"Desafían al peligro en el Cerro del Obispado"

"Los vecinos viven en casas asentadas al filo del barranco, en algunos casos sin bardas de protección"
07/11/2015 13:29

    MAZATLÁN.- En estrechos andadores, entre casas abandonadas y, lo más grave, con espacios sin protección que llevan directamente al precipicio es como han vivido todo el tiempo familias que habitan en el Cerro del Obispado.
    El lunes por la noche, un niño de 10 años de edad, vecino de la calle Segunda Peñuelas, rodó desde el patio de su casa hacia el voladero, y se salvó de heridas más graves porque se atoró a medio camino, después de rodar unos 5 metros entre ramas y piedras.
    Noroeste realizó un recorrido por el lugar y pudo observar el gran riesgo que corren los vecinos de todas las edades al transitar por andadores estrechos en forma de laberintos y espacios que llevan al barranco sin tener una protección.
    Cinthia Selene, vive desde niña en el Cerro del Obispado, ahora que ya es madre de familia rentó una casa en el mismo lugar, comentó que tiene dos niños y tiene miedo que caigan al voladero como le ocurrió a Roberto, su vecino.
    "Los andadores pasan por en medio de las casas, no hay privacidad, los niños corren mucho peligro al haber espacios que no cuentan con una barda y está muy profundo el barranco", dijo.
    No solo el niño ha caído al barranco, aclaró, ha habido muchos pero ya tenía rato que no se presentaba un accidente.
    La familia Rodríguez Esquivel tiene más de 40 años viviendo a orillas del cerro y recuerda que hace más de 20 años una persona cayó al vacío y murió, aunque el barranco no estaba tan profundo, .
    "Presidentes municipales han pasado y sólo prometen que van a venir a construir protecciones en los espacios en los que hace falta y hasta la fecha no han hecho nada", dijo un vecino de la calle Segunda Peñuelas.
    Familias que habitan en el lugar hicieron un llamado a Protección Civil o a las autoridades municipales para que acudan a revisar el lugar para evitar que se presente una pérdida humana, ya que todos son de bajos recursos y no pueden pagar para colocar protecciones.
    Al respecto, Alfredo Galaviz Solís, coordinador de Protección Civil Municipal, dijo que las personas que viven en áreas de riesgo deben tomar precauciones para ellas y para sus hijos, con el objeto de prevenir accidentes.
    "Quien vive cerca de un desfiladero debe tomar las medidas preventivas", manifestó. 

    AL FILO DEL ABISMO
    Las casas del Cerro del Obispado se construyeron al filo del abismo, algunas incluso tienen extensiones que sobresalen a tierra firme, y aunque la mayoría tiene barda, muchas no cuentan siquiera con esa protección, tal es el caso de la vivienda en la que habita Roberto, el niño de 10 años que en un descuido se desbarrancó.

    CAÍDA
    Roberto se desabarrancó desde el patio de su casa y rodó unos 5 metros, se detuvo entre las ramas y piedras y fue rescatado por unos jóvenes que se encontraban cerca del lugar.