"Firmas"

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ALDEA 21
08/11/2015 10:35

    48 días para el futuro


    Con las campañas y las elecciones, llega la euforia, la levedad
    del marketing, la incontinencia verbal, las soflamas
    y el populismo sin medida
    Juan Francisco Escobedo


    Ayer inició el periodo de campaña proselitista de los candidatos a Gobernador en nuestro estado, su duración será de 48 días y para diputados y presidentes municipales 36 concluyendo el día último de junio.
    Dentro de las novedades para este proceso está la reducción de los tiempos de campañas, así como de la sorpresiva y curiosa configuración y desconfiguración de los grupos políticos para esta contienda.
    De nuevo los aires de euforia y pasión electoral se avivan en el carnavalesco periodo democrático de las campañas, y a la vez, como en tiempos de zafra, merodea también la vieja y experimentada rapiña política, deseosa por roer, una vez más, el esqueleto gubernamental de las instituciones.
    Los tiempos, en que las preocupaciones electorales de la ciudadanía se situaban en el fraude y manejo autoritario de las elecciones, han quedado en el pasado. Con cierta certidumbre en estos procesos, ahora su atención se ajusta cada vez más en la de no equivocarse al elegir gobierno y en la de lidiar con la nueva amenaza del engaño democrático, convertida en las falsas promesas de campaña y la manipulación de la verdad y la mentira en los medios de comunicación.
    Con una nueva generación ciudadana que ha podido constatar la alternancia de los partidos en el poder y de sus decisiones al ejercer el gobierno, ha ido aprendiendo que más allá de siglas y colores, está la de personajes que han usado a la política y al erario público para enriquecerse con toda la moralidad que les permite la impostura y la farsa, siendo mezquinos e incapaces de haber impulsado responsablemente políticas públicas de beneficio honesto, visionario que cimiente y asegure el presente y el futuro de las nuevas generaciones.
    Hoy a diferencia del ayer político-electoral, el discurso del cambio se agotó en el año 2000 cuando la esperanza de cambiar, prometida por Vicente Fox, no llegó más allá de los partidos y sus actores.
    Esta es la lección más importante del aprendizaje ciudadano en su trayecto por la trama electoral examinada, que nos dice que lo vivido no ha sido suficiente para lograr el verdadero cambio que democratice el gobernar.
    Llegamos tan sólo a creer en las elecciones, a legitimarlas, pero no en la mayoría de los gobiernos emanados de una elección.
    La parte del camino aplazado de la democracia se encuentra precisamente en el encargo mayor de la política, que se describe como la capacidad probada para gobernar con las instituciones del Estado, así como la demostración de una verdadera vocación de servir a la gente y de la visión del estadista que anhela el bienestar de la población como parte de sus aspiraciones en la vida.
    Esta es, en gran medida, sin más romanticismos y racionalidades, lo que debe debatirse y analizar en estos próximos 48 y 36 días de campaña para elegir el futuro de Sinaloa.
    Pudiera ser un buen momento para empezar a trascender el capítulo de "lo electoral", por lo de "el gobernar".

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    vraldapa@hotmail.com