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"Casas"

"Ellos sí quisieron salirse del Jabalines"

"No saben leer, venden muñecas de trapo en la calle y ahora tienen una vivienda segura. Son Eucadio de la Cruz Flores y Francisca Pablo Luciano, un matrimonio que dejó su hogar a la orilla del Arroyo Jabalines, en la Colonia Salvador Allende."
07/11/2015 08:13

    Rafael Cárdenas

    No saben leer, venden muñecas de trapo en la calle y ahora tienen una vivienda segura. Son Eucadio de la Cruz Flores y Francisca Pablo Luciano, un matrimonio que dejó su hogar a la orilla del Arroyo Jabalines, en la Colonia Salvador Allende.
    Esta pareja tiene tres hijos: Miguel Ángel, Angélica y Érika de 13, 12 y 10 años de edad. Vivieron 14 años junto al arroyo, donde aún quedan tres familias.
    "Nos dijeron que la casa es regalada, pero que tenemos que pagar las escrituras en febrero, en realidad no sabemos bien si hay que pagar o no la casa", dijo el padre de familia.
    "Ya estamos aquí, la casa no está cerca del arroyo y a lo mejor no nos inundamos como cuando estábamos allá que con las lluvias todo se llenaba de agua".
    Originarios de Guerrero, la familia De la Cruz es de escasos recursos; su única entrada de dinero es hacer muñecas de trapo y tela de colores mexicanos que venden en el mercado o en la zona turística.
    Su anterior vivienda era de madera y láminas negras, la misma que hoy ya no existe porque obras de pavimentación que iniciaron desde la semana pasada, en la avenida Múnich, hoy Juan Pablo II.
    Eucadio de la Cruz cuenta con 79 años de edad; casi no puede sostenerse en pié, su familia carece del seguro social y del popular, por lo que tienen que asistir a médicos particulares cuando alguien de casa se enferma.
    Los niños van a la escuela Flores Magón y en su pequeña casa de una sola recámara se acomodan para dormir entre el material de tela y su vieja máquina de coser que es su fuente de ingresos.
    La ama de casa, Francisca, contó que con dificultades mandan a sus hijos a la escuela para que aprendan a leer y escribir, que no sean como ellos y puedan defenderse mejor en la vida.
    "Nos dieron la casa el 23 de diciembre y no sabemos si la vamos a pagar, porque no hemos podido ir al Ayuntamiento para ver cómo le vamos hacer, ya nos quedamos sin casa y en ésta nueva pues queremos estar bien".
    El Fraccionamiento Rincón de Urías consta de 300 viviendas y muchas de ellas están habitadas, cuentan con servicios de agua y electricidad de manera individual mejor que como estaban a la orilla del Jabalines.