Propone Mancera un gobierno más horizontal - Noroeste
Periódico Noroeste
24 de Junio de 2018  •  Edición impresa Edición de hoy  •  26º
Buscar
null
>
Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Entrevista
Propone Mancera un gobierno más horizontal
La prioridad en México es quitar poder al Presidente y crear un Gobierno de coalición: Mancera
Sinembargo.MX
05/03/2018
Marcar como favorita
Foto: Especial

MÉXICO (Sinembargo.MX)._ Antes de que concluya marzo, Miguel Ángel Mancera Espinosa dejará de ser el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Lo hará para incorporarse al equipo de campañas políticas de la coalición “Por México al Frente”, conformada por los partidos Acción Nacional, De la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano.

El doctor en Derecho confía en las posibilidades de victoria del candidato presidencial del Frente, el panista Ricardo Anaya Cortés, en el marco de las elecciones más complejas que haya vivido esta nación, en las que según el Instituto Nacional Electoral, serán renovados un total de 3 mil 326 cargos públicos.

Entrevistado por SinEmbargo en la intimidad del salón Bénito Juárez del Antiguo Palacio del Ayuntamiento del Centro Histórico capitalino, sentado de espaldas al mural “de la Corrupción” del maestro Ariosto Otero, el Jefe de Gobierno habló del valor agregado que representa la alianza partidista que él mismo representa: el impulso a un gobierno de coalición; y con él, un cambio de régimen en el que el Presidente de la República dejaría de funcionar como un monarca. Es decir, un ejercicio de gobierno más horizontal y democrático.

Este proyecto de cambio de régimen, mencionó Mancera, surge con el cuarto polo que en un inicio conformaron los partidos Del Trabajo, PRD y MC. Después hubo cambios, recordó. El PT se salió del grupo y entró al desquite el PAN. No obstante, el proyecto nunca cambió. Ese cuarto polo, ahora todo un Frente que se posiciona como la segunda fuerza electoral para las elecciones presidenciales del 1 de julio de este año, lucha para cambiar la historia y acercar al país a un modelo político más parecido al parlamentario.

No hace mucho que Miguel Ángel Mancera luchó por ser el candidato presidencial del Frente. El 9 de diciembre del año pasado, con cierto humor de tristeza, reconoció la derrota en la batalla. De manera interna, la coalición acordó que el abanderado presidencial sería blanquiazul y que el candidato a la Jefatura de la Ciudad de México manaría del Sol Azteca. Hoy, Miguel Ángel Mancera Espinosa se perfila como candidato plurinominal al Senado de la República. Es tiempo de cambios para él y para el país, comentó a SinEmbargo.

–¿Cuál será su función en la campaña electoral de la coalición “Por México al Frente”?

–Si hay algo que a mí me interesa es esto: impulsar el Gobierno de coalición, lo que sería un cambio de régimen. Es básicamente de lo que yo me quisiera ocupar en un proyecto del Frente.

–¿Y qué temas estarían a su cargo?

–Primero, que la gente sepa de lo que estamos hablando cuando decimos cambio de régimen. O sea, qué significa el cambio de régimen; qué tipo de gobierno de coalición es del que estamos hablando; cuáles son las bases jurídicas; qué es lo que se tendría que hacer; cómo podría cambiar nuestro país si es que hubiera un cambio de régimen del presidencialismo de siempre.

–¿Qué valores identifican al Frente? ¿Qué los distingue de otros partidos o coaliciones?

–A mí me parece que el punto más importante de la distinción viene a ser éste. El de pensar en que no se está buscando la figura presidencial como tal; que no se está buscando tener el control total como siempre, sino [que] sería diferente.

–Las diferencias ideológicas, sobre todo entre el PAN y el PRD, ¿serán una fortaleza o una debilidad?

Yo creo que ahí puede haber coincidencias importantes. Realmente lo que ha unido esta posibilidad, es cuando se habla por México. Pero eso es… este enunciado del “Frente por México”, o cuando se habla de conformar este frente por México, eso es lo que une. ¿Por qué lo puedes hacer? Por México. No es si tú tienes una ideología de lucha y de confrontación […]. No estamos hablando de este tipo de planteamientos. Estamos hablando de cómo le puede ir bien al país.

