Vivir la libertad - Noroeste
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Evangelización, Educación y Cultura
Vivir la libertad
Columna Religiosa
Padre Amador Campos Serrano
16/04/2018
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Situaciones y acontecimientos en creciente número influyen y hacen sentir al ser humano encadenado a un mecanismo interno, impidiéndole vivir una plena manifestación como persona y llevándolo a actuar de una manera llena de limitaciones.

Ser libre plenamente es una condición que parte desde el ser interno de la persona, hasta llegar a una idoneidad para conducirse de una manera en donde no haya atavismos, superándolos aún cuando pudieran existir en lo físico.

La libertad es una de las preocupaciones de la búsqueda del hombre, una necesidad imperante, manifiesta en la elaboración de doctrinas y leyes y también en el avance de las ciencias y de las tecnologías.

Ciertamente, todos estos avances han ayudado al ser humano para tener un margen de mayor libertad, pero también es cierto que el ser humano ha sido atrapado por estos mismos avances, cuando a causa de no poseer una libertad interna no hay un uso no adecuado de los mismos.

El Papa Francisco I expone tres tipos para vivir la libertad: el primer tipo es ser capaces de tener libertad de pensamiento, libres de ataduras y prejuicios heredados del pasado; el segundo tipo, la capacidad de libertad para afrontar el sufrimiento, superándolo cuando esto sea necesario; el tercer tipo, la libertad ante las pasiones, las ambiciones o los dictámenes de las novedades de la moda.

La libertad de pensamiento lleva a ver las cosas y las diversas situaciones con lucidez y objetividad, distinguiendo lo conveniente de lo inconveniente y de no haber otras ataduras, se actuara con libertad. Aunque es importante tener en cuenta que si existen otras limitantes para el ejercicio de la libertad, con ellas esta se ve en conflicto a la hora de la toma de decisión.

El Pontífice expone un ejemplo sobre estos conflictos y hace alusión a Poncio Pilatos y a Gamaliel, el miembro del Sanedrín. El primero tenía una visión clara de pensamiento sobre la inocencia de Jesús, pero otros intereses y ambiciones le evitan una actuación según su conciencia; en cambio, Gamaliel, libre de estos intereses, expone claramente sus puntos de vista en cuanto a la doctrina de los Apóstoles y es capaz de proponer paciencia para esperar la actuación de Dios.

El siguiente tipo de libertad consiste en aceptar las dificultades que se presenten, confiando en ser Dios quien nos conduce, pues no conocemos la profundidad de la sabiduría en sus designios. Él no nos deja en la prosperidad y, mucho menos, en la adversidad.

El tercer tipo consiste en ser libre de pasiones, de ambiciones y de la novedad del momento. Este es un punto de partida desde la libertad interna, la cual nos habilita a tomar las mejores decisiones en el momento necesario.

En estos tres tipos, el Papa sintetiza el ejercicio de la verdadera libertad y aunque cada uno nos muestra un tipo de libertad, es en el ejercicio de los tres que podemos llamarnos hombres libres y serlo de verdad.

 

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