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OPINIÓN
Los doce de Titika
Personajes con historias que hacen palpitar al vaivén de las olas, al caer de la lluvia, al crujir de las hojas es lo que se ha compartido a lo largo de 12 años de existencia
Maria Julia Hidalgo
01/12/2019 | 04:02 AM
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Foto: Cortesía

¿Conoces a las titikas? No. Las titikas son personajes amorfos, de esos que no saben qué forma tomar ni el lugar exacto al que pertenecen, lo que sí tienen son unas alas tan grandes o pequeñas según las necesiten, porque lo de ellas es viajar y descubrir los rincones y entrañas del mundo. Una vez, una de ellas, quería entrar al esqueleto de una ballena y para poder hacerlo sus alas desaparecieron; se convirtieron en patas y comenzaron a andar.

En otra ocasión quiso atravesar el Atlántico y sus alas fueron tan grandes como el cuerpo de Fájur; el dragón blanco de la suerte, ese que recorre sin peligro el reino de Fantasía. La cosa es ésta, soy una de esas titikas que lo mismo intenta encandilar usando sus alas o sus patas.

Me gusta recorrer ciudades llenas de gente, callejones solitarios, vagones repletos, almas vagabundas, bares inmundos, castillos principescos, chozas olvidadas, soles destellantes, embarcaciones perdidas, noches estrelladas… en todo lugar he encontrado invaluables secretos.

Inicié este recorrido, hace doce años, en un luminoso noviembre. Mis primeros personajes fueron esos que se encargan de explicar el mundo, de entender los fenómenos que nos habitan, de alertarnos de sucesos peligrosos, de los eventos de la naturaleza; todos ellos brillantes y destacados; expertos en detallar el conocimiento siempre con probados argumentos.

Luego la brújula cambió su punto y me avistó universos intuitivos y maravillosos, de esos fantásticos que no tienen explicación; esos que hacen volar la imaginación. Personajes con historias que hacen palpitar al vaivén de las olas, al caer de la lluvia, al crujir de las hojas.

Este recorrido apenas alcanza para concluir un mundo primario; doce años apenas para cursar los seis de enseñanza básica. Un festejo que termina con un mundo de Princesas para aventurar la inagotable cabalgata. “Sólo para leer el Quijote vale la pena haber nacido”, repite entusiasta mi maestro; y yo le creo. Cuando el mundo sea capaz de explicarme que esos gigantes son sólo molinos de viento, que sólo tú y yo sabemos estar distantemente juntos, que volar papalotes me volverá a la infancia… entonces, y sólo entonces, habrá terminado la hazaña.

No perecer es un logro que merece destacarse. Titika agradece al periódico Noroeste que, pese a que la tendencia informativa va hacia temas políticos, delictivos, espectaculares, tecnológicos, aún desafíe y apueste por mantener espacios que cuenten una historia aparte, un mundo posible. Gracias lector por permitir este viaje juntos. ¡Salud! por estos primeros doce años.

Comentarios: majuliahl@gmail.com

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josé leonides alfaro bedoy
MaJulia. Siempre tuve la curiosidad de saber que era Alas de Titika, y fue tal vez porque tenía la idea: echar a volar la imaginación, por eso no te lo pregunté. Nos defines muy bien el concepto porque vas más allá, no es nada más volar, sino también caminar, investigar, en suma vivir el mundo. Y es que no nos damos cuenta, sólo tenemos una oportunidad. Me da mucho gusto felicitarte por tu perseverancia, pero más, porque nos haces llegar historias distintas a lo común, es decir, a lo que ahora arropa nuestro mundo: política, inseguridad, violencia. Y tú nos haces ver lo mucho que nos perdemos por no asomarnos a otras latitudes. Abrazos.
Martha Alonso
María Julia, Salud por tus doce años. Que sean muchos más llenos de salud, sabiduría y amor. Te quiero mi amiga!!!
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