–Eso de que la “vaya bien al país” lo dicen todos...

–Sí. Pero, ¿tú has visto cuando se frenan o hay iniciativas que definitivamente no pasan o están pero se congelan. La idea de un Gobierno de coalición es que eso no suceda. Es que sea tan fuerte el Gobierno de coalición, que pueda dar garantía de continuidad en el caso de la línea del Congreso […]. Estructuralmente, el gobierno de coalición estaría en los poderes Ejecutivo y Legislativo con compromisos muy claros.

–¿Pero qué harán para superar las diferencias prácticas en términos de política pública?

–En la parte de las políticas públicas tendría sus tareas. A mí, te aseguro que si me preguntaran, “bueno, ¿y al PRD que le gustaría?”, seguramente en la parte de compromisos y de tareas –no lo dudes por todo lo que hemos platicado– estaría, por ejemplo, la agenda de medio ambiente. Una agenda de medio ambiente que hoy por hoy, creo, es de las agendas más importantes. No tiene que ver tu ideología o tu enfrentamiento. Ese es nuestro planteamiento. ¿Qué queremos? Una reducción de carbono. Compromiso 20-20. Este compromiso 20-20, ¿cómo lo vamos a alcanzar? Compromiso 20-30, ¿cómo lo vamos a alcanzar? Lo vamos a alcanzar. Yo me voy a ocupar de estas tareas y yo me quiero ocupar de estas otras.

–En México han habido coaliciones electorales PAN-PRD. Hoy tenemos cinco estados gobernados por esta coalición y no han sido de gobierno. ¿Cómo garantizarán que habrá una coalición de gobierno y no sólo una coalición electoral?

–Se tiene que suscribir un convenio. Es un convenio que apunta el gobierno de coalición. Un convenio donde están planteados precisamente las tareas, las metas, los trabajos de las diferentes fuerzas políticas. En ese convenio lo que estamos o se estaría planteando es que tenemos que ocuparnos de la política salarial así, de la política energética… No es caprichoso y no es que si unos quieren otros no quieren. Ya sabríamos qué tiene que hacer cada quien.

–Hay países con gobiernos de coalición, sobre todo en Europa, que a pesar de sus confrontaciones políticas logran llegar a un acuerdo. ¿Aquí vería usted, en el escenario político, a todos juntos gobernando, inclusive a Andrés Manuel López Obrador?

–Yo ya te diría que no me sorprendería que pudiera pasar. Un escenario ideal sería que todo mundo estuviera de acuerdo en que le tiene que ir bien al país y que no hay fórmulas únicas o mágicas para que le vaya bien. No creo que haya una sola persona que pueda hacer todo lo que puede hacer el cambio total del país. Históricamente no ha sido una persona la que lo hace. Históricamente han sido liderazgos que han sabido convocar a personas o personalidades que se han ocupado de tareas o políticas públicas específicas. Y creo que cuando las fuerzas políticas, sobre todo, muestran voluntad de avance en el Congreso, es cuando se puede tener un paso adelante. El Congreso se va a volver esencial. El Senado se va a volver esencial. Hoy la gran mayoría de los cargos de alta o de muy alta responsabilidad pasan por el Senado. No lo digo en el sentido peyorativo de que todos los demás no son importantes porque no pasan por el Senado. Me refiero a lo complejo de la amalgama política. Si no tienes un Congreso en donde haya una coincidencia de que le tiene que ir bien al país, pues va ha haber muchos frenos.

–Y de aquí al 1 de julio, ¿cuál será el principal reto para la coalición PAN-PRD-MC?

