Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
OPINIÓN
VÉRTIGO: La Noche de la Bruja
El cineasta Jordan Barker logra una pieza de horror notable que, sin renunciar a ciertos resortes básicos del género
Ernesto Diezmartínez Guzmán
09/11/2019
Marcar como favorita
Foto: Internet

La noche de la bruja (Witches in the Woods, Canadá, 2019) es uno de esos raros casos en el que el título en español resulta más adecuado que el original. Y es que, en realidad, aunque los siete personajes de esta película sí pasan cierta noche trágica en el gélido invierno de un bosque de Massachusetts, lo cierto es que en el quinto largometraje de horror del especialista del género Jordan Baker no aparecen brujas, así, en plural, sino, en todo caso, una sola. 

Los siete personajes ya mencionados son un grupo de universitarios –cuatro hombres, tres mujeres- que han decidido pasar ese fin de semana de invierno en algún pueblito de Massachusetts esquiando, metiéndose en un jacuzzi de agua caliente y tomando harta cerveza. No es mal plan, a fe mía, pero el momento no parece el más adecuado: la tensión, la desconfianza, el resentimiento, el temor, se puede sentir en el interior de la van en la que viajan los siete muchachos. 

Hace apenas unos días, había aparecido un video en la red en la que una de las muchachas, Alison (Sasha Clements), aparece siendo abusada por algunos miembros del equipo de futbol americano.

El chofer de la van, Derek (Craig Arnold), jugador del mismo equipo, resiente que sus compañeros han sido suspendidos cuando, acaso, quien tuvo la culpa fue ella (¿?). Mientras tanto, la estudiosa feminista y ambientalista Jill (Hannah Kasulka), novia del patán de Derek, no haya cómo decirle que ya ha terminado todo entre ellos, pues su nuevo enamorado es el serio y “aliado” afroamericano Philip (Corbin Bleu) que, por supuesto, también está en la misma vagoneta.

Los otros tres personajes son un par de hermanos descerebrados (Alexander de Jordy y Kyle Mac) y la novia de uno de ellos (Humberly González) que, al parecer, no le cae nada bien a Alison... ni a nadie.

El porqué estos muchachos decidieron viajar juntos en la misma vagoneta es un misterio irresoluble en el guion de Christopher Borrelli, pero ya sabemos que un género como el horror parte de premisas bien establecidas desde tiempo atrás.

En todo caso, estos siete universitarios –descendientes directos de sus similares del insuperable clásico gore Masacre en cadena (Hooper, 1974)- van rumbo a las nieves de Massachusetts, encuentran la carretera cerrada y, siguiendo el consejo de uno de los hermanos descerebrados –“yo conozco un atajo”- se internan con su van en un bosque maldito, en donde siglos atrás colgaron a doce mujeres acusadas de brujería.

Por supuesto, los chamacos se pierden, la vagoneta se avería, la temperatura llega a varios grados bajo cero, los reclamos empiezan a abundar, la sospecha de Derek de que Jill lo está engañando empieza a aflorar y, para rizar el rizo, la traumatizada Alison empieza a actuar como si estuviera poseída, diciéndoles a todos cosas tan alegres y optimistas como que ninguno saldrá vivo de ese auto, de esa noche. Han llegado ahí para morir.

Baker se muestra como un cineasta con pleno dominio del espacio fílmico, con todo y que buena parte de la película –y, además, las escenas más inquietantes- ocurren en el interior de la vagoneta.

Con apenas un puñado de actores –la lista de créditos suma apenas diez- y básicamente dos locaciones –el interior de la van y el exterior del bosque-, Baker logra algunos momentos realmente inspirados de horror puro, como el ataque que sufre uno de los personajes dentro del auto o el previsible destino de otro de los personajes cuando sale de la van, de noche y nevando, a buscar ayuda.

 

Baker ha logrado, pues, una pieza de horror notable que, sin renunciar a ciertos resortes básicos del género –la ¿posesión brujeril?, la violencia súbita, el poder de la imbatible naturaleza-, propone, también, una discusión sobre ciertos temas ineludibles, como los abusos innegables de cierta masculinidad tóxica y la respuesta a la que son arrastradas las mujeres, que tienen que convertirse en brujas para conseguir algo de justicia. ¿O será más bien venganza?

Comentarios: en la página web www.ernestodiezmartinez.com, en la cuenta de twitter @Diezmartinez y en el correo electrónico ernesto.diezmartinez@gmail.com. Patreon: https://www.patreon.com/diezmartinez

 

Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Comentarios
Elevemos la conversación
Noroeste cree en la conversación abierta y responsable. Por eso este espacio es exclusivo para suscriptores y usuarios registrados. Opina con respeto.
El resto del contenido es exclusivo para usuarios registrados de Noroeste
Acceso   Registro
Utiliza tu red social favorita
   
Mediante correo y una contraseña
Recomendamos para ti

Oportunidades