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EDUCACIÓN EN LA FAMILIA
¿Para siempre? ¿Porqué?
Columna social
Psicóloga Yolanda Waldegg de Orrantia
08/02/2018 | 05:00 AM
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Pues no, no es una necedad de la Iglesia católica, que para el caso a casi nadie le importa ya, es simplemente porque nuestra naturaleza humana así lo requiere, cosa que tampoco le importa a muchos que luego se olvidan que Dios perdona siempre, los humanos a veces, pero la naturaleza siempre se cobra, entonces sería lindo que no tuviera que cobrarnos nada para lo cual tenemos que pensar lo que hacemos.

No es tan difícil entender, lo difícil es aceptar lo que no nos acomoda y, entonces, hacemos lo que nos acomoda y la naturaleza se cobra, ¿cómo? haciéndote pasar muy malos momentos, sintiéndote desgraciado e infeliz; buscando volver a comenzar con alguien, con un comienzo igual, con el mismo pronóstico de no durar, porque si haces las mismas cosas tienes los mismos resultados.

La explicación: el noviazgo entre estudiantes no es conveniente porque de lo que se trata es de conocer a muchos y no clavarte con la primera opción, capaz que no es la mejor y te incapacita para conocer a quien estabas destinado, (hablo de hombres y mujeres claro), pero aún los adolescentes si ven que su amor voltea hacia otro, si platican amigablemente, si le ven tomando un refresco juntos o que bailen en alguna fiesta, seguro no les hace gracia se enojan y regañan.

Entre jóvenes adultos novios, sobre todo, si ya es formal el asunto, seguro que no les hará gracia ver que uno la pasa chateando con alguien más, que se encuentra con otra persona a tomar café, que baila con otra persona en una fiesta, puede ser la cosa más simple y sin ninguna malicia, no se necesita que estén haciendo nada malo, pero igual no gusta, es una falta de respeto y de tacto, de sensibilidad.

Y no nos gusta porque nuestro corazón es así, exclusivo, el amor es así, y tenemos que tenerlo en cuenta a la hora de pensar en matrimonio, para el matrimonio tenemos que aceptar que debemos renunciar a ciertas cosas que aunque no son malas, estorban, entre ellas a pensar que podemos seguir viviendo como solteros, pero gozando de los beneficios de casados.

Seguro escucharon del dicho de que “Es la incertidumbre la que mata al hombre” y seguro tenemos la experiencia para confirmar lo mal que nos sentimos, mientras esperamos los resultados de un examen médico, por ejemplo, aunque al final nos dieran un mal pronóstico es preferible saber, nos gusta y ayuda a vivir saber a qué atenernos, o si vamos a obtener el trabajo para el que aplicamos, etcétera, pero sobre todo si nos quieren o no.

Bien, pues si comenzamos el matrimonio pensando que en cualquier momento el cónyuge puede decirnos: “me voy porque ya no siento nada por ti”, sencillamente nunca se suelta el cuerpo, no hay seguridad para entregar completamente el amor porque puedo salir lastimado, mejor poquito para que no duela tanto si es el caso, entonces nunca ninguno de los dos le pondrá todos los kilos, todas las ganas a sacarlo adelante, es matarlo antes de empezar, ir con esa mentalidad.

El matrimonio no puede ser de úsese y tírese, hay que cultivarlo y es mejor hacerlo que tirarlo, si se ha roto se arregla, siempre hay esperanza y remedio, a menos que sea peligroso para la vida seguir, que por eso es que hay que ver bien antes. Un enfermo no es un cadáver, a un enfermo se le cuida, se lleva al doctor, se le da medicina y después de la convalecencia se le vuelve a poner en circulación.

Depende de los esposos que su amor avance y madure o se destruya. Deben entregarse a un proceso de crecimiento personal y común que no debe detenerse, porque el amor no es una fuerza ciega que arrastra inevitablemente, es algo que se puede encausar, fomentar o matar porque es, esencialmente, un acto de la voluntad.

Y no olvidar que, como todo en nuestras vidas, tiene etapas diferentes, el amor va cambiando ya no tendrán mariposas, pero no deja de ser lo que es, amor, de otra manera con más conocimiento, pero si no se cultiva con los pequeños detalles se muere.

Se necesita que sea para siempre porque necesitamos estabilidad para crecer, vivir espirituados sin saber cómo van a ser las cosas al rato, no da paz que necesitamos, chance de lograr una estructura en la que desarrollarse, uno la necesita, los hijos más.

En la boda solo les dan el certificado de que están casados no de que van a ser felices para siempre, ese es trabajo que les toca a los esposos que deben tenerse paciencia, aceptarse como son, empezar a mejorar a partir de ese punto, se supone que se conocían y así se escogieron. Supongo que todos nos casamos pensando que va a ser para siempre, pero si le agregamos la premisa “si funciona” ya no funciono.

 

 

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