–La comunicación que podamos tener; transmitirle a la gente lo que se quiere en esencia. ¿Cómo puedes convencer a la gente de que verdaderamente estás planteando algo nuevo? De que… ¿qué es el cambio de régimen? Por eso decía yo ¿cómo les explicamos que es el cambio de régimen? ¿Cómo lo entendemos que lo podamos explicar de manera sencilla? Porque si a alguien le dices en el país “oye, queremos un cambio de régimen”, pues, ¿cómo qué significa eso? Es que queremos un Gobierno de coalición. ¿Y, eso qué es? Entonces yo creo que si vas a decir a alguien que no quiero que haya presidencialismo como lo conoces, [tienes que decir] no quiero que nada más mande el Presidente; quiero que haya un poder que sea mucho más compartido, mucho más en ejercicio común, donde tú estés mejor representado. Habrá que buscar cómo comunicarlo, cómo explicarlo. A mi me gustaría, por ejemplo, ir a los estados a platicar de esto y a despejar dudas y que te pregunten y que digan. Eso estaría padre. Es una variante de una campaña. Yo no voy a hacer propuestas ni promesas de gobierno. No es mi papel. Pero sí puedo platicar y puedo explicar qué es un gobierno de coalición. Qué es lo que está buscando el cambio de régimen.

¿Fin del autoritarismo presidencial?

Para Miguel Ángel Mancera Espinosa, la esencia de un Gobierno de coalición es la repartición de responsabilidades entre fuerzas políticas. También, la autorregulación entre fuerzas que este mecanismo implicaría, así como la dilución de algunas de las potestades constitucionales y metaconstitucionales que tiene el Presidente de la República Mexicana. Para este último propósito, dijo que sería esencial la creación de una nueva figura: la del Jefe de Gabinete.

–¿Qué sería ese cambio de régimen del que habla?

–De lo que estamos hablando es precisamente de que no se tenga un control total por parte del Presidente. No es un presidencialismo como tal, sino es, un Presidente que tiene un Jefe de Gabinete que tiene comunicación y participación en la parte legislativa. Y una parte legislativa que está comprometida a través de líneas de acción en un convenio [previo] de gobierno de coalición. En el gobierno de coalición o el convenio de gobierno de coalición las cosas políticas asumen compromisos. Una fuerza política puede tener el compromiso de la política medioambiental y entonces su tarea será, pues, impulsar ciertas líneas de acción; otra fuerza política puede tener alguna otra tarea específica como podría ser el desarrollo económico. Entonces no es que el grupo del Presidente, como ahora sucede, tenga todo el control y tenga toda la decisión.

–¿Estamos hablando de una horizontalización del poder?

–Sí, exactamente. Es romper con el poder omnímodo de la figura presidencial.

–¿Este modelo a cuál se parecería?

–Es un modelo parlamentario más o menos. [Es como el británico], digamos, sin que sea extremo. Porque hay modelos en los que inclusive se puede disolver totalmente el Congreso. Y ante un freno del Congreso al avance de una política de gobierno puede disolverse y volver a convocar a otro Congreso. Entonces hay varias características que se pueden ir combinando. ¿Qué tipo de gobierno de coalición es el que queremos? Puede haber una gran convocatoria en que la gente participe. ¿Cómo estamos pensando un cambio de régimen para nuestro país? ¿Cuál sería la figura idónea? Hay ejemplos en Francia y en algunas partes de América. Se ha escrito, se ha hablado. Hay una reforma constitucional que da pie a esto del gobierno de coalición. Hay una reforma –bueno no reforma–. Hay un nuevo documento en la Ciudad de México que es la Constitución de la Ciudad de México que habla ya de gobierno de coalición. Pero es que México ha dado algunos pasos que ahora pueden llevarlo hacia una proyección hacia adelante.

–¿Y cómo reducirán el poder al Presidente?

–Es que la reducción del poder viene acotada por el Jefe de Gabinete, que es una figura clave. Digamos que el Presidente es el titular del Ejecutivo y el Jefe de Gabinete es el garante del compromiso de coalición. Pero la parte interesante es que se puede construir, que tenemos todo para construirlo en los siguientes meses.

– Qué características debe de tener este Jefe de Gabinete?

– Primero, que tenga comunicación con todos los grupos políticos que haya. Tiene que ser un poco… no diría apartidista pero sí con esta característica de poder establecer un diálogo fluido con cada una de las fuerzas. Y obviamente tener también cercanía para poder implementar lo que se tenga que implementar. Porque tiene que haber implementación de las políticas públicas con la conducción del Presidente. No lo llevas al extremo entre diferenciar Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, que es otra variante. Porque ahí, definitivamente lo que hace es que el Jefe de Estado se vuelve una figura de representación del Estado para efectos diplomáticos, protocolarios, etcétera. Y el Jefe de Gobierno se vuelve el ejecutivo de las tareas de las políticas públicas. Yo no lo veo tanto así, sino como una figura que combina al Presidente y el Jefe de Gabinete para efectos de dar la garantía al gobierno de coalición.

