así lo desean.

Tres pueblos que apenas figurarían en un mapa, aun regional —una burócrata confesó no conocerlos—, mostraron sus aleteos de vida.

El primero, Costa Rica, alberga a un sobreviviente que resurgió de su mundo de tinieblas. Moisés Cheyk Pérez cantó cuatro canciones de su autoría; de esas que nacen luego de un fatídico accidente donde mueren amigos y donde se pierde una pierna.

Él sobrevivió, sí, pero cayó en un hoyo negro… la historia es larga, pero se rehabilitó y ahora compone, interpreta y toca la guitarra. Apoya a centros de rehabilitación y sus composiciones llevan un mensaje de esperanza.

Esa tarde no pude más que aplaudir su tenacidad. Moisés rompe el estigma y muestra que nunca se pierde del todo.

Quilá, segundo poblado, se conoce por su tradición de celebrar a la virgen de la Candelaria, donde feligreses de todo tipo acuden a su iglesia a idolatrar su imagen.

Además de la Candelaria, Quilá también alberga una Casa de Cultura donde jóvenes de todas la edades acuden a vivir la música, el teatro, la danza…, pero lo grato fue conocer Cosquillas en la Panza, un grupo de teatro de bachilleres que ha llevado las letras de grandes escritores a oídos de un gran público. Un grupo que se ha tomado muy en serio la literatura y que ha representado al Cobaes 45 en concursos estatales y también en eventos nacionales.

Esa mañana de febrero estuvo el escritor Élmer Mendoza arrancando un programa de lectura; enhorabuena Cobaes. En Quilá se apuesta por la cultura.

El tercer vuelo fue en Navolato con Rodada Don Pedro; un kilómetro por año cumplido. Don Pedro tiene 80 años y esos fueron los kilómetros que recorrieron los más de 200 participantes.

La ruta redonda, Navolato-Altata, fue apenas una muestra de vitalidad y entusiasmo de un personaje que atiende su propia taquería —homónima— a la entrada del municipio. Un ejemplo que echa por tierra esa arraigada idea de que la vida va en declive después de los 40.

Don Pedro ha sido inspiración de otros más jóvenes, quienes han cambiado un bote de cerveza por las llantas de una bicicleta.

"Yo la ayudo a amarrarlo", me dijo un niño, de escasos 10 años, en otro pueblo remoto. Se refería a una lona que yo colocaba en un árbol, para invitar a un evento. —¿Tú sabes amarrar?, le pregunté. —Claro que sí. Yo sé amarrar caballos, perros, vacas, personas…, me detuve y voltee a verlo. Sí, he amarrado personas, pero no les hacemos nada, nomás los amarramos y los tenemos días así, sin hacerles nada. El escuincle lo dijo sin ningún morbo, lo mencionó como decir que se lava los dientes o que le gusta el pan.

Dicho esto me quedé de a cuatro. Me fui a los tiempos de Nellie Campobello cuando cuenta, en voz de una niña, que extrañaba las tripas del muerto que veía todos los días por la ventana de su casa.

Mi vuelo terminó en una boda de pueblo; no una cualquiera sino una peculiar. Un compromiso de amor entre un par de septuagenarios celebrado en la iglesia del lugar. Terminado el juramento partimos a una bonita fiesta con música de viento, barbacoa, sopa, frijoles, chocolate y pinturitas. En pueblo chico el infierno es grande y una boda tan significativa y hermosa no se salvó de la mezquina crítica, ¡lástima!

Ahora me encuentro en la caótica ciudad y asisto a un evento que habla del cáncer rosa, de la diversidad sexual, de lo heteronormativo, de "las locas" y los homosexuales serios, de la venta de la disidencia y la capitalización de los movimientos.

Titika sigue volando y acompañando el vuelo de todos aquellos que abran sus alas para planear junto a ella.

Comentarios: majuliahl@gmail.com

 

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