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COLUMNA
Vértigo: Sonora
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
14/09/2019
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Foto: Cortesía

La fórmula es hollywoodense: nació creada por la MGM con Grand Hotel (Goulding, 1932) y ha tenido una larga y dispareja descendencia desde entonces.

La estructura argumental es sencilla: reúne a un variopinto grupo de personajes en un solo escenario, crea una serie de encuentros y desencuentros entre ellos y consigue a un buen grupo de actores para que los interprete.

En el peor de los casos, entretendrás al respetable; en el mejor, lograrás un auténtico clásico, tal como sucedió con La diligencia (Ford, 1939), en la que el grupo de personajes viaja en el interior de la diligencia del título, atravesando el lejano oeste y enfrentando una serie de peligros -incluyendo, por supuesto, a unos feroces indios.

Sonora (México, 2018), cuarto largometraje como director del productor y ocasional cineasta Alejandro Springall (opera prima insuperada Santitos/1999, divertida Morirse está en hebreo/2007, terrible remake No eres tú soy yo/2010), tiene la estructura de La diligencia: una docena de personajes, en la Sonora de 1931, tienen que atravesar el Desierto de Altar para llegar a Mexicali en un automóvil propiedad de la entrona Alma (Giovanna Zacarías), quien tuvo que dejar descansando a su marido Aarón (Flavio Medina, desperdiciado), enfermo del apéndice. Así, con la ayuda del alcohólico guía indígena Emeterio (Joaquín Cosío) y su sobrino recién deportado de Estados Unidos Marcos (Harold Torres), Alma y sus cuatro pasajeros -una abuela que va en busca de sus nietos (la siempre confiable Dolores Heredia), un racista funcionario público sinofóbico (Juan Manuel Bernal, muy en su papel), un veterano revolucionario villista (Erando González) y una jovencita que quiere cruzar al otro lado (Carolina Molva)- se subirán a un impecable Chrysler verde último modelo con el fin de llegar a Mexicali.

 En el camino, complicaciones obligan, se encontrarán, perdida en el desierto, a la familia nuclear de Lee Wong (Jason Tobin), un carnicero chino expulsado de Nogales por el propio fanático callista interpretado por Bernal; y también a un par de contrabandistas de alcohol, un gringo y un mexicano, que quedaron tirados y a punto de morir. El grupo es ya de una docena, el calor es infernal, el desierto no parece tener fin y, por supuesto, las inevitables diferencias raciales/políticas/de-clase no tardan en aparecer.

El guión parte de una novela escrita por el sonorense Guillermo Munro Palacios pero adaptada, nada menos, por el gran cineasta y guionista liberal estadounidense John Sayles (de La masacre de Matewan/1987 a Silver City/2004 pasando por Fuera de línea/1988, Estrella solitaria/1996 y otras más), por lo que no solo el contexto histórico está muy bien delineado -la depresión económica de la época, las deportaciones masivas de mexicanos, el cierre de la frontera con Estados Unidos, el inhumano trato a los inmigrantes chinos en el México callista-, sino que el discurso ideológico de la cinta está perfectamente extrapolado a nuestros días, con ese funcionario gubernamental que parece trumpista ("México para los mexicanos"), esas posiciones polarizadas entre varios de los pasajeros y el racismo rampante promovido desde el Estado. Tampoco puede faltar la idealización del indígena pápago encarnado por Cosío, que en algún monólogo clave recuerda cuando ese desierto era "de ellos", antes de que llegaran los mexicanos y los gringos.

Springall dirige con fluidez  la historia, con todo y algunas elegantes transiciones narrativas temporales -edición de Valentina Leduc y Jorge García-, mientras que la fotografía de Serguei Saldívar aprovecha con eficacia los espacio abiertos de las locaciones auténticas sonorenses, pero lo mejor sigue siendo el origen de la fórmula: un grupo de personajes interesantes, bien interpretados por un muy competente grupo de actores. Si no eres John Ford, no está nada mal llegar a esto: dirigir una película entretenida.

Comentarios: en la página web www.ernestodiezmartinez.com, en la cuenta de twitter @Diezmartinez y en el correo electrónico ernesto.diezmartinez@gmail.com. Patreon: www.patreon.com/diezmatinez

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