–¿Pero qué haría esta nueva figura?

–No es la figura de coordinador de Gabinete. El Jefe de Gabinete es quien alinea todas estas acciones en la agenda política planteada en un convenio de coalición. [Fungiría] de garante de esto; de lo que nosotros nos comprometimos. Si dijimos que vamos a subir el salario mínimo, tú no lo puedes frenar desde tu posición. Es un compromiso de la coalición.

–¿Sería usted ese Jefe de Gabinete?

–Eso sólo lo puede definir la coalición. La coalición es la que obviamente establece quién tendrá las responsabilidades. Sí es idóneo, digamos, que el Presidente sea de una fuerza política y el Jefe de Gabinete sea de otra fuerza política. Digamos que es donde empiezan los equilibrios. Porque si no, pues entonces no tendría sentido.

–¿Podría ser el Secretario de Gobernación?

–Puede ser. No hay impedimento para que pudiera ser porque estás hablando de política interior. Es el titular de la política interior. Y como titular de la política interior puede tener las facultades suficientes para poder llevar adelante el proyecto.

–En ese caso, ¿tendrían que darle más facultades como sucedió en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto?

–Puede ser que ya no tengas la [facultad] de la seguridad. [Sería] regresar la parte de seguridad a donde tenga que estar. [Ulterior a una super Secretaría de Gobernación como la actual] ahora sería más bien la parte de garantía del Gobierno de coalición con el esquema propio de la política interior. Y la parte de seguridad, pues la dejas en otro depósito. Es que son varias las posibilidades y los modelos. Ahí tiene que haber también coincidencia.

–¿Podrían verse en la necesidad de crear otra Secretaría?

–Sí. Se crea una figura. Sí se tiene que crear una figura. Lo puedes hacer desde la Secretaría de Gobernación o puedes crear la figura que sería de Jefe de Gabinete. Que pueden ser como ministros. Un ministro de gabinete, si los cambias así, son una figura mucho más adelantada que los secretarios.

–Para diluir el presidencialismo ¿cómo debe cambiar el marco jurídico?

–El Jefe de Gabinete debe tener atribuciones para poder tener un diálogo, que previamente, ha marcado una agenda. No es la agenda que define el Presidente de la República. Es la agenda que plantea la coalición. Esa agenda que plantea la coalición es la que se debe impulsar y la que se debe construir. Y trabajar por ella. Entonces cuando tú tienes un Congreso, que lo ideal es que tengas un Congreso en donde pueda haber mayoría, en este sentido, en esta búsqueda, pues entonces tienes un Jefe de Gabinete… que aquí pueden haber varias cosas. O sea, puede ser –son diferentes opiniones– un Secretario de Gobernación con función de Jefe de Gabinete o un Secretario de Gobernación y un Jefe de Gabinete. Son diferentes los modelos, pero eso es parte de lo que hay que decidir. No imponer sino más bien platicarlo y decidir qué es lo que más le conviene al país.

–Pero también tendrían que cambiar la Constitución, ¿cierto?

–Sí. Esa es una parte importante. Bueno, ya está el soporte constitucional. ¿Cuál es el reto ahora? La ley secundaria. El soporte constitucional que te dice puede haber un gobierno de coalición ya está en la Carta Magna. Si tú haces la ley secundaria, entonces te sujetas a ese régimen. Porque además es voluntario. Te sujetas al régimen. Viene un cambio en donde sí, yo sinceramente creo, y lo he dicho, conste que lo he dicho, me gustaría escucharlo en todas las propuestas, incluso para los independientes, que dijeran “oye, nosotros queremos cambiar el régimen. Nosotros queremos gobierno de coalición”. No debería tener una etiqueta. Hoy la tiene porque sólo el Frente lo ha planteado. Pero para México sería muy bueno que todo mundo estuviera planteando tener un cambio de régimen. ¿A qué tienes que renunciar? A tener el control total. Esa es la diferencia.

