"'¡Estos Reyes Magos sí son reales, sí tienen magia!'"
Ataviados con sus mejores galas y con la misión de hacer felices a niños de escasos recursos de Mazatlán, Melchor, Gaspar y Baltazar emprendieron el viaje ayer, a las 7:30 horas.
Esta vez no iban a bordo de su elefante, camello y caballo, sino de seis vehículos distintos, tres de ellos para su transporte y los restantes para llevar los regalos a los pequeños.
A diferencia de aquella ocasión en que visitaron a Jesús en un pesebre de Belén para llevarle oro, incienso y mirra, esta vez los Reyes Magos iban cargados de más de 7 mil artículos, entre juguetes, videos, libros, ropa y calzado para niños, niñas y bebés, contribución de lectores de Noroeste, que desde el 5 de diciembre hicieron llegar a las instalaciones del periódico.
Durante más de ocho horas, los tres Reyes Magos llevaron buenas nuevas a cientos de niños que habitan la periferia del puerto. Ni el cansancio, ni los obstáculos, ni siquiera el clima los detuvo, siguieron su camino, repartiendo regalos en 17 colonias diferentes.
Los afortunados fueron los pequeños de la Casa Redonda, Ampliación 20 de Noviembre, Azteca, Felicidad, Tierra y Libertad, Quinta Chapalita, Santa Elena, Demetrio Vallejo y las invasiones Manuel J. Clouthier, Mundialista, Villalpando, Presas del Valle, Villa Tutuli, Monte Bello y San Antonio, entre otras.
Para esta misión, los Reyes Magos contaron con el apoyo de personal de esta casa editorial, Anspac, el payaso Triki Trakes y de dos jóvenes que dejaron sus labores de lado para sumarse a la encomienda, Blanca Yanin Eufracio y Jazmín Robles.
Gritos de júbilo se escuchaban por las calles, cuando desde lo lejos se asomaba la caravana donde desfilaban los Magos de Oriente.
"¡Estos Reyes Magos sí son reales, sí tienen magia!", afirmó Jesús Alejandro Toledo Fred, de 11 años, cuando vio entrar en su casa de lámina y madera a los peregrinos, y comprobó que su solicitud y la de sus dos hermanos había sido atendida.
"Una bicicleta, como yo quería, muchas gracias Reyes. Ya tengo baica mamá", expresó luego de nombrar a su nuevo acompañante de aventuras como "monster".
Las hermanas Janeth y Yudith Anahí Robledo Ruíz esperaban desde hace días, ansiosas, que llegara la fecha, y al ver ayer de cerca a Melchor no pararon de saltar de emoción.
"Ya tenían días esperando que vinieran, como no les amaneció nada en Navidad, me preguntaban que cuando venían los reyes, yo les contestaba que hoy, pero la verdad no estaba segura", comentó María Guadalupe Ruiz Cornejo, madre de las pequeñas.
Para los Reyes Magos y sus acompañantes la mejor recompensa a su labor fue observar los rostros de cada uno de los niños al recibir un presente, como las primas Teresita de Jesús Salinas Jiménez y Emily Pamela Simental Ramírez, que de la impresión no pudieron pronunciar palabra alguna y se limitaron a sonreir.
"Muchas gracias por venir a traerles algo. A Teresita no le amaneció nada porque no tuve dinero para comprarle. Hoy me pedía 10 pesos para ir a la escuela y comer rosca, no tuve para dárselos y mejor ni fue, se la pasó todo el día con sus ojos hinchados de tanto llorar", confesó la abuela de las pequeñas, quien está a cargo de Teresita desde que sus papás la abandonaron.
Así se realizó la entrega de obsequios de la campaña Se Busca un Rey Mago, con desenlace feliz gracias a la colaboración de donadores anónimos e instituciones educativas y de asistencia privada como Pro México, Instituto Américas y el Colegio SAM.