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Mario Iván Martínez presenta un girasol contra el mundo
La Sociedad Artística Sinaloenses presentó la función de teatro virtual Un girasol contra el mundo, un monólogo estelarizado por el actor Mario Iván Martínez que seleccionó las cartas más significativas del intercambio epistolar que tuvieron Vincent Van Gogh y su hermano Theo
Héctor Guardado
23/08/2020 | 5:32 PM
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Foto: Cortesía

La Sociedad Artística Sinaloenses presentó la función de teatro virtual Un girasol contra el mundo, un monólogo estelarizado por el actor Mario Iván Martínez que seleccionó las cartas más significativas del intercambio epistolar que tuvieron Vincent Van Gogh y su hermano Theo, con las que dibujo la personalidad, la formación conceptual, las obsesiones y el mundo interior que definió la vida y la muerte de uno de los más influyentes pintores de ese arte en el Siglo XX.

Mario Iván Martínez concibió un espectáculo redondo, solucionó la interacción entre los dos hermanos con un prenda de vestir que lo convirtió en los dos personajes, la escenografía está resuelta con la proyección en el fondo del escenario de cuadros de Van Gogh que tienen mucho de biográficos, no solo porque hizo muchos autorretratos, también porque sus temas se desarrollaron alrededor de las casas, la habitación y la naturaleza de las regiones en donde habitó.

La música que seleccionó creó la atmósfera intima de confesionario, en la que las cartas adquieren vida, en la voces y la imagen de los dos hermanos. Es una selección atinada entre músicos impresionistas como Satie, Debussy y músicos contemporáneos que dibujan con sonidos los momentos dramáticos, las etapas luminosas que bañan la escena de ilusión, como cuando el pintor descubre el trabajo de los impresionistas como Serrault, Degas, Pizarro y Gauguin.

En el inicio de la obra el actor ofrece de una manera elocuente, sintética y emotiva los antecedentes que llevan al pintor holandés a vivir a París con su hermano que se desempeña como vendedor de una de las galería más exitosas de la Ciudad Luz.

Las cartas que seleccionó el conocido actor para estructurar esta sentida interpretación de la vida del pintor inicia en 1883 y abarca el periodo de intensa formación y creación que vivió Vincent Van Gogh en los siguientes ocho años.

A su regreso de su intención de dedicarse a la profesión de predicador en las minas de carbón, se enamora de una prostituta embarazada, a la que pinta, en la carta de 1883 su hermano Theo cuestiona esta relación y lo estimula para que se dedique únicamente al arte.

En la carta de mayo de 1884 regresa a la casa parterna y su hermano Theo lo ayuda para que viva con él en París, en donde le presenta la obra y a los artistas adscritos a la corriente de los impresionistas, Vincent se deslumbra ante el descubrimiento de las técnicas y los

conceptos de este grupo que revolucionó la pintura del mundo, y retoma algunos de sus principios, no solo para aplicarlos en su pintura, sino para reflexionar sobre ellos y crear su propio estilo.

En la carta de 1888 enviada desde Arless, un pueblo del sur de Francia, le expresa su entusiasmo al descubrir el color potencializado por la luz natural intensa, define uno de sus sellos en la pintura, el amarillo es su color favorito.

Su hermano Theo convence, con una ayuda económica que Gauguin se vaya a vivir con él, aprende mucho de esa relación que se enturbia, se enfrentan y Vincent se corta una oreja.

Sus tres últimos años de vida son los más productivos de su vida, ya con su estilo bien definido, es una etapa en la que la inestabilidad emocional y de cordura lo lleva a un manicomio y a vivir en el campo, en donde muere en situación desconcertante, declaran que se suicidó, pero hasta la fecha se sospecha que le dispararon.

Unos meses antes de morir vendió el único cuadro que logró colocar en vida, su hermano muere seis meses después, su cuñada se enfoca en promover su obra y 15 años después de su muerte la crítica de arte lo consagra y su obra, ya en 1905, empieza a adquirir fama y a pagarse por sus cuadros precios altos.

La obra termina en un escenario en donde Mario Iván Martínez personifica al martillo de la agencia de subastas Christies de Londrés, en la que se vende su obra Los girasoles, por 22 millones y medio de libras esterlinas.

La obra se podrá ver el próximo 29 de agosto a las 19:30 horas, la venta de boletos se realiza en los teléfonos de la Sociedad Artística Sinaloense.

 

 

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