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Tema de hoy
El tiempo no lo podemos heredar
José Ramón Díaz Fonseca
04/01/2008 | 00:00 AM
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"Es el tiempo -según la ingeniosa expresión de Franklin-, el tejido que constituye la vida".
El tejido que constituye la vida no debe malgastarse inútilmente, pues es lo que todos recibimos en la misma cantidad: 24 horas diarias para un niño recién nacido, para los jóvenes, adultos y ancianos.
El tiempo es un recurso no renovable y para el cual no se podrá encontrar sustituto; es algo que no podemos comprar ni rentar, ni depositar en el banco para que nos reditúe intereses, tampoco es posible que algún padre de familia que se suicide a una edad joven, herede a los hijos o a la esposa el tiempo que posiblemente le quedara por vivir.
Se cuenta que una vez, un nombre que estuvo perdiendo el tiempo frente a la imprenta de Benjamín Franklin, penetró al fin al local y preguntó al joven empleado: ¿cuanto cuesta el libro?, y señalo hacia uno de los volúmenes en exhibición.
Un dólar, respondió el muchacho.
Aquél hombre estuvo fisgoneando largo rato, y luego volvió a preguntar: ¿Está el dueño de la imprenta?
El joven le dijo que sí, pero que estaba muy ocupado en el cuarto de prensas.
El ocioso insistió en ver al propietario, por lo que el dependiente fue a llamar a Franklin.
Éste interrumpió entonces su tarea y salió al mostrador. El hombre moroso le preguntó perezosamente: ¿oiga, cuánto es lo menos en que me puede vender ese libro? Franklin repuso: un dólar y cuarto. ¡Pero cómo, si hace media hora su empleado me dijo que costaba un dólar! exclamó el tipo.
Se quedó indeciso unos minutos, e inquirió de nuevo: ¿quiere decirme cuál es el último precio del libro?
Para su asombro, Franklin, le contestó con firmeza, ¡2 dólares!
Ante el estupor del sujeto, le explicó: "Mi tiempo vale mucho y usted me lo ha quitado siga haciéndolo y le costará 10 dólares".
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