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Columna
Roberto Pérez Rubio, el artista y su ciudad
Roberto Pérez Rubio llegó a Mazatlán para quedarse a principios de los años 70
Ernesto Hernández Norzagaray
17/03/2019
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Foto: Noroeste

A un año y días de su partida

Roberto Pérez Rubio llegó a Mazatlán para quedarse a principios de los años setenta y venía al encuentro de lo que los clásicos latinos denominaron el genius loci, el espíritu local del puerto. Había decidido abandonar la deslumbrante bahía de San Francisco con su vida libertaria y no volver a instalarse en Culiacán, donde había vivido años de su primera juventud y donde gozó de fiestas y juergas con la que llamaba burguesía culichi.

Aquellos años de aprendizaje y flirteos en el Casino Culiacán ocurrirían con su infatigable cómplice de correrías, Carlos “El Guasa” de la Vega, con quien se encontraría más tarde en el puerto y seguramente hoy, allá a lo lejos, en el infinito sideral, rememoran su paso por la tierra.

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