Lillian Edith Cázarez Rojo, una mujer sin límites - Noroeste
Periódico Noroeste
25 de Junio de 2018  •  Edición impresa Edición de hoy  •  28º
Buscar
null
>
Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Lillian Edith Cázarez Rojo, una mujer sin límites
Con sus múltiples tareas a favor de la salud, como ama de casa, esposa y mamá, es un claro ejemplo del poder femenino
08/03/2018
Marcar como favorita
Foto: Marisela González

Fortaleza, constante lucha, éxito y un enorme corazón, caracterizan a Lillian Edith Cázarez Rojo, un claro ejemplo de todo lo que una mujer puede lograr cuando se lo propone, desempeñando actualmente múltiples tareas a favor de la salud, al tiempo que es ama de casa, esposa y mamá.

Originaria de Sinaloa de Leyva, a los 14 años salió del lugar en que vivía, para estudiar la preparatoria y después luchar por su sueño de estudiar medicina, movida por su pasión de ayudar y su gusto por cuidar a las personas más vulnerables, que en ese entonces para ella eran los niños y los adultos mayores.

Pasando por una serie de obstáculos, algunos de ellos interpuestos por sus mismos maestros médicos, además de la falsa idea que predomina en la sociedad, en la que se señala a la mujer y se le considera débil, Lillian Edith logró terminar sus estudios de medicina en la Universidad de Guadalajara.

“En la carrera me enfrenté a situaciones y obstáculos por los mismos médicos, los mismos maestros que te señalaban, que por el hecho de ser mujer, no ibas a ser capaz de curar, que la mujer debía estar cuidando a sus hijos y en la casa. Ahí me inquieté y me propuse demostrar que era capaz. Esos obstáculos te van limitando; te ven débil como mujer, sin embargo seguí adelante”, comentó.

VIENEN LOS ÉXITOS

Después de terminar su carrera, a los 24 años, contrajo matrimonio con Enrique Ferrer Borboa, quien la apoyó en su deseo por especializarse en el área de educación perinatal, la cual concretó en la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México

“Lo que a mí me molestaba era que la gente te etiquetaba, diciendo, 'ya te casaste, ya no vas a ejercer, ya echaste a perder tu carrera'. Para cualquier persona ejercer la medicina es estar atrás de un escritorio, recetando u operando, sin embargo hay muchas maneras de ejercer la medicina, yo me fui por el lado de la educación perinatal, la cual inicié ejerciendo en la sala de mi casa cuando me mudé a Culiacán, y actualmente la practico en el Hospital Ángeles”, señaló.

“Ahí trabajo con parejas que están esperando bebé y trato de empoderar a la mujer para que se sienta fuerte, para que crea en su cuerpo y pueda parir, y si no puede parir por vía vaginal, si le hacen cesárea, también se sienta fuerte, más que nada que se dé cuenta que solo es un cambio fisiológico, eso no la hace menos ni la hace más”, expresó.

SU PAPEL COMO MAMÁ

Cuando Lillian Edith inició a ejercer su labor como educadora prenatal, en su hogar, para ese entonces ya tenía a sus dos hijas, Lillian y Cassandra Ferrer Cázarez, a quienes siempre ha procurado inculcarles los mejores valores y demostrarles la fortaleza que poseen por el hecho de ser mujeres.

“En ese entonces, cuando mis hijas estaban pequeñas me ofrecieron un trabajo en la Secretaría de Salud, para apoyar a la educación de la embarazada y evitar la mortalidad materna, pero había algo que para mí era más importante en ese momento y eran mis hijas, porque yo creo que los primeros años y los valores que les forjes, el apego que tengan contigo, la confianza y la empatía, es la que las va a marcar para toda la vida. Yo no acepté ese puesto y fui señalada por eso”.

Actualmente, sus dos hijas se encuentran en México, siguiendo el ejemplo de luchar por sus sueños.

