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"Sobrevive a la enfermedad"

"'El cáncer ya no me da miedo': Raquel Franco Ramos"

"Raquel Franco Ramos se siente una sobreviviente de la enfermedad que durante un año la enfrentó a sus mayores temores"
15/11/2015 10:22

    CULIACÀN._ "Al cáncer ya lo palomeé y ya no me da miedo, es más a nadie le debe de dar miedo". 

    Raquel Franco Ramos se siente una sobreviviente de la enfermedad que durante un año la enfrentó a sus mayores temores, la hizo perder un seno, pero no logró quitarle sus deseos de vivir. 

    En la pared de su cocina cuelga una lona con fotografías y frases de aliento de sus amigas. Ha estado ahí desde el inicio de la lucha, como un recordatorio de la experiencia agridulce que la obligó a ser experta en cáncer, pero que fortaleció los lazos familiares y de amistad. 

    "Si soy una sobreviviente gracias a Dios, y estoy muy alegre; creo que yo viví y sobreviví el cáncer por toda la gente que me quiere, entre más te apapachen y te sientas querida, es más fácil", menciona. 

    "Puedo decir que al cáncer ya lo palomeé y ya no me da miedo, es más a nadie le debe de dar miedo".


    El día fatídico
    Para Raquel el peor día de su vida fue el 17 de junio de 2013, cuando se enteró que tenía la enfermedad, que cada 90 minutos le quita la vida a una mujer mexicana, de acuerdo a cifras oficiales. 

    "Yo me hacía chequeo cada año, pero en el último me tardé un año y cuatro meses en hacérmelo, porque estaba en lo de la graduación de mi hijo, y dije 'ya que vuelva me hago los estudios', y regresé de la graduación y me tenté la bolita", recuerda. 

    "Me decían 'es un quiste, no te preocupes, no pasa nada', y en eso pasé y vi esos camioncitos de Salud, y fui y me hicieron la mastografía, y la muchacha que me sacó la mastografía me dijo 'señora, no me gusta esa bolita, chéquese de una vez"; me pasaron al ultrasonido, y la muchacha me dijo lo mismo". 

    La sospecha del cáncer se hizo realidad unos días después. 

    "Saliendo de ahí le hablé a una doctora, que es mi amiga, y es mi ángel de la guarda, y me dice 'tienes seguro', 'no', le dije, te vamos a llevar al Seguro Popular, es muy fácil darte de alta... y me mandó con una doctora que es especialista en cáncer.. y ella me hizo una biopsia y vio el color muy feo", menciona. 

    "Para entonces había transcurrido una semana, y cuando me dio los resultados el 17 de junio, me dijo, sí, es cáncer, parece que lo detectaron rápido, pero ahorita necesitas irte con un ginecólogo-oncólogo". 

    Raquel, quien iba acompañada de su esposo, no pudo contener el llanto. 

    "Cuando me dieron los resultados, mi esposo y yo fuimos solos, los muchachos estaban de vacaciones, y mi hijo mayor trabajaba en Guadalajara. Cuando la doctora me dio la noticia, no lo esperas, lo primero que piensas es 'me voy a morir', lloramos mucho mi esposo y yo; yo pensaba '¿qué voy a hacer?'", tenía muchos planes, quería ir a ver a mis hijos a Guadalajara, pero tu planeas, pero enseñale los planes a Dios, y todo cambió". 

    Un segundo diagnóstico, en el Instituto Sinaloense de Cancerología, confirmó el primero. 

    "El doctor me dijo, sí es cáncer, lo tienes en etapa tres y el oncólogo te va a ver el 23 de junio.. me hicieron varias pruebas y me dijo es muy fuerte el cáncer que tienes.. vamos a empezar las quimioterapias el 8 de julio, van a ser cuatro". 

    En ese momento, decidió que haría lo posible por curarse. 

    "Me vine a la casa, y la doctora que es mi ángel de la guarda, me dijo 'llora'; vinieron mis papás y ese día dije 'ni modo, no voy a hacer nada, voy a esperar al tiempo a ver qué dice', y decidí hacer todo lo que dijera el doctor".


    El encuentro con el cáncer
    Hasta ese momento Raquel sabía poco de la enfermedad que en el 70 y 75 por ciento de los casos se detecta en etapas avanzadas, nadie en su familia y en su círculo de amistades más cercanas la había padecido. 

    La oficina, a la que acudía todas la mañanas a laborar, fue sustituida poco a poco por una habitación de hospital, a donde acudía cada 21 días a quimioterapia. 

    Aprendió que el cáncer de mama tiene cinco etapas, la tercera en la que ella se ubicaba era grave, pero podía superarla; que el tumor entre más cerca esté del hueso, puede ramificarse y ocasionar más daño, el de ella estaba justo en medio del pezón y las costillas, y pudo ser extirpado. 

