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Recuerdan a Clarissa de Habermann
Familiares y amigos resaltan su fortaleza como mujer, el amor hacia su familia, y su desinteresada pasión por ayudar a otros, dejando una vara muy alta
Leopoldo Medina
20/10/2020 | 05:00 AM
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Foto: Cortesía

Una mujer de gran fortaleza, un ejemplo de honestidad, una luchadora incansable por sacar adelante a su familia, pero sobre todo, una gran madre, así es como definen Clarissa, Gustavo Enrique, y Juan Enrique Habermann Gastélum, a su mamá Clarissa Gastélum de Habermann, quien recientemente falleció por causas naturales.

Los Mochis, fue la tierra que la vio nacer un 29 de mayo dentro de la familia formada por sus padres Ramón Gastélum y Natalia Escalante, hogar en el que que fue forjando su propia identidad, apoyada por sus padres, realizando sus estudios secundaria y preparatoria en Tucson, donde vivió seis años dentro de una institución llamada El Sagrado Corazón.

A su regreso, ella se integra al Club de Jóvenes del Gremio, lugar donde conoció a quien se convertiría años después en su compañero de vida, Gustavo Enrique Habermann Paredes, contrayendo matrimonio el 9 de noviembre de 1955, del cual nacieron cuatro hijos, Clarissa, Claudia, Juan Enrique, y Gustavo.

Clarissa, acompañada de su familia.

“Mi madre era una mujer inquieta, siempre buscaba algo que aprender, era muy estudiosa, razón por la que le ofrecían becas en Estados Unidos cuando estudiaba allá, porque era una estudiante sobresaliente”, señaló su hija Clarissa.

Agregó que su mamá, siempre buscaba la manera de ayudar en todo, tal y como lo hizo para la Asociación Mexicana para la Superación integral de la Familia, así como su trabajo directamente en los campos agrícolas, donde impartió pláticas de prevención de enfermedades a las familias de los jornaleros.

Clarissa destacó también que su mamá, fue una fuerte impulsora para que las mujeres de los campos supieran cuál era su tipo de sangre, así supieran qué vacunas aplicarse.

Fue a los 50 años que Gastélum de Habermann enviudó, quedándose a cargo de sus hijos, a quienes con esfuerzo, entrega, los pudo sacar adelante, dedicándose a la venta de seguros de vida, así como impartiendo clases de inglés, idioma que ella dominaba a la perfección, encontrando con ello su verdadera vocación, ser maestra.

En 1955 se casó con Gustavo Habermann.

“Mi madre dejó en sus alumnos una semilla muy importante, todos la querían mucho, logrando que muchos de ellos viajaran a los Estados Unidos a través del comité de intercambio de jóvenes que enviaba a Minnesota, entre otros, aspecto que le hizo recibir reconocimientos importantes de instituciones educativas extranjeras”, señaló Clarissa.

Aunque en los últimos años la salud de Clarissa de Habermann, fue mermando un poco su vida, jamás resaltó su hija, demostraba debilidad, sino todo lo contrario, afrontando todo con una actitud positiva, y fuerte ante todo.

“Mi madre era una persona muy fuerte, y quien a pesar de sus problemas, siempre se mantuvo fuerte para todos, era muy cariñosa, siempre sobrellevando las cosas que vivía”, señaló Gustavo Habermann.

Clarissa, acompañada de sus hijos Juan Enrique, Gustavo, y Clarissa Habermann, y su nuera Adriana Villaverde y Patricio Robles.

Juan Enrique, recordó que, tras la muerte de su padre, su mamá vivió momentos muy duros, pero aún así, ella supo tomar al “toro por los cuernos” sacando adelante a sus hijos con todo el dolor que traía, vendiendo seguros, productos de belleza, dando clases, y más.

“Mi madre fue una mujer muy chambeadora, estando ahí siempre para ayudar, para regañar, pero nunca cortándome las alas, dejando que tomáramos nuestras propias decisiones, pero eso sí, siempre al pendiente de todos, hijos, nietos, y grupos de amigos” señaló Juan Enrique.

Resaltó también que fue una mujer agradecida con todos, y hoy que fallece, las muestras de cariño hacia ella y su familia, dejando un legado de mucha fortaleza, y con la vara muy alta.

Clarissa junto al grupo de amigas de la costura.

 

 

La recordarán por siempre 

Adriana, una de sus nueras, definió a su suegra como una mujer que siempre fue clara, y que fueron 34 años los que vivió con ella una relación muy estrecha.

“Estando yo de novia con su hijo, ella me aconsejaba, es un don que Dios le dió, expresó su apoyo y amor a toda mi familia, diciendo que yo era una hija más para ella, recibiendo de mi familia una admiración por su fortaleza y la manera de seguir adelante, nos divertimos mucho con ella, en especial todos mis hijos.

“Su partida les deja una herida profunda, pero saben que es la voluntad de Dios, pero saben que deben de seguir el ejemplo de su abuela, y que ahora está con su abuelo, estoy triste por su partida y sé que el tiempo nos irá curando”

Adriana Villaverde de Habermann

 

“Para mí, Clarissa fue otra hermana, cuando la conocí, yo tenía seis años, y era su chaperona para que la dejara salir con Gustavo. Ella nos invitaba a pasar la cena de Navidad, me encantaba su carácter picarón y con muchas ocurrencias, las vamos a extrañar mucho, porque siempre tenía algo que compartir, descanse en paz y con su Gustabón”. 

Kitty Habermann de Díaz

 

“Clarissa fue mi prima hermana, muy querida, siempre estuvimos unida, me quedo con el recuerdo de que siempre estaba alegre, a pesar de sus enfermedades”.

Conchita Millán

 

“Eres un gran ejemplo de lucha y fortaleza, y lo mejor de todo es que lo hacías con una eterna sonrisa en tu cara”. 

Mariana Habermann Villaverde

 

“Abuelita Clarissa, con estas líneas quiero hacerte saber lo afortunado de tenerte desde el principio cuando empecé a formar mi plan de vida, ya que nadie como tú, representa lo que es tener la voluntad y la fortaleza que puede alcanzar una persona, gracias por tomarme de la mano, y sobre todo porque siempre encuentras la manera de hacerme sonreír

Patricio Enrique Robles Habermann

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