Muerte de Javier Valdez une a periodistas

Claudia Beltrán
17 mayo 2017

"Con una manifestación que comienza en Catedral y termina en Palacio de Gobierno, comunicadores y ciudadanos se unen en una sola voz para reclamar justicia"

En muerte Javier Valdez Cárdenas hizo lo que en el gremio periodístico parece difícil: unir.

 

Y no sólo unió a los comunicadores de los diversos medios, sino también a parte de la sociedad que no lo dejó solo, lo arropó, lo abrazó.

 

Mientras el cuerpo del "Bato", como así llamaba y lo llamaban de cariño era velado, en las calles de Culiacán, sus compañeros, amigos, y sociedad se unían exigiendo justicia.

 

Para la exigencia de justicia, los reporteros, amigos y sociedad llegaron puntuales a la hora pactada.

 

Para antes de las 9:30 horas, en la plazuela Álvaro Obregón, había una multitud.

 

Comunicadores llegaban con lonas exigiendo justicia, otros, con cartulinas que compraron en la papelería cercana, donde plasmaron su sentir.

 

Todos pedían lo mismo: detener a los responsables de la muerte de Javier Valdez.

 

A la par de la manifestación en las escalinatas de Catedral, un académico exponía su sentir por la muerte del periodista del semanario Ríodoce y planteaba acudir a la funeraria, sin embargo, una reportera irrumpió tajantemente: "¡No!", externó. Y planteó buscar al Gobernador Quirino Ordaz Coppel o al Fiscal Juan José Ríos Estavillo.

 

"Basta de discursos, hay que ir a Gobierno, o a la Procuraduría, cerrar la calle, exigirle al Gobernador, ¡basta ya!, vámonos a Gobierno todos, todos a Gobierno, hay que exigir justicia donde debemos, aquí no tiene sentido, ¡vámonos ya!, sólo para la foto, es puro protagonismo aquí", externaba molesta María de los Ángeles.

 

Los comunicadores en las escalinatas descendieron y tomaron la avenida Alvaro Obregón. Atrás de ellos, activistas, amigos, sociedad.

 

En la marcha se exigía justicia para Javier, para el amigo.

 

"Justicia, justicia, justicia", "Javier Valdez, tu sangre será vengada", "Gobierno, soez, que matas a Valdez", "Javier, amigo el pueblo está contigo", "Ni uno más", eran algunas de las consignas que se gritaron durante la marcha.

 

En la marcha, Ángel Rocha, un ciudadano que se dijo libre, mencionó que a Javier únicamente lo conocía por sus textos. Nunca interactuó con él. Se unió a la marcha, solidarizándose.

 

Las cartulinas gritaban por sí solas: "periodismo mexicano, de luto, justicia para Javier", "Ni uno más, no nos callarán las balas asesinas", "hoy nos mataron a todos un poco, periodistas de Sinaloa, despierta, justicia para Javier".

 

Al Presidente de México, Enrique Peña Nieto, los comunicadores, acompañados de directivos, exigían garantías para el gremio periodístico.

 

El rostro de Javier Valdez estaba presente en cartulinas exhibidas en la marcha.

 

En su página de Facebook una corresponsal exponía que a Javier no lo mataron, al contrario, lo hicieron más grande.

 

"Te hicieron más grande de lo que eras, pinche bato", posteó Cinthia Valdez.

 

En la movilización al Presidente y al Gobernador les planteaban no más frases huecas, sólo resultados y justicia.

 

Los reporteros, acompañados de algunas organizaciones sociales, llegaron al lugar donde el lunes alrededor del mediodía fue asesinado el periodista, después de salir del semanario donde redactó sus notas.

 

A un costado donde arrebataron la vida al periodista había un altar improvisado, donde se colocó un pequeño ramo de flores blancas.

 

Un reportero leyó parte del prólogo del libro. Expuso que Javier escribía lo que veía y escuchaba. Que levantaba la voz para que sepan que el narco es una plaga, un devorador que traga niños y mujeres, devora ilusiones y familias enteras.

 

Que escribe porque ve en las calles a sicarios y madres desesperadas, a comandos armados y padres de familia atascados en lodazales o encostados a la orilla del mustio camino.

 

"Por eso tengo que escribir, tratar de rescatar la voz de tantas personas hundidas en la desesperación y una esperanza enferma", es parte del prólogo que leyó el comunicador.

 

Después colocó en el altar el libro Con una Granada en la Boca: Heridas de guerra del narcotráfico en México. Luego alguien gritó "un aplauso para Javier" y las palmas se escucharon fuertemente.

 

El contingente continuó su curso hacia la parada final, el Palacio de Gobierno, donde exigirían al Gobernador Quirino Ordaz Coppel justicia para el periodista, para el amigo de todos.

 

"No al silencio, callar no es opción", planteaban. También "no queremos que Javier Valdez sea un dato más".

 

Al llegar a la explanada de Palacio de Gobierno los periodistas y sociedad clamaron la presencia del Gobernador. Ante la negativa a bajar los gritos continuaron: "Baja Quirino", "Que baje el Gobernador, da la cara Quirino, no queremos intermediarios", "Quirino, se esconde, se esconde y no responde", "Da la cara Gobernador", "Renuncia", "¿Alguien sabe dónde está el Gobernador?", "atrás de su celular", respondió alguien más.

 

Como el Gobernador no bajaba el tono subió: "¿Dónde está el Gobierno?", "¿No hay Gobierno, no hay Gobierno?".

 

Antonio Castañeda Verduzco, Subsecretario de Gobierno, bajó para atender a los manifestantes, acompañado de Alberto Camacho García, coordinador general de Comunicación.

 

Al funcionario se le dijo que con él no querían hablar. Que demandaban la presencia del Gobernador.

 

"No sabemos dónde anda el Gobernador", reaccionaba Castañeda y continuaba: "No está escondido, está en sus actividades".

 

Abran esa puerta, gritaban a los guardias que intentaban impedir el acceso. Finalmente la puerta se abrió y se permitió el ingreso.

 

El contingente subió al tercer piso donde fue atendido por Sergio Jacobo, quien aseguraba que el Gobernador no estaba en su oficina.

 

En cuestión de minutos cambió su opinión. Aseguró que el Gobernador atendería a los manifestantes en el auditorio. Ahí, el primero en hablar, fue Alejandro Sicairos, periodista, amigo de Javier Valdez y cofundador de Ríodoce.

 

Sicairos enfatizó que Valdez era un compañero mil por ciento periodista.

 

Cuando le quitan la vida de manera cobarde, artera, se le asesta un golpe certero, criminal al periodismo y a la sociedad porque pierde una voz, una trinchera invaluable, dijo.

 

"El sí es periodista, representó al gremio a nivel país e internacional".

 

"Estamos aquí con respeto, pero con mucho dolor quisiéramos a veces estar callados por el luto, pero es la peor ofensa que le pudiéramos hacer a Javier, porque Javier, gritó por todas la víctimas de la violencia en sus libros, en sus artículos, en sus conferencias, en los foros internacionales", comentó.

 

Sicairos demandó al Gobernador se activen todos los mecanismos de investigación y justicia para que el crimen no quede en la impunidad, que se actúe lo más rápido posible.

 

Marisol Herrera demandó no quede impune la muerte del periodista, como han quedado otras, entre ellas, la de Humberto Millán Salazar.

 

Marcos Vizcarra señaló que a Valdez lo mataron por cubrir asesinatos, desapariciones, por cubrir la corrupción en el sistema. La violencia no es percepción, tan no lo es, que el compañero el viernes fue asesinado, puntualizó.

 

"Hasta hoy Gobernador no lo hemos visto como Gobernador, lo he visto como una persona más que está ocupando una silla aquí en el tercer piso, que sólo posa para las fotografías que sólo va a los eventos públicos, ya no queremos eso Gobernador, queremos un compromiso real", dijo.

 

Pidió saber cuándo se va a resolver el asesinato de Valdez, quiénes son los responsables, saber la verdad.

 

"Queremos un Gobernador, no queremos un títere allá arriba", enfatizó Vizcarra.

 

Míriam Ramírez exigió a Ordaz Coppel una explicación por lo que su Gobierno dejó de hacer. Cuestionó por qué los delincuentes sabían a qué hora salía de su oficina Valdez Cárdenas.

 

"Por qué su gobierno permite que cualquier pendejo nos esté espiando, nos están vigilando, ¿por qué Gobernador?, ¿Por qué no está haciendo nada?, ¿Por qué permite eso?", señaló.

 

Ramírez cuestionó por qué su gobierno permite que estén matando a periodistas, así como a ciudadanos inocentes.

 

"¿Qué va a pasar?, nos están espiando, están afuera de nuestro periódico, están afuera de nuestras casas y en cualquier momento nos van a matar y mañana va a ser cualquiera de los que estamos aquí, ¿por qué su Gobierno les permite estar haciendo eso?", cuestionó.

 

Otra comunicadora cuestionó el despliegue militar "dioquis" por las calles y demandó detener a los asesinos de Javier.

 

"Queremos a los asesinos tras las rejas". 

 

El Gobernador dijo estar igual de indignado con el mismo dolor por la muerte de Javier, quien era un buen amigo, expresó.

 

Propuso una fiscalía para atender el caso de Javier, sin embargo, se le respondió que históricamente han sido un fracaso.

 

"Estoy aquí porque doy la cara y no me escondo ante nadie, porque estoy igual de indignado que ustedes y tengo el mismo dolor que ustedes", dijo Ordaz Coppel.