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Recuerdan a Cuauhtémoc Celaya Corella como un gran maestro y un gran amigo
Compañeros, colegas y amigos honran la memoria del catedrático y columnista de Noroeste, quien falleció el lunes en Culiacán
Istar Meza
07/07/2020 | 02:05 AM
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Foto: Noroeste

Como un muy buen maestro pero sobre todo un gran amigo, es como recuerdan a Cuauhtémoc Celaya Corrella, quien falleció el lunes después de haber estado sorteando problemas en su salud.

Fue profesor en la Universidad de Occidente, hoy la Universidad Autónoma de Occidente, y en la Universidad Autónoma de Sinaloa, donde le tocó ser parte de los formadores de las nuevas generaciones de profesionistas en Culiacán.

Además, durante muchos años fue colaborador de Noroeste, donde entregaba sus publicaciones que aparecían en los últimos años cada sábado.

Cuando se platica con sus amistades, hay en común en ellas un dejo de incredulidad sobre su muerte pues coinciden en que la inquietud era la principal característica del ahora ex catedrático.

Martha Ross compañera docente del mercadólogo, recuerda que este siempre procuró el convivio entre colegas, tanto de profesores como de egresados de la UAdeO.

"Tengo con él miles de historias de desayunos y comidas. Me considero una persona muy privilegiada por contar con su amistad, porque siempre conmigo fue muy buen maestro y después un gran amigo, que creo que es lo mejor, que siempre fue un gran amigo, yo así lo recuerdo, más que en otra faceta", añadió.

"Desayunamos por última vez en febrero, fuimos varios de sus alumnos, de sus amigos, y él como siempre con su humor transmitiéndonos mucha de su experiencia, siempre muy risueño, muy platicador, muy animoso", comentó.

Recordó que juntos fueron de los fundadores de la carrera de mercadotecnia de la UAdeO y que ella lo considera el padre de la disciplina en la institución.

"El con sus conocimientos y experiencias la llenó (la carrera), siempre hablamos el mismo idioma, por lo tanto es una pérdida no solo para nosotros sino para la sociedad en general. porque realmente llenaba los huecos de conocimiento con su experiencia".

La docente comentó que uno de los proyectos que quedaron pendientes para el ex catedrático fue la elaboración de una asociación de mercadólogos, aunque él siempre estuvo preocupado porque los egresados se unieran, porque continuaran con un legado de mercadotecnia.

"Nunca nos perdimos, teníamos ya de manera consecutiva más de 10 años, por lo menos mensualmente nos juntábamos con diferentes egresados y maestros pero siempre en al linea de mercadotecnia, el maestro fue una parte muy importante de todos los mercadólogos de la UAdeO y de los administradores de culiacán", refirió.

Padrino de muchas generaciones

Jesús M. Garay, también catedrático de la UAdeO recordó que el maestro llegó hace 48 años procedente de la Universidad de Sonora, después de buscar trabajo en la CDMX.

"Por azares del destino llegó a Culiacán, y su primer trabajo formal llegó en la universidad cuando él tenía 21 años, donde le dieron una clase y fue maestro de nosotros, en la generación 68-73. Nos dio la materia de mercadotecnia, entonces nosotros lo veíamos como plebe, como nosotros, se confundía con nosotros porque era de complexión delgada, con cabello y un bigotón y luego él quería verse como importante, como grande, y entonces usaba pipa, siempre tenía una puntada para algo, si el mesero se entretenía, si alguien gritaba él también gritaba algo de un extremo de la mesa a la otra", recuerda.

Dice que Celaya, como lo denominan los colegas, siempre fue muy inquieto.

"Trabajando en la universidad, trabajó en la Pepsi Cola como jefe de ventas, y le fue bien; después trabajó en un banco, pero se fue quedando en la docencia. Fundó la Universidad de San Miguel, y al cabo de unos años vendió su parte. En la universidad cuando se da la autonomía, nosotros formamos junto con él el sindicato de trabajadores independientes de la UAdeO; en su tiempo también fue un promotor de los sorteos del Tec de Culiacán, en las épocas en que se necesitaba dinero para la institución él coordinó estos sorteos; en la escuela fue padrino de muchas generaciones", contó.

Dice que otra muestra de su dinamismo, es que no quiso jubilarse cuando le tocó su momento pues su carácter tan inquieto no le permitía estar en casa o haciendo muy poco pues él además de ser maestro trabajaba en una agrícola como asesor.

"Nosotros nos reuníamos y teníamos un grupo que se llamaba 'El manotazo'. Ahí podías hablar de lo que quisieras con formalidad, cada quien podría hablar del tema que quisiera, a él le gustaba mucho hablar de política, pero también le gustaba hablar de la teoría de la educación; él fue un impulsor, un maestro muy entregado a la educación y le sabía, sabía cuál era la técnica de la enseñanza, entonces en el manotazo nos reuníamos contadores, administradores, ingenieros, en fin, de todas las profesiones, nos juntábamos todos los miércoles un grupo de alrededor de 16 y él era partícipe", subrayó.

Coinciden los amigos y colegas que Cuauhtémoc Celaya fue un hombre de enseñanza, dentro y fuera del aula, por lo que su legado trasciende más allá de los libros, hasta el corazón de aquellos que pudieron conocerlo como ser humano y como amigo.

‘Un hombre de calidad humana’

El comunicador Julio César Silvas declaró que no es fácil encontrar palabras cuando un amigo se va, pero con gusto recordó la dicha de conocer y ser amigo de Cuauhtémoc Celaya, a quien consideró una persona de gran calidad humana y a quien conoció en diferentes etapas.

“Yo lo conocí de 1997 a la fecha y siempre fue una persona proactiva, con propuesta y crítica sobre los diferentes aspectos de la vida en comunidad”, comentó Silvas, además destacó que Celaya fue un catedrático muy comprometido con su quehacer de enseñar.

“Siempre estaba enseñando a otros y trataba con mucho entusiasmo de sembrar una semilla en la mente de los jóvenes y me tocó ver su etapa y su evolución como columnista en el periódico Noroeste”, agregó.

Los aportes que deja como columnista, consideró Silvas, son aportes que contribuyeron a formar una mejor opinión en la comunidad lectora.

Mientras que al trabajar con él, Silvas recuerda que lo trataba como un amigo y siempre lo recordará así.

“Es una gran pérdida, la verdad es que es un hombre de gran calidad humana, en particular tuve la oportunidad de trabajar con él y en algunas empresas que tuvo y fue como jefe también una persona a todo dar”, recordó.

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