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""Cuáno, anóne y quiénenico""

"Punto Cardinal"

"Punto Cardinal"
15/11/2015 10:06

    ESCUINAPA._ ¿Le suena raro el título de la columna de hoy? También pude intitularlo "Churin, churin chun flais" o "Chímpete, chámpata".

    Mire usted, cuando niño en los bodrios televisivos vi un sketch cómico que consistía en que un payaso le decía a otro su preocupación: le debía un dinero a otro y no tenía con qué pagarlo.

    El bufón le aconseja que "se haga menso" y que a todo lo que le dijera el acreedor, le contestara con un "cuáno", un "anóne" y "quiénenico". De tal forma que cuando el fiador llega a cobrar, el otro no salía de las tres palabras que resultaron mágicas, pues fue santo remedio, el demandante no pudo conseguir nada.

    Lo de "churin churin chun flais", fue una frase de una canción de Chespirito en uno de sus programas "Yo te lo aseguro, nunca fallarás, cuando tú respondas churin-churin chun-flais". Lo de "chímpete, chámpata" es igual a lo de "cuáno, anóne y quiénenico".

    Y todo este infantil recuerdo llega después de leer la respuesta que le dio María Magdalena Domínguez Hernández, directora de Desarrollo Económico municipal, a la Regidora Gladis McDonald Maldonado.

    Y es que igual que el vodevil, el Ayuntamiento es una comedia barata, una opereta en la que el descaro raya niveles desbordantes, sobre todo en Cabildo, donde se escenificó el bochornoso espectáculo.

    McDonald Maldonado calificó como cínica la forma de proceder de la funcionaria que utilizó la misma técnica de "cuáno, anóne y quiénenico".

    Tan mala fue la representación, el fallido acto teatral, que por vez primera, que yo recuerde, en 24 años ya, se da una sesión de cabildo sin puntos a tratar. Todos se calificaron como "asuntos generales".

    Uno de esos asuntos trató la Regidora, quien dijo textualmente "Es sