"Arnoldo Godoy Salazar, compromiso compartido"
La evolución de Arnoldo Godoy Salazar ha ido de la mano con la agricultura sinaloense. Y los rendimientos han sido generosos. Una familia que lo apoya en el campo y una planta laboral que le guarda fidelidad.
Sus inicios fueron breves y modestos. Una superficie de 4 hectáreas trabajadas con maquinaria rentada para hacerlas producir le despiertan la pasión 45 años atrás. La multiplicación de las tierras por el milagro laborioso. En 12 años más, la siembra de 150 hectáreas de su propiedad.
"El esfuerzo fue mucho pero estaba dando frutos y un modo honesto de vivir en una actividad bendecida por Dios", dice.
Godoy Salazar fue galardonado el 14 de marzo por el Club Rotario de Navolato como Gente de bien en la categoría empresarial. Una gran capacidad operativa, fortalecida por los bienes, la planeación y la experiencia adquirida.
Navolatense desde los 3 años de edad, en 1991 constituye la empresa Agrícola Godoy, una copropiedad entre su esposa y sus cuatro hijos. Una sociedad que le ha rendido buenos frutos.
"Tuve la gran suerte que desde que empecé a trabajar me empezó a ir bien y hasta la fecha. Dios me ha ayudado".
Con el trabajo, los galardones y reconocimientos se le han dado en racimo. En 2004, la AARC lo reconoce por su prolongada y brillante participación en esta actividad agrícola y como pionero de la organización de la Expoagro Sinaloa, la Caades le reconoció su contribución en 2005.
Los buenos rendimientos de maíz en 2007 le valieron la portada de la revista Expansión con el tema Un maíz, dos mundos.
"Es lo único que hago los 365 del año. Para mí es más difícil agarrar el micrófono que producir 2 ó 3 toneladas de maíz".
El agricultor cuenta con el apoyo de sus cuatro hijos. Las mujeres en las tareas administrativas en las oficinas de Culiacán y la del hijo agrónomo en la labor del campo. Y el reconocimiento lo tiene que repartir en cuatro partes.
"A mi hermano, que ha sido más padre que hermano, le toca un 25 por ciento; otro 25 por ciento, a mi esposa y a mis hijos; el otro 25 por ciento le toca a mi equipo de trabajo en el campo, que son trabajadores que tengo desde que comenzamos a trabajar en 1960 hasta la fecha. Que jamás se han salido de con nosotros. Ya están pensionados pero ahí están. Y el último 25 por ciento me toca a mí, que creo que me lo merezco".