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Saber Vivir: Por amor, te doy hasta mi vida
Sobre las mujeres que aman demasiado
Octavio Robledo, Psicólogo clínico y tanatólogo
31/05/2019
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Actualmente he estado observando mujeres que aman a su pareja sin ningún límite. Sinceramente de llamarme la atención porque cuando la relación con la pareja perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, quizá nuestra salud e integridad física, esto ya no es sano, ya no está funcionando adecuadamente.

Mujeres que aman demasiado a su pareja, que se olvidan de ellas mismas, que se van convirtiendo (porque ellas así lo permiten) en las cuidadoras y en otros casos, cambian su rol de esposa por el de la madre del esposo; ellas resuelven todo. Es asombroso que solucionan toda la vida al marido por un lado y, por otro lado, todo lo que les pueda suceder a sus hijos.

Confunden y creen que estar enamorada significa sufrir, la mayoría de sus conversaciones son acerca de él, de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos, disculpan su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires, como problemas debidos a una niñez infeliz y varias esposas tratan de convertirse en su psicoterapeuta.

Las mujeres que aman sin límites suelen ser muy serias y responsables, grandes emprendedoras, con éxito en muchas áreas de su vida, pero no obstante tienen muy poco amor propio.

Muchas mujeres viven tan obsesionadas con su relación, que apenas pueden funcionar como personas. A pesar de todo el sufrimiento y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia tan común, lamentablemente, para muchas personas que casi están convencidas que es así como deben ser las relaciones de pareja, dar la vida por él.

Y esta obsesión tiene un origen: el miedo: miedo a estar sola, a no ser amadas, a no ser dignas o a no inspirar cariño; miedo a ser ignoradas, abandonadas o destruidas. Estos miedos se convierten en la fuerza que impulsa su vida de “buena esposa” y tratan de amar más aún, de ser una “fiel compañera”.

Características típicas de las mujeres que aman demasiado:

-Provienen de un hogar disfuncional que no satisfizo sus necesidades emocionales.

-Al recibir poco afecto de sus padres, tratan de compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha, proporcionando afecto, en especial a hombres que parecen, de alguna manera, necesitados física, emocional o económicamente.

-Como las aterroriza que las abandonen, hacen cualquier cosa para evitar que una relación se disuelva.

-Acostumbradas a la falta de amor en las relaciones personales, están dispuestas a esperar, conservar esperanzas y esforzarse más para complacer.

-Están dispuestas a aceptar mucho más del 50 por ciento de la responsabilidad, la culpa y los reproches en cualquier relación.

-Su amor propio es críticamente bajo y en el fondo no creen merecer la felicidad; en cambio, creen que deben ganarse el derecho de disfrutar la vida.

-Necesitan con desesperación controlar a su hombre y su relación, debido a la poca seguridad que experimentó en la niñez. Disimulas sus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones bajo la apariencia de “ser útil”.

-En una relación, están mucho más en contacto con su sueño de cómo podría ser que con la realidad de su situación.

-Son adictas a su pareja y al dolor emocional.

-Es probable que estén predispuestas emocionalmente y, a menudo, bioquímicamente, para volverse adictas a las drogas, al alcohol y/o a ciertas comidas, en particular los dulces.

Antes de que sea demasiado tarde para la relación y que termine de mala manera o se desintegre del todo, existen alternativas.

El primer paso es darnos cuenta que tenemos un problema, que radica en nosotros y que en nosotros también está la solución.

Si tomamos el control de nuestras vidas, aprendemos que para dar y recibir amor, primero debemos amarnos a nosotros mismos y que nadie tiene la culpa de lo que nos sucede, sino que nosotros, con nuestras actitudes y miedos, hemos atraído esas experiencias y que siempre, de una experiencia, podemos aprender.

 

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