La más grande, Lillian, estudió Economía y Ciencias Políticas, en México, donde ejerce su profesión en la Secretaría de Economía, y además ha sido conferencista en Vietnam; mientras que Cassandra, está cursando el último semestre de medicina, siguiendo los pasos de su mamá, por quien ha sido preparada para sobrellevar los retos que esto implica.

“La más chica me dice que quiere estudiar medicina y que quiere ser como yo, entonces la llevo a practicar en un hospital aquí en Culiacán, ahí recibe su primera agresión como mujer, me habló a la media hora y me dijo que se quería ir, a lo que yo me negué y le respondí que era una mujer hecha y derecha, con los valores y pilares bien forjados, y que esa es la vida real que vivirá como mujer y profesionista”.

SU ROL COMO MAESTRA

Sumada a sus múltiples tareas como profesionista y mujer, cuando aún sus hijas cursaban el kínder, le ofrecen un puesto en el Tecnológico de Monterrey, Campus Sinaloa, para impartir clases en Ciencias de la Salud, tarea que aceptó y combinó perfectamente en el horario que sus hijas estaban en la escuela, para no descuidarlas.

Actualmente tiene casi 20 años trabajando en el Tec de Monterrey, y 21 años impartiendo educación perinatal.

OTRA OPORTUNIDAD

Entre sus trabajos más recientes, se le brindó de nuevo una oportunidad en la Secretaría de Salud, donde estuvo como jefa de salud reproductiva estatal, llevaba todo lo que es género, violencia, cáncer en la mujer, salud materna y perinatal, educación sexual y reproductiva en el adolescente.

“Lo padre es que ya tenía embarazadas que había formado, ellas tuvieron sus bebés, esos bebes eran mis alumnos en el Tec de Monterrey y ahora los tengo como embarazados en el curso que doy en el Hospital Ángeles, es un circuito de formación”, agregó.

“En ese círculo hay muchos obstáculos como mujer, como doctora más, y como funcionaria aún más, pero yo creo que en el pedir está el dar y que si muestras educación y empatía con la gente, mientras hagas lo que te llena de satisfacción, no tienes límites”.

En el actual Gobierno la vuelven a invitar al equipo de trabajo de la Secretaría de Salud, donde actualmente desempeña el puesto de directora de la Unidad de Cáncer de Mama, donde ha aprendido mucho del equipo que dirige, para quienes se muestra como una amiga.

EL SER MUJER

“Yo si volviera a nacer quisiera volver a ser mujer, la verdad la vida me ha dado mucho, cuando me embaracé, dentro de mi mente quería que Dios me mandara mujeres y me mandó dos mujeres que me llenan de amor”, añadió.

“A las mujeres yo les aconsejo que sean fuertes, que valoren su entorno y que consideren lo positivo de lo que las rodea, para empoderarse y poder salir adelante. A veces aunque lo negativo sea más grande, si yo me engancho de lo positivo y muestro actitud ante eso, nadie me puede detener. Como mujer hay muchas cosas buenas, tenemos los dos hemisferios muy desarrollados, somos creativas, sensibles, fuertes y sentimentales”, concluyó.

 

SOBRE LILLIAN

Nombre: Lillian Edith Cázarez Rojo

Edad: 50 años

Papás: Óscar Cázarez Brambila y Ernestina Rojo de Cázarez

Esposo: Enrique Ferrer Borboa

Hijas: Lillian y Cassandra Ferrer Cázarez

Pasatiempo: La familia, ver series y hacer investigación.

 

FRASE:

“A las mujeres yo les aconsejo que sean fuertes, que valoren su entorno y que consideren lo positivo de lo que las rodea, para empoderarse y poder salir adelante".

LILLIAN EDITH CÁZAREZ ROJO

Doctora

 

Sé un buen ciudadano
Suscríbete al boletín Front News y recibe las noticias más importantes en tu correo todos los días.
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Te puede interesar..