En el penal de Aguaruto hay 26 reos federales con amparos y en la SSP temen que se vayan a fugar

Marcos Vizcarra
30 julio 2018

"Las autoridades estatales reconocen que el reclusorio no cuenta con las condiciones óptimas de seguridad para la atención de esos reclusos"

En el penal de Aguaruto, en Culiacán, hay 26 reos considerados de alta peligrosidad por delitos del orden federal, quienes están amparados para ser llevados a otros centros de reclusión en el País.

Esos mismos reos han ganado amparos en los juzgados primero y tercero de distrito en Sinaloa, ubicados ambos en Culiacán.

Cristóbal Castañeda Camarillo, subsecretario de Seguridad Pública, indicó que tener a esos reos representa que se tenga amplias posibilidades de fugas, debido a que el penal de Aguaruto no cuenta con las condiciones óptimas de seguridad.

“El principalmente es que el penal no está diseñado para albergar internos de ese nivel de capacidad corruptora para los elementos o bien de coacción”, aseguró.

“Prácticamente no se reúnen las capacidades mínimas indispensables para tener reos principalmente por delitos de orden federal”.

Desde 2010 a la fecha, suman 11 escapes del penal de Aguaruto, el último ocurrió el domingo 22 de julio, cuando Julián Grimaldi Paredes, presunto operador financiero del Cártel de Sinaloa, y Carlos Jesús Salmón Higuera, líder de sicarios de Los Mazatlecos, ligado al Cártel de los Beltrán Leyva, salieron del penal por la puerta principal, vestidos de custodios y después de cruzar seis filtros de seguridad.

Antes de ellos, se evadieron hasta 32 reos más, la mayoría ligados al Cártel de Sinaloa, ya sea a través de túneles, en camionetas con doble fondo y por la puerta principal, como ocurrió la última ocasión.

En todos esos casos, la Procuraduría General de la República inició investigaciones en contra de funcionarios de los penales, pero a la fecha no se tiene una sanción pública emitida por autoridades federales o locales.

Castañeda Camarillo aseguró que esas fugas se hicieron con previa advertencia al Consejo de la Judicatura Federal y al Consejo Nacional de Seguridad Pública, para evitar traslado de presos de orden federal al penal de Culiacán.

“Nosotros desde el año pasado hemos solicitado y dicho que el penal no reúne las condiciones de seguridad adecuadas para albergar reos de índole federal”, indicó.

“Recordarás que el año pasado que tuvimos la fuga ya habíamos trasladado a tres de los que se fugaron, y en esta última ya habíamos trasladado a uno que se acababa de fugar y regresó con otro que tampoco ya no estaba en el penal de Aguaruto”.

 

 

La última fuga pudo ser en diciembre... y por un túnel

En penal de Aguaruto pudo registrar una fuga antes de la del domingo pasado, pues en diciembre hubo el intento de crear un túnel.

En declaraciones que dieron ante la Fiscalía General del Estado, el personal de Custodia Penitenciaria expresó temor durante la madrugada de diciembre, después de que se percataron de sonidos debajo del inmueble de Aguaruto.

“Por medio de este conducto me permito informar que el día 29 de diciembre del año en curso (2017), siendo aproximadamente la 01:00 horas, estando de guardia en la torre 1 escuché ruidos extraños dentro de la torre, al parecer ruidos como si golpearan las paredes, de inmediato le avisé a la encargada del Módulo 1”, se señaló por una oficial de Custodia.

“... a las 3:20 horas nuevamente escuché los ruidos pero más fuertes y que esos ruidos jamás los había escuchado, di aviso nuevamente a la encargada del Módulo 1 y al Omega, fueron compañeros a verificar y comprobaron que sí había ruidos extraños”, se agregó.

Al día siguiente se inició un operativo en el que también participó personal de PGR, pero la información fue restringida para medios de comunicación.

Después de una semana, la Secretaría de Seguridad Pública informó que se encontró un túnel, pero que este ya era viejo, y que para evitar cualquier conato de fuga se llenaría de agua.

Durante una semana se utilizaron pipas y máquinas retroexcavadoras, sin que se diera otro informe oficial.

Tras la fuga del 22 de julio, la Secretaría de Seguridad reveló que en diciembre pudo ocurrir otra evasión, pero que esta se controló con llenar la fractura con agua.