"Guitarras y guitarrones, arpegios del artesano; Jesús Ceras Flores"
Jesús Ceras Flores
Fabricante de instrumentos
Jesús Ceras Flores es un virtuoso del sonido y su oficio es la fabricación de toda clase de instrumentos de cuerdas. De guitarras y guitarrones, arpas y "tololoches", violines y bajosestos...
Las manos galvanizadas del artesano de Paracho se deslizan por el brazo de la guitarra y la pule con maestría, con el arte de sus 45 años de sabiduría en la creación del instrumento musical.
El maestro laudero se abstrae y acaricia la madera.
"La madera tiene cierta textura que uno debe conocer, conocer las propiedades para el sonido. Cuando la compro, tengo que revisarla muy bien, tocarla, hacerle movimientos de flexibilidad para ver qué tan resistente es", cuenta.
Originario de Michoacán, Ceras Flores comenzó su aprendizaje a los 12 años en el taller del mayor de sus hermanos, lo asimiló y perfeccionó y arribó a Sinaloa en el sexenio de Alfonso Genaro Calderón, contratado por el DIF para impartir clases de construcción de guitarras. Proyecto que no tuvo continuidad al término de ese periodo.
El taller está repleto de instrumentos terminados y sin acabados. El ambiente huele a bosque de maderas finas y una atmósfera de santidad inunda el recinto de tierna luminosidad.
"Hay mucha responsabilidad en un instrumento fino porque la destreza del constructor va a repercutir la calidad del sonido".
El trino de unos canarios enjaulados aderezan el sonido de la lija que pule la superficie de la tapa. El artesano trabaja solo por el grado de concentración requerido para absorber el sonido de la materia prima.
Sus 59 le asientan bien. La sensibilidad y el sentido se encuentran plenos y saborea sus creaciones. El cuerpo encorvado en sus afanes con sus utensilios de trabajo.
"Aquí entran las matemáticas, la física y la química porque se utilizan lacas que no le hagan daño a la madera para beneficiar el sonido. Y desde que se empieza a escoger la madera todo está basado en el sonido. Todo está relacionado con el sonido".
Ceras Flores es uno de los pocos, si no el único constructor de instrumentos de cuerdas en Sinaloa, reparador y restaurador de aparatos de fabricación italiana y española. Y para su oficio se provee de maderas importadas en Paracho, que selecciona con escrupulosa minuciosidad.
"La calidad de la madera es fundamental".
En la mesa se despliega el instrumental. Prensas, serruchos, cepillos y navajas rústicas. Con Jesús el cliente también es el primero, pero no cumple caprichos que demeriten la calidad de su trabajo pues es guardián celoso de su reputación.
"Muchos traen algunas ideas muy equivocadas en lo que es la construcción de la guitarra y piden tal o cual adorno. Yo les entrego la guitarra como es y tienen que respetar. En trabajos delicados no admito sugerencias".
El artesano maneja cinco niveles de calidad. Guitarras económicas, de estudio, popular, fina y de concierto y todas merecen especial esmero.
"Aquí no se permite que si es una guitarra económica se va a hacer al ahí se va. Hay que hacer el trabajo bien".
Casado con María del Rosario Solórzano, y con tres hijos de familia, el fabricante enfrentó el dilema de tocar o construir guitarras. No encontró compatibilidad.
"No se llevan. Por la herramienta se maltratan los dedos, la lija estropea las manos. La mayoría de los constructores no sabemos tocar guitarra".
El ébano con los rielillos de los trastes en el diapasón le da majestuosidad al instrumento y el arpegio y los acordes están latentes, prestos, ante el dedo hábil. La música en sus entrañas de palo escrito y la sacralidad de la armonía se percibe y se respira.
El trino de los pajarillos acaricia el tímpano y el aroma de la caoba agasaja el olfato y las curvas de la guitarra crean sueños de concertista y de trovador. Jesús Ceras Flores suspira y el orgullo rezuma de sus poros. Sus guitarras las pulsan profesionales y aprendices y dejan huella en conservatorios y festivales.
"La recompensa que uno tiene es cuando las tocan en público y mis guitarras han trabajado en el Festival Sinaloa de las Artes".
La atmósfera adquiere tonalidades de sol mayor y las corcheas y los silencios se disponen en el pentagrama de la vida del artesano para crear sonidos de música y alegría.
JESÚS CERAS FLORES
Eulogio Parra 3630
Colonia 21 de Marzo
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