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SOLIDARIDAD
Pide niña de la Bicentenario en Culiacán un abanico y lectores envían dos
Una pareja de lectores de Noroeste sin conocer el punto exacto de la vivienda, buscaron a Karla para entregarle el ventilador; otro lector prometió llevarle uno más en el transcurso de este lunes
Claudia Beltrán
14/05/2018 | 07:42 AM
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Foto: Claudia Beltrán

Karla, una niña de ocho años de edad, pidió un abanico para mitigar las altas temperaturas y lectores de Noroeste atendieron su petición.

Ayer, en este portal de Noroeste se publicó el caso de Karla, una niña que vive en la colonia Ampliación Bicentenario, a un costado del basurón municipal.

La niña pidió un abanico porque en las noches no puede dormir, debido que el calor es muy fuerte, y los moscos a puños se le prenden de su piel causándole ronchas.

Sin conocer el punto exacto de la vivienda, una pareja de lectores acudió a la Bicentenario a buscar a la pequeña y entregarle un abanico, y parte de una despensa.

Los lectores buscaron la casa con la fotografía que apareció en el portal, hasta dar con ella. Verónica, la madre de Karla, mencionó que su hija se puso contenta al recibir el abanico.

En el transcurso del día, se entregó en la recepción del periódico una caja, donde al interior está un abanico nuevo.

Otro lector prometió hoy en la tarde llevar a la niña un abanico usado que tiene en su casa.

En casa de la menor, se batalla para el sustento diario, así como para llevarla en camión a la escuela primaria. Ella comparte su humilde vivienda con su hermano que va al kínder.

 

En su contacto con Noroeste, Karla no pidió dinero, tampoco alimento, ropa en mejores condiciones, menos una vivienda digna, lo único que solicitó, fue un ventilador.

Vive en un cuartito. El techo es de lámina galvanizada y los hoyos son cubiertos con una lona, material que impide que en tiempo de lluvias el agua no los invada.

Las paredes son de tablas, su piso de tierra. Ese cuarto es todo. Su madre y resto de familia trabaja en el basurón. De ahí viven. Incluso hasta comida recogen de ahí para comer.

La niña está en segundo año de primaria y su hermanito que va al kínder, se llama Luis Fernando.

Karla pidió un abanico porque el que tiene es viejo y las tres aspas están sin protección. A veces prende y cuando lo hace, en cualquier momento se apaga y el calor cala.

 

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