México urge campañas propositivas: Mancera

A espaldas del Jefe de Gobierno capitalino, entre las muchas escenas patrióticas y de protesta social y política que quedaron plasmadas en el mural “de la Corrupción” del maestro Ariosto Otero, revienta una frase que reza “Esperemos justicia si es que existe”.

SinEmbargo interpeló al doctor Mancera sobre el caso de Ricardo Anaya, quien hoy en día es señalado de participar en una red de triangulación de empresas para enriquecerse de manera deshonesta. Entre 2014 y 2016, el panista queretano compró y vendió un terreno en su estado natal. Lo adquirió por poco más de 10 millones de pesos y a los dos años de la compra, construyó siete mil metros cuadrados de una nave industrial que vendió en 54 millones de pesos.

Hoy, le es cuestionada la cantidad de dinero que genera y que no esclarece -a cabalidad- de dónde sale; también su presunta liga y “amistad” con Manuel Barreiro Castañeda, empresario investigado por la Procuraduría General de la República (PGR) por lavar dinero a través de empresas fantasma, quien junto con Anaya habría hecho tejes y manejes para enriquecerse a partir de “inflar avalúos”, señala el testimonio de personas ligadas al caso.

–Han surgido una serie de señalamientos en contra de Anaya por supuesta corrupción. ¿Qué hará la coalición en ese respecto?

–Mira. Yo no llevo la parte de la defensa. Entiendo que Ricardo [Anaya], lo que nos ha comunicado es, primero, que no está involucrado en nada ilícito. Segundo, que tiene toda la capacidad para demostrar que no hay ninguna conducta con visos de ilegalidad. Pero el tercer punto es un punto en que yo veo que hay dificultad. ¿Por qué? Porque hoy sabemos que hay una indagatoria, así se ha dicho. Sin embargo, no hay una cita. Entonces sólo está pesando la incertidumbre. ¿Con qué carácter estás tú mencionado en una indagatoria? ¿Como probable responsable, como testigo, cómo cuál es tu carácter? Lo que yo estaba comentando en esta semana y el llamado que hicimos fue que precise la PGR. La PGR, desde mi punto de vista, debería de precisar… bueno, si hay un candidato no es un tema menor. Es un tema electoral nacional. Entonces si hay un candidato que esté vinculado con una carpeta de investigación, pues que se diga. Que se dé el derecho de defensa y que se aclare lo que se tenga que aclarar antes de las campañas electorales. Porque si esto se deja para las campañas electorales a mi me parece que se va a contaminar. Yo así lo veo. Parece que se va a contaminar. Yo creo que debiera de darse seguridad jurídica. A ver, esto es lo que hay, ¿qué respondes a ello? Porque si no es mediático, pues. Se vuelve como un litigio mediático.

–¿Usted estaría a favor de que detuvieran a Ricardo Anaya? En el sentido de lo dicho por el perredista Jesús Zambrano, quien cuestionó que si las autoridades ya tienen pruebas, por qué no lo detienen.

–Yo diría eso… no tanto deténganlo pues, pero sí mi idea es dale certeza jurídica. Es como si te dicen: “tú eres malo, tú eres malo. Porque yo tengo pruebas de que tú eres malo”. Pues nada más dime por qué soy malo y cuáles son esas pruebas que te dicen que yo soy malo. Si no te van a seguir diciendo “eres malo, eres malo, eres malo” todo el tiempo, sin nunca decirte por qué. O puedas probar que no lo eres.

–¿Es lodo?

–Yo lo veo como que tiene que haber claridad, precisar la acusación. De qué se está acusando. ¿Cómo puedes ejercer un derecho de defensa si no te dicen con qué carácter estás en una indagatoria? Yo lo veo como que puede prolongarse como un innecesario desgaste mediático para el país, porque no estamos dando certidumbre. Viene una jornada electoral. Si hay algo que se hizo mal que se diga. Yo creo que el pueblo de México tiene derecho a saber. Porque ya se ha divulgado mucho. Entonces, si no, que también se aclare.

–Hablando de guerra sucia... ¿Cómo responderán? ¿Será guerra con guerra?