    También supo que luego de una quimioterapia perdía el apetito, tenía vómito, se le dificultaba caminar y debía permanecer en cama. 

    "Cuando me empezaron a dar las quimios, la primera te vas con mucho miedo, te sientan en un sillón, te dan suero con medicamento para que no te dañe mucho el estómago y después te dan las quimios, con la primera estuve como cuatro horas sentada, y llegué a mi casa y me dormí todo el día hasta el día siguiente y no pude comer", menciona. 

    "Subir tres escalones te cansa, la segunda sesión y la tercera fueron más leves". 

    Las cuatro quimioterapias se convirtieron en ocho. En diciembre, el cabello comenzó a caer. 

    "Yo decía por qué no tengo el cabello largo, y como que el ánimo se me fue en diciembre, pero mi papá, que es muy católico me dijo, '¿qué pasó hija?, no que crees mucho en la Virgen y en Dios, él lo ha decidido, tú déjate llevar.. y ya como que me lancé", comenta. 

    "Dije 'me tocó vivir esto, lo voy a vivir con amor, gusto, me dejé mimar, que me consintieran, hasta comida me hacían'". 

    La enfermedad unió a su familia y amigos. 

    Por ese entonces, Raquel supo que le extirparían el tumor y el seno izquierdo, vio morir a dos mujeres, y conoció a otras que enfrentaban lo mismo. 

    "Con las quimioterapias... se redujo el tumor y me operaron, me quitaron una de las bubis, la del lado izquierdo... y después me hicieron 25 radiaciones, que con esto el proceso se cierra", dice. 

    "Todavía estoy en proceso de curación... ahora voy a chequeo, cada mes, dos meses, seis meses, para revisar que no regrese el cáncer, y tengo que estarme checando que no tenga ningún dolor de cabeza fuerte, ninguna bolita extraña". 

    Su médico le aseguró que ha logrado superar el cáncer. 

    "Me dijo el doctor, 'ahorita tú ya no tienes cáncer, te lo extirpamos, gracias a Dios estaba como encapsulado y no tuvo ramificaciones'", añade. 

    "Sí me da miedo recaer, y si Dios me dice, 'ahí te va otra vez el cáncer', no creo que me arrastre, llorar sí, esperemos que no, pero ya no me da miedo". 

    Para ella la enfermedad le demostró que ninguna mujer, aún cuando también hay hombres que la padecen, en Sinaloa se contabilizan seis, puede ser ajena a ella. 

    "La vemos como lejana, como que 'a mí no me va a pasar', y sí pasa, de hecho cuando yo iba saliendo ya, que me dice el doctor que ya no tenía cáncer, iba entrando una amiga, y le dije 'ni modo, pero se puede'", dice. 

    "Me siento muy bien, muy afortunada, muchos me decían, 'es un castigo, ni modo', y yo decía, no.. porque durante este tiempo conocí mujeres con cáncer, algunas no fumaban, otras hacíamos ejercicio y otras no, otras eran gorditas, otras flacas, y entendí que el cáncer de mama es como el color de la piel, es al azar, pero si lo detectas a tiempo, puedes vivir". 

    El apoyo de su familia y amigos, añade, fue fundamental en el proceso. 

    "Para mí el cáncer fue como si me cayera un rayo, me bajó del tren donde andaba.. me hizo modificar mi vida, alimentación, forma de pensar, las prioridades me cambiaron totalmente...", manifiesta. 

    "Ando de muy buen humor, bien tranquila; noté que la paciencia me creció mucho y el amor que yo tenía, ahora si lo demostré más, si de por sí era bien apapachadora, ahora más, como que te da una paz bien bonita". 

    El temor inicial de morir, se transformó en ganas de vivir. 

    "Nunca más volví a pensar que iba a morir, pensé que por mí no quede que me salve, si Dios lo decide adelante, pero por mí no va a quedar... y sí me siento una sobreviviente, como muchas debemos sentirnos, y a las que tienen cáncer les digo que no pierdan la fe y las ganas de vivir, es más, yo cada día lo vivo con más ganas que el anterior". 

    Raquel ha comenzado a retomar su rutina normal, pero sigue acudiendo a chequeos médicos. 

    "Llevo una vida normal, pero sana, mucha verdura, fruta, las salchichas que me encantaban, los hot dogs los desterré.. están prohibidísimos, tomo mucha agua... y ya empecé a ir al trabajo en las mañanas, y me siento muy bien, tengo ganas de vivir".

    "Si soy una sobreviviente gracias a Dios, y estoy muy alegre; creo que yo viví y sobreviví el cáncer por toda la gente que me quiere, entre más te apapachen y te sientas querida, es más fácil".
    Raquel Franco
    Sobreviviente de cáncer de mama