Ricardo Urquijo
Con esto de los recorridos guiados de observadores de aves he aprendido casi como en diplomado. Realmente el festival de aves fue excelente y nos demostró que Mazatlán y sus alrededores tienen mucho qué ofrecer a propios y extraños.
Para no errarle, los tres días los dediqué a recorrer la zona de la Mesa de Cacaxtla. De esta manera y gracias a los expertos con quienes me tocó hacer los recorridos, pude ver aves que de otra manera nunca o tal vez con mayor trabajo habría conocido.
Es el caso del tecolote o búho cornudo, que si bien siempre había leído en los libros especializados que existía en estos rumbos, lo único que me había tocado ver en especímenes nocturnos de rapiña eran las lechuzas.
Durante el recorrido los expertos dijeron que gracias a los árboles grandes y frondosos del rancho debería haber tecolotes, pues son su hábitat favorito, y no se equivocaron, porque de una higuera grandota salió un par de ellos, solo que ese día nada más los vimos salir volando. Pero ya con la información y teniendo identificado el árbol, al día siguiente les caímos con mayor cuidado y sorprendimos a uno de ellos posado en la rama de la higuera, así que aquí tienen al tecolote de cuernos.
Por cierto, su vuelo en verdad no hace ningún ruido, como dicen en Animal Planet, las plumas deben de estar muy bien diseñadas porque cuando voló no hizo el menor zumbido o golpeteo con las alas.
Estos extraordinarios cazadores nocturnos nos libran del exceso de ratones y ratas de campo así como de otros animales, incluidos los chinacates.
Los tecolotes se protegen durante el día en lo más oscuro de la fronda de los árboles donde viven, porque los pájaros pequeños cuando los localizan les dan calda y no los dejan en paz.
Nombre común: Tecolote o Búho de cuernos
Nombre científico: Búho virginianus
Nombre en inglés: Great Horned Owl