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DÍA DE LAS MADRES
Madre e hija, unidas por el amor y las letras
Ana Belén López Pulido y Abril Pruneda López comparten emociones e ideas
Leda Garrido
10/05/2018
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Foto: Cortesía

Para que haya una madre, tiene que haber hijos, presentes o ausentes, vivos o fallecidos. Nuestra columnista y poeta de casa, Ana Belén López comparte en esta ocasión espacio con su hija, Abril, digna compañera de vida y letras.

Cada una, en su particular estilo y generación, expone la fuerza que conlleva ser madre y ser hija.

Ana Belén derrama el orgullo de imprimir huella en sus hijos de la mejor manera posible: fortaleciendo el crecimiento personal de sus alas creativas. Abril, conmueve, impacta al compartir el miedo que embarga a miles de mujeres, madres e hijas. En ambas el amor es innegable.

 Un hermoso recuerdo de vida  Ana Belén y sus hijos, Abril y Alonso.

 

Maternidad y poesía

Ana Belén López Pulido *

 

La maternidad, como la poesía, ha sido un profundo acto de asombro e imaginación. Haber elegido una carrera literaria, es decir, ser lectora, profesora y escritora fue una forma de vida que había que intercalar con ser la mamá de una niña y un niño que por naturaleza se dejaban embaucar con mi imaginación.

Las historias que les debo haber contado, la forma en que me deben haber visto actuar en relación a mis libros, mis lecturas, mis clases, mis expresiones, mis búsquedas, creo que deben haberlos marcado en algo. Fue muy natural jugar con ellos,

Contarles historias y descubrir juntos palabras. Siempre pude entender la facilidad con la que un niño entra al mundo de la ficción, muchas veces entré con ellos, no sólo en los cuentos sino que también en las películas, en los juegos, en la música, en la vida de todos los días que se va contando en la rutina de la cotidianidad.

En la etapa de desarrollo en que ahora se encuentran, me siguen sorprendiendo. Abril ha tomado la creación literaria con una pasión que me llena de asombro y alegría, porque sé que se volverá parte esencial en su vida. Alonso descubre esas otras realidades abstractas y virtuales en las que sus habilidades se van desarrollando de manera extraordinaria.

Algo debe de dejarles tener una mamá que insistió en la literatura como una forma de vida. La familia que hemos formado se basa en la libertad de ser y en la posibilidad de explorar nuestras complejidades para nunca dejarnos de sorprender.

 

* Estudió en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México la Licenciatura en Literatura Latinoamericana y la maestría en Letras Modernas. Es autora de los libros de poesía “Alejándose avanza”, “Del barandal”, “Silencios” y “Retrato hablado”.

* Su poesía se ha traducido a varios idiomas y se publica en diversos medios en el país como las revistas Pauta, Letras libres, Revista de la Universidad, Timonel, entre otras. Desde 2001 publica la columna “Imágenes sueltas “ en el periódico Noroeste de Mazatlán.

 

 

‘Mamá, mamás’

Abril Pruneda López *

 

Soy hija. Soy hermana, amiga, novia. Más importante, soy mujer. Soy joven, estudiante, y tengo miedo. Sí, miedo por mí, pero más por ti; por ustedes.

Fuiste mi lugar seguro desde el momento en el que aparecí dentro de ti. Me desenredas los nudos que se me hacen en el estómago a veces, de la misma manera en que me desenredabas el pelo de niña; a veces un poco duro, pero necesario. Tus palabras suavizan los golpes de crecer, de volverte consciente de lo que pasa a tu alrededor. Haces mi vida más fácil, en todo sentido. Por eso tengo miedo. Porque me están matando má.

Porque miles de hijas no pueden escribirle a sus mamás, no les pueden mandar flores en su día. Miles de mamás se quedan sin nudos que desenredar, sin golpes que suavizar.

Me están matando a través de las otras. A través de las que gritaron pero nadie las escuchó, de las que se fueron pensando que había sido su ropa, su lenguaje, su apariencia.

Yo me voy a mi lugar seguro cada que tengo miedo. Me pienso contigo.

¿Habrán hecho eso las otras? ¿Habrán pensado en su mamá? ¿Qué les habrá asustado más, que las estuvieran matando o que sus mamás no estuvieran cerca?

Nos están matando, mamás. Tenemos miedo y ustedes también.

Soy hija y por eso me da miedo. Me da miedo pensar en las otras hijas que ya no están y en el hueco que dejaron en su mamá. En el vacío que alguien creó en el cuarto de esa hija, que salió con sus amigas de noche y no llegó otra vez a dormir nunca. Me da miedo que mi mamá se quede sin mí.

Porque es mi lugar seguro y yo el de ella. Somos su lugar seguro y ustedes el nuestro.

Soy hija, todas eran hijas. Mamás que se quedaron sin hijas porque las mataron por ser ellas. Por intentar vivir como todas.

Mamá, no tengas miedo tú, con el que yo vivo basta. Eres mi lugar seguro, y es mucho pedir, pero no te deshagas por favor. Tengo miedo de todo lo que está afuera, porque nos están matando, pero también tengo miedo de todo lo de adentro, porque a veces siento que me estoy convirtiendo en hueco, y un hueco no tiene lugares seguros.

A lo que voy, má, me da miedo que te quedes sin mí y me da miedo quedarme sin ti.

 

* Autora del blog “El abril que no es el mes 

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