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Mazatlán
SABER VIVIR: Premio Nobel a la estupidez
Columna quincenal
Octavio Robledo
20/09/2020
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Foto: Noroeste

En lo más profundo y delicado por tantos casos de VIH, cuando había tantos casos de VIH a nivel mundial, se comenzaron a propagar las llamadas “fiestas del ángel”. Se organizaban una serie de reuniones donde el propósito era jugar con la adrenalina, y a esas reuniones invitaban conscientemente a una o varias personas con VIH, los llamados “cero positivos”.

En estas reuniones poco a poco, con el calor del alcohol y algunas drogas, se iba formando una orgía entre todos, y la emoción consistía en quién salía “premiado” al tiempo con el virus del Sida; las invitaciones a dichas fiestas eran publicadas en diferentes medios electrónicos e incluso en el periódico. Estas “fiestas” se realizaron en varios países, en la Ciudad de México también se organizaron muchas, yo recuerdo que en varias ocasiones observé que en el Metro pegaban el aviso en áreas muy visibles; por lo general, las reuniones se llevaban a cabo en casas particulares o en habitaciones de un hotel.

La nueva (y mala) noticia es que actualmente ya algunos estudiantes de Estados Unidos inician las ahora llamadas “reuniones Covid”, y el objetivo es el mismo, quién resultará contagiado de este virus. Entre ellos los estudiantes de la Universidad de Alabama, realizan este peligroso “reto” en un país donde el Covid-19 ya ha causado la muerte a miles de personas. Aunque para usted y para mí nos resulta increíble que esté sucediendo algo así, como nunca se entendió las fiestas de VIH, así estamos ahora, sin entender.

El mantente en casa ya poco a poco se va debilitando y en muchas ciudades de México ya casi ni existe; ya la situación de prevención se relaja, muchas personas no usan mascarilla, asisten a lugares sin ninguna protección, así con ese comportamiento retan no solo a las autoridades, sino a la suerte.

Buscan a personas contagiadas y las invitan para incrementar la posibilidad de que alguien más contraiga la enfermedad, además para hacerlo “más interesante”, se pide una aportación económica para participar a estas fiestas y al comprobar a los días de que efectivamente se contagió de Covid, se lleva también el premio económico.

Este tipo de actividades no ayudan para nada, al contrario, complican el trabajo de las autoridades sanitarias, así como la operación de los hospitales, poniendo en peligro de contagio a los trabajadores de los hospitales y claro, genera la indignación de la gente, ya que mientras otros tratan de protegerse del contagio, algunos jóvenes por gusto se ponen en peligro y por si fuera poco se emocionan de haberse contagiado, ya que con ello se llevarían el premio económico, que son solo algunos dólares, pero pierden algo muy preciado que es la salud, y hasta podrían morir por su idiotez.

 

Psicólogo clínico – Tanatólogo

FB tanatólogo Octavio Robledo

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