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El faraón del pueblo
Mohamed Salah, una historia de amor a Egipto y al Islam
África entera irá en los pies de Salah, el llamado ‘Messi de África’, cuando el Liverpool intente ganar este sábado la final de la Liga de Campeones al Real Madrid
Ariel Noriega
25/05/2018 | 1:20 PM
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En el momento en que se juegue la final de la máxima copa europea de clubes, la Liga de Campeones, Salah, jugador del Liverpool, literalmente, se estará muriendo de hambre.

La estrella egipcia, Mohamed Salah Ghaly, saldrá al campo con el estómago vacío, debido a una estricta regla del Islam, su religión, que obliga a sus creyentes a ayunar durante el día en el noveno mes de su calendario religioso, conocido como “Ramadán”.

Su sacrificio es el mismo de los más de mil 300 millones de seguidores del Islam en todo el mundo, la religión del mundo árabe, que cubre gran parte del norte de África, la misma que sigue con interés los pasos del genio del futbol, conocido como el “Messi de África”.

Reconocido como el mejor jugador africano en 2017 y mejor jugador de la Premier League, en Reino Unido, en 2018, Salah se apresta a liderar a un Liverpool que intenta recuperar viejas glorias y derrotar al gigante de la Liga de Campeones, el Real Madrid.

Pero Salah es mucho más que futbol, su comportamiento fuera de las canchas es tan aplaudido como sus goles, generoso con su pueblo y carismático hasta decir basta, ha sido coronado por los egipcios como “El faraón del pueblo”.

 

Gratitud

Salah no olvida, el joven de 25 años es inmensamente popular por su goles, pero también por el cariño y la generosidad hacia su gente.

Originario de Nagrig, Egipto, una pequeña comunidad ubicada en el delta del Nilo, al norte de El Cairo, la capital, Momo Salah sigue atado a sus recuerdos, regresa cuando puede y se sienta en un pequeño café donde se amontonan los parroquianos para saludarlo.

Antes de Salah, el futbol apenas existía en Nagrig, cosa de chiquillos jugando en campos llenos de basura, pero hoy hasta los ancianos siguen los partidos en directo, saben los horarios de los partidos y conocen a la perfección los goles que necesita el Liverpool para llegar a la gran final de la Liga de Campeones.

Los antiguos seguidores de Barcelona y el Real Madrid se han fundido en uno solo, ahora todo Egipto lleva la camiseta roja del Liverpool y el apellido de Salah en la espalda, incluso, los que pueden se dejan crecer la cabellera larga para parecerse un poco al héroe.

Una escuela con canchas de futbol, un hospital en construcción, un equipo de hemodiálisis y decenas de ayudas para personas necesitadas llevan la firma del futbolista al que no le tiembla la mano para donar miles de libras egipcias.

Pero quizá el gesto que más lo ha unido al pueblo egipcio tuvo que ver con su negativa a recibir un palacete, obsequio de un millonario de la región, al que le pidió que mejor hiciera un buen donativo a la comunidad.

 

Ejemplo

En un mundo donde el terrorismo ha alimentado la islamofobia a alturas insospechadas, un futbolista se convertido en el mejor abanderado del Islam.

Mohamed Salah festeja después de cada gol con sus compañeros y después se toma un tiempo para hincarse y rezar sobre el césped una plegaria obligada por su religión, el Islam, un gesto que humaniza a un credo estigmatizado por la violencia.

Su ejemplo arrasa en el mundo árabe, donde lo ven como un ejemplo del buen musulmán, tranquilo, bondadoso, eficaz y trabajador.

Las calles de su pueblo permanecen adornadas con murales con su figura luciendo la camiseta del Liverpool y la Roma, su antiguo equipo, y su popularidad en todo Egipto provocó que recibiera más de un millón de votos en la última elección presidencial, aunque ni siquiera estaba participando.

Casado en Nagri con una joven local, el llamado “creador de felicidad” construye una escuela para niñas y un centro para jóvenes en un país devastado por la guerra civil, y sobre todo les da un motivo a los egipcios para sentirse orgullosos.

Durante los juegos de clasificación para el Mundial Rusia 2018, Egipto se jugó el pase en contra de la selección de Congo, un penal decidía el futuro de los faraones, Salah puso la sangre fría y continuó la historia para reafirmarlo como el héroe de todos los egipcios.

Este sábado, un continente entero empujará a un equipo inglés en su lucha por conseguir la Liga de Campeones, enfrente tendrá a un gigante, pero millones de personas confían en los pies de Mohamed Salah.

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