¿Llegará a los mil?
Llegar a los mil imparables es algo cada vez más difícil de lograr.
En la historia de la Liga Mexicana del Pacífico, sólo 12 jugadores alcanzaron esa cifra, los últimos, Daniel Fernández y Cornelio García.
Es un número bajo, si consideramos que nuestro circuito invernal llegó ya a los 50 años de vida.
Jugadores de una muy brillante trayectoria como Ramón "Diablo" Montoya (908) y Manuel "Estrellita" Ponce (868), ahora coach con los Águilas de Mexicali, quedaron en el camino.
Alcanzar los mil imparables será en lo sucesivo un hecho mucho más aislado, tanto porque las temporadas se juegan en un rol más corto, como el hecho de que la vida activa de los jugadores, es cada vez más corta, ante el empuje de la sangre joven, que viene reclamando un lugar.
Y así, los peloteros con 20 temporadas en la LMP, se encaminan a ser una especie en extinción.
José Luis Sandoval, el veterano torpedero de los Naranjeros de Hermosillo podría convertirse en el último con mil imparables.
El "Borrego" disfruta de su temporada 19, pero sus 41 años, son su gran obstáculo.
Incluidos sus 19 hits de este año, Sandoval suma 862, decimonoveno en este departamento.
Le faltan 138.
Parece algo imposible de alcanzar, pero consideren que en las dos anteriores temporadas, el 'Borrego' tuvo el mayor número de imparables de su carrera (64 y 62), respectivamente.
Sandoval tendría que jugar hasta los 43.
¿Imposible?
Julio Franco se despidió de las Grandes Ligas a los 48, así que todo puede pasar.
Hay que esperar pues, todo del "Borrego", un profesional a carta cabal, un ícono del béisbol mexicano, digno de ser imitado.
Un estadio difícil
Los Cañeros de Los Mochis superaron el viernes a los Venados de Mazatlán, en 13 entradas.
El marcador fue de 3-1, algo típico en el estadio Teodoro Mariscal, el estadio más difícil y complicado para los bateadores, donde los imparables escasean y las carreras caen a cuentagotas.
De haberse celebrado este encuentro en cualquier otro estadio de la Mexicana del Pacífico, un juego de entradas extras hubiera sido muy improbable.
En el partido se conectaron cuatro batazos que hubieran vencido fácilmente las bardas del resto de los estadios de la liga. Pero aquí, se convirtieron en elevados que los jardineros tomaron 'al pie de la cerca'.
Jon Weber la puso a viajar por lo más profundo del jardín central, y John Lindsay dio otro batazo que el jardinero izquierdo Edgar Quintero, tomó a menos de un metro de la barda.
Por los Cañeros, el mismo Quintero se quedó corto en un elevado al derecho y Saúl Soto estuvo muy cerca de botarla por el izquierdo.
Las amplias dimensiones del estadio y las rachas de viento que soplan en contra del home plate, inhiben una mayor producción de bambinazos en la casa de los campeones.
"Todos los equipos que vienen aquí llegan con miedo", dijo el tercera base de los Venados, Freddy Sandoval. "A veces una carrera es suficiente para ganar".
Pero las características del Teodoro Mariscal afectan también a los bateadores de los Venados, que juegan en este escenario la mitad del rol de juegos (34).
No es fortuito, pues, que cada año, los Venados sumen el menor número de jonrones, algo compensado por cierto, con el mejor cuerpo monticular de la liga.
Ajustes
Tras un impresionante paso que lo llevó a colocarse como líder de jonrones en la liga, el sensacional novato Sebastián Valle, ha entrado a una repentina mala racha.
"Me están lanzando mucho pitcheo rompiente y yo también debo hacer ajustes", dice Valle. "En la serie contra Navojoa sólo me tiraron dos rectas, y fueron los hits que bateé".
Valle, de 19 años, es uno de los prospectos con más posibilidades de alcanzar las Grandes Ligas.
"Él y Rogelio Noris", apunta el scout Juan José Hernández, quien dirigió a Valle en un Panamericano de 15-16 años en Venezuela.
México dio el campanazo al vencer 3-1 a Cuba y Valle contribuyó a la victoria con un cuadrangular.
¡BUENOS DÍAS!
Jrobertoriveros@hotmail.com