"¿Cómo abordar las noticias sobre la violencia?"

"¿Cómo abordar las noticias sobre la violencia?"
06/11/2015 11:02

    Arturo Santamaría Gómez

    1. Un lector que lee Noroeste en la red electrónica me hace llegar un comentario sobre la columna que escribí para Culiacán hace ocho días. En su misiva el lector, o lectora, discrepa de mi opinión cuando sostengo que el tema de la violencia se ha impuesto, por la fuerza que tiene, en la línea editorial de Noroeste. Piensa que la realidad sinaloense es mucho más rica y compleja que la violencia y, que por lo tanto, parece que, más bien, hay una inclinación subjetiva, o personal, de quienes dirigen el periódico para que predominen las noticias sobre asesinatos. Reproduzco textualmente lo que opina este lector:
    "Desde hace algunas semanas, Noroeste no ha hecho otra cosa más que colgarse de la nota policiaca. Hay hechos, que por su importancia se imponen, y por sí solos, de manera natural, logran acomodarse en la llamada ocho columnas, sin embargo, de un tiempo para acá, como que hay una obsesión por resaltar todo lo que huela a inseguridad, lo cual, considero es incorrecto. Creo que Noroeste no puede sostenerse con todo lo que huela a inseguridad. Sinaloa no sólo es inseguridad. Sinaloa es agricultura, ganadería, pesca, educación, salud, política, comunidad, historias humanas... y todos esos sectores han sido relegados. Yo no creo que esa inclinación por informar sobre la inseguridad sea por el entorno que estamos viviendo, más bien lo veo como un asunto de imposición de agenda personal, quien sabe de quién, más que editorial".
    Este juicio es muy severo, pero coincide con reclamos de otros lectores y declarantes, mujeres y hombres, muchas veces de empresa, que dicen que Sinaloa es mucho más que violencia.
    El tema amerita una reflexión más profunda, ordenada y continua sobre el papel de los medios de comunicación en un contexto de violencia.
    Es obvio que ningún periódico puede ignorar la importancia que ha cobrado la inseguridad, el crimen y la violencia en México, donde sobresale Sinaloa, pero más allá de informar está la pregunta si los medios también deben educar y orientar; claro, según su propia filosofía y pensando en el bien común.
    Toda empresa periodística se debate en el dilema de sus intereses. Por un lado está el de obtener ganancias, sin las cuales la empresa no puede mantenerse. Por otro, el de informar a la sociedad con calidad, puntualidad, precisión y veracidad. En sus definiciones entran también sus inclinaciones filosóficas, ideológicas e incluso políticas. Todo lo anterior se mezcla y balancea, donde las inclinaciones pueden estar marcadas o influidas por coyunturas o contextos de más largo plazo.
    Cuando la búsqueda de la ganancia prima sobre cualquier otro criterio los medios se inclinan por el sensacionalismo, siempre y cuando éste rinda cuentas.
    Noroeste ganó sus lectores cuando informó lo que otros medios callaban. Ahí no había ninguna duda: Noroeste vendía porque escribía lo que los ciudadanos más democráticos querían leer.
    Un contexto político de censura, imposición, manipulación informativa y control político le permitió a Noroeste, con su libertad crítica, presentarse como algo distinto y ganar lectores.
    En una atmósfera política diferente, de mayor libertad periodística en el país, particularmente a partir de 1994-1997, la ventaja de Noroeste de informar sobre temas políticos con mayor independencia y crítica disminuyó porque la competencia estatal y municipal se vio obligada a ser más abierta en un contexto de mayor pluralidad y equilibrios políticos en el país.
    La competencia se empezó a dar en otros terrenos.
    Es posible que en el contexto actual, las ventas de los diarios y particularmente de Noroeste disminuyan cuando las principales noticias no hablen de violencia. Si así fuera el caso, entonces, quizá eso explique la persistencia de esa temática. Pero, quizá no sea esa la razón, sino que simplemente se deba que los directores y editores concluyan que las noticias sobre inseguridad son las más importantes en el país, el estado y el municipio.

    Disfunciones de la sociedad
    2. Hay ciudadanos que dicen: "ya no quiero escuchar o leer las noticias porque solo hablan de violencia o cosas negativas". Y es cierto que hay personas que se han saturado de malas noticias. Sin embargo, esas mismas malas noticias nos revelan las disfunciones de la sociedad en la que vivimos, y nos pueden dar pie para tomar decisiones correctivas.
    Doy un ejemplo muy sencillo: no hay semana en la que se ausente la fotografía de un motociclista atropellado.
    La lectura atenta nos diría que hay evidentemente un problema vial muy serio y creciente con esos medios de transporte, pero no ha sido atendido de manera eficiente por las autoridades. Estas fotografías son una especie de denuncia-noticia permanente, pero necesita ser complementada con la acción ciudadana para lograr la corrección gubernamental.

    Acciones ciudadanas por la paz
    3. Hablando de ciudadanos, en Mazatlán como en muchas otras ciudades del país, suceden pequeñas acciones anónimas que hablan de los esfuerzos por enfrentar el descomunal problema del tráfico de drogas y la violencia que genera. Los medios periodísticos todavía nos las captan, pero me parece que es necesario darles la relevancia que merecen.
    El jueves pasado, en la Colonia Lico Velarde, por ejemplo, una de las pequeñas iglesias cristianas que han proliferado en Mazatlán, que frecuentemente se descalifican como "sectas", aunque algunas en efecto así se comporten, llamada "Redimidos por la Gracia", organizó una reunión con jóvenes de su fe en las que cantando a ritmo de rap y hip hop, llamaban a dejar las drogas. Los concurrentes, por supuesto, oraron y leyeron la Biblia, como en toda reunión cristiana se hace. Según cuenta el muchacho que me narró la historia y cantó una composición suya contra la violencia y el consumo de drogas, los asistentes y transeúntes respondieron con motivación y agradecimiento.
    Este tipo de acciones pequeñas han ayudado en ciudades como Cali, Colombia, a desarrollar una cultura de paz.

    4. Minucias
    El 15 de septiembre el redactor de las "cabezas" de la sección deportiva estaba tan apurado con irse al "grito" que se le fue una s en lugar de una c, cuando escribió. "Sede Culiacán cetro a Mazatlán...".
    Pero no tan solo en nuestra redacción se escapan los gazapos, en El Universal, periódico capitalino de gran prestigio, se aventó uno de antología en la sección deportiva reproducido en Noroeste. Ustedes mismos descúbranlo:
    "...Arce se adueñó de la pelea y golpeó por todo el ring a Concepción que en varias ocasiones estuvo cerca de visitar la lona, pero no cayó con gran valentía y una excelente preparación".

    Escríbame al defensor del Lector: santamar24@hotmail.com