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Pulsaciones económicas
¿Ganamos? ¿quiénes?.
Arturo Damm Arnal
01/01/2008 | 00:00 AM
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Salvo en el caso de Robinson Crusoe, náufrago solitario en una isla, en la actividad económica siempre hay dos partes, oferentes y demandantes, productores y consumidores, razón por la cual resulta un error centrar la atención en una de ellas que, por lo general, son los oferentes o productores, sobre todo cuando del comercio entre personas de distinta nacionalidad se trata.
No son pocos los que critican la competencia que traen consigo las importaciones porque la misma amenaza a los productores nacionales, amenaza que va desde la reducción de la ganancia hasta la quiebra del negocio, con la consabida pérdida de puestos de trabajo, pérdida que, para muchos, justifica limitar, o de plano eliminar, la libertad del consumidor para consumir lo que dé la gana, independientemente de dónde se haya producido, en el país o el extranjero, limitación o eliminación de la libertad del consumidor que se logra limitando o eliminando la importación de bienes y servicios, tal y como, pese al libre comercio, sucede en México.
Hace unas semanas, un periódico de circulación nacional nos informó que "distintos productos chinos perdieron participación en el mercado mexicano gracias a las cuotas compensatorias", que no son otra cosa más que impuestos que elevan el precio del producto importado restándole competitividad, limitando la libertad del consumidor para consumir más y/o mejor, restringiendo, por ello, sus posibilidades de alcanzar un mayor nivel de bienestar.
La nota nos informó que lo perdido por los productos chinos en los mercados mexicanos fue ganado por México, olvidando que, salvo en el caso de Robinson Crusoe, náufrago solitario en una isla, en la actividad económica siempre hay dos partes, productores y consumidores, oferentes y demandantes, razón por la cual resulta un error centrar la atención en una de las partes que, por lo general, son los oferentes o productores, siendo igualmente un error la identificación de esos oferentes y/o productores con la totalidad de la actividad económica ("la pérdida de participación de productos chinos en los mercados mexicanos es un triunfo para la economía mexicana") o, todavía peor, con el país ("la pérdida de participación de productos chinos en los mercados mexicanos es un triunfo para la nación mexicana"), cuando lo correcto es lo siguiente: "La pérdida de participación de productos chinos en los mercados mexicanos es un triunfo para los productores mexicanos, ¡que no son, ni toda la economía, ni mucho menos todo el país!"
Las cuotas compensatorias, por las cuales aumentó el precio de ciertos productos chinos (lápices, bicicletas, velas, vajillas y sacapuntas), beneficiaron, otorgándoles una ventaja indebida, a los productores mexicanos de tales mercancías, quienes deben aplaudir la medida y exigir otras por el estilo.
Ahora bien, una cosa es que ellos, los productores como competitivos y poco productivos, exijan medidas que los mantengan al margen de la competencia, y otra muy distinta que las autoridades, comenzando por la Secretaría de Economía, se las concedan, pasando a perjudicar a los consumidores, quienes, con cada medida proteccionista (cuyo objetivo es, tal y como su nombre lo indica, proteger a los productores nacionales de la competencia que traen consigo las importaciones) ven limitada o eliminada su libertad para consumir y, por ello, sus posibilidades de alcanzar una mayor nivel de bienestar.
Quiero ver cuál va a ser el medio de comunicación que, ante medidas proteccionistas, en vez de informar "¡ganaron los productores!" informe "¡perdieron los consumidores!", sin olvidar que lo que conviene a los consumidores es lo que, al final de cuentas, beneficia a la economía en su conjunto, comenzando por la desaparición de productores poco competitivos y poco productivos, que solamente hacen un mal uso de unos recursos que son escasos, razón por la cual deben de usarse de la mejor manera posible, para lo cual se requiere, de manera indispensable, de la competencia. ¿Hasta cuándo lo entenderán quienes deben entenderlo para enmendar las cosas, comenzando por los legisladores?

E-mail: arturodamm@prodigy.com
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