– Yo no creo que le ayude al proceso entrar en una guerra mediática o en una guerra de descalificaciones. Creo que la aspiración de nuestro país es que hubiera una serie de campañas –y no me refiero a un partido en específico o a una coalición en específico, sino a todos– que fueran campañas propositivas. En que lo que te pueda decir es: “¡híjole! Eso está… lo debería de haber planteado yo”. No que digas: “!ah, mira! Así como lo está atacando ahora yo voy a atacar al otro”. Entonces se vuelve una guerra uno contra otro y el otro de regreso y a ver quién pega más duro. Qué lástima que sea así. La verdad es que ojalá que tengamos algún episodio de nuestra historia en donde sea sólo propositivo. En donde ganen las mejores propuestas y no los mejores ataques.

–¿Cómo está el ambiente al interior de la coalición? Es decir, ¿se sienten seguros con la fuerza electoral de Ricardo Anaya?

–Hay ánimo en ese sentido. Se ha planteado como un proyecto fuerte; como un proyecto sólido; como un proyecto que puede, efectivamente, conducir al cambio de régimen; como un proyecto que puede conducir a un ejercicio de gobierno diferente, sui generis, como no ha habido en años y en décadas en nuestro país. Si revisaremos todos los cambios políticos que han habido en nuestro país, las formas de Gobierno de la República, la reinstalación de la República, las dictaduras, etcétera, nuestro país aún no ha pasado todavía por un régimen que pudiera estar como el que se está planteando. Desde hace muchos años nos hemos conformado con tener una especie de presidencialismo monárquico, en donde si tú llegas a ser el Presidente eres algo así como el rey. Porque no hay... tienes muchos instrumentos que se han ido construyendo a lo largo de los años para poder tener el control. El veto, etcétera.

Mancera ¿senador plurinominal del PAN?

A mediados de febrero del presente año, el Consejo Nacional del partido blanquiazul aprobó por mayoría la candidatura de Miguel Ángel Mancera Espinosa a una senaduría por la vía plurinominal, que de acuerdo con integrantes de la coalición “Por México al Frente”, “no es un pago de cuotas”.

Menos de una semana después de la postulación, el ex presidente nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz, impugnó la postulación de Mancera al Senado de la República bajo el alegato de que sería un acto violatorio del artículo 55 constitucional, que referente a la elección de diputados, establece que los “Gobernadores de los Estados y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones durante el periodo de su encargo, aun cuando se separen definitivamente de sus puestos” (sic).

– ¿Será usted Senador o no? ¿Qué pasará con la impugnación de Madero?

– Pues mira. Ahora está un poco en “corchetal”, por decirlo mejor. ¿Qué puede pasar? A mí, desde el punto de vista jurídico, me interesa. Me interesa porque yo creo, de lo que yo he analizado, que tenemos la razón, que sí se puede; que no opera el impedimento constitucional para esta figura, [para] el esquema planteado. Pero el único que decide es el Tribunal Electoral Federal. Está interesante. ¿Por qué? Porque no hay precedente. O sea, este sería el precedente… se podría plantear un poco de historia, de interpretación constitucional con este asunto. Para sí y para no. Si el Tribunal dice no, pues se acabó, punto. Pero si el Tribunal dice que sí, bueno pues. No sólo nos daría la razón sino que estaría sentando un precedente para otros años.

– Usted mencionó que la impugnación le parecía “muy sana”. Que se impugne porque “no nos interesa tanto esta parte del cargo. Lo que nos interesa es poder construir lo correspondiente al gobierno de coalición”. ¿A qué se refirió con eso?

– A que despeja todo lo que pudiera estar como “es que eso que se hizo era ilegal. Es que si lo hubieran impugnado hubiéramos demostrado que era el correcto”. Entonces que se impugne. Como cuando la Constitución de la Ciudad de México. Dije, “qué bueno”. Se impugnó y la Corte dijo “sí, claro que es válida la Constitución”. Qué más fuerza para la Constitución de la Ciudad de México que la Suprema Corte ya haya dicho que es válida. Qué más fuerza para un planteamiento así, de una candidatura, a que el Tribunal Electoral Federal de repente pudiera decir “esto es correcto”. O decir “no es válido”. Y pues ya despejamos cualquier duda

 

Sé un buen ciudadano
Suscríbete al boletín Front News y recibe las noticias más importantes en tu correo todos los días.
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Te puede interesar..