Lucero Sánchez, ex Diputada local en Sinaloa, también fue espiada por El Chapo

Noroeste/Redacción
10 enero 2019

"Según la Corte del Distrito Este de Nueva York un hacker colombiano instaló a Joquín Guzmán un sistema encriptado con el que espiaba a sus mujeres, entre ellas la ex diputada Lucero Sánchez"

En el sistema de espionaje que tenía Joaquín "El Chapo" Guzmán, también espió a quien entonces era Diputada local en Sinaloa, Lucero Sánchez, quien terminó siendo detenida en San Diego, acusada de vínculos con el capo sinaloense y de operar para el narcotráfico.

Durante el juicio que se lleva a cabo en la Corte del Distrito Este de Nueva York contra el narcotraficante mexicano Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”, salió a relucir que el capo aprovechaba sus comunicaciones con Emma Coronel Aispuro, su esposa, y con algunas aparentes amantes, para hacer negocios del Cártel de Sinaloa.

Según la Fiscalía, cuando el Chapo se escribía mensajes de texto con ellas, les pedía reenviar detalles de operaciones y conteos de toneladas de cocaína. Estos detalles fueron dados a conocer porque el mismo Guzmán Loera espiaba los teléfonos de las mujeres y de decenas de allegados.

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Todo ello con un programa informática que fue intervenido por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), con ayuda de Christian Rodríguez, un hacker colombiano, que trabajó para el capo sinaloense en 2008 y que después colaboró con las autoridades estadounidenses, siendo ahora un testigo protegido.

Rodríguez le instaló al “Chapo” un sistema encriptado de comunicaciones para establecer llamadas telefónicas seguras, enviar mensajes de texto y correos electrónicos difíciles de intervenir, así como una aplicación de espionaje.

Dos años después, a partir de febrero de 2010, Rodríguez comenzó a trabajar con el FBI usando el mismo sistema de comunicaciones que le instaló al Chapo para que el gobierno estadounidense interceptara sus llamadas, sus mensajes de texto, correos electrónicos y lo pudieran ubicar por medio de los aparatos electrónicos que usaba para comunicarse.

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“Christian [Rodríguez] podría ser elegible a recibir los 5 millones de dólares que ofrecía el Departamento de Estado por información que llevara a la ubicación y captura del Chapo”, declaró Stephen Marston, agente especial del FBI, sobre el hacker colombiano, quien no está acusado de ningún delito en Estados Unidos y que estudió hasta el tercer semestre de la carrera de Ingeniero en Comunicaciones.

Marston leyó en voz alta en la Corte neoyorquina, ante el jurado, la transcripción de varios mensajes de texto, que llegaban a “teléfonos especiales” marca BlackBerry, mismos que implicaron directamente al “Chapo” en el tráfico, distribución y venta de drogas ilegales en Estados Unidos, delitos que se le imputan al narcotraficante sinaloense.

Entre ellos un mensaje en el que Guzmán Loera le contó a Coronel Aispuro que había escapado de una redada policial en una de sus casas de seguridad ubicada en Cabo San Lucas, Baja California Sur, el 22 de febrero de 2012, al salir por la parte de atrás. “Oh, amor, eso es horrible”, respondió ella. El Chapo le pidió después, que le enviara un poco de tinte para bigotes y que también reemplazara la ropa interior, el champú, así como una loción de afeitar que había olvidado.

Por otra parte, el padre de Emma Coronel usó el teléfono BlackBerry de su hija para coordinar el envió de “kilos de cocaína” a Estados Unidos y los detalles del trasiego. Asimismo, hubo mensajes entre el “Chapo” y una mujer identificada como Agustina Cabanillas Acosta, supuesta amante del capo sinaloense.

Según el agente del FBI, bajo el interrogatorio del fiscal Michael Robotti, Guzmán Loera intercambió con Cabanillas Acosta mensajes sobre el tráfico, distribución y venta de “hielo” (metanfetaminas), en entidades estadunidenses como Phoenix, Arizona, y Detroit, Michigan.

En otros mensajes llegaron copias de las actas de nacimientos de las mellizas que tuvo con Coronel Aispuro, la solicitud de su esposa para conseguir el pasaporte estadounidense y recibos médicos sobre la liposucción a la que se sometió Cabanillas Acosta a finales del 2011. Además, había transcripciones de llamadas de Lucero Guadalupe Sánchez López, la llamada “narcodiputada” sinaloense, a quien también se le relacionó sentimentalmente con Guzmán Loera.

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Al terminar el testimonio del agente especial del FBI, la fiscal Andrea Goldbarg llamó al estrado de los testigos al hacker colombiano, quien narró que se reunió con el Chapo en la sierra de Sinaloa una docena de veces, que habló por teléfono con él cientos de ocasiones, y que le cobró 100 mil dólares por instalarle el primer sistema de comunicaciones encriptado.

Rodríguez explicó, además, que al “Chapo” el gustaba tanto el programa informático que le instaló, que le pidió usar la aplicación de espionaje en teléfonos móviles y computadoras para saber qué hacían sus colaboradores y parejas sentimentales.

En una ocasión, el “Chapo” se encontraba con una mujer y, mientras el capo la entretuvo tres minutos, Rodríguez le instaló la aplicación de espionaje, según narró el propio hacker durante su testimonio ante el jurado de la Corte neoyorquina.

Con dicha aplicación, el capo sinaloense podía escuchar las llamadas telefónicas, leer mensajes de texto y correos electrónicos, así como abrir los micrófonos de los teléfonos y computadoras, de forma secreta, para escuchar lo que se decía alrededor de los aparatos electrónicos y de los lugares donde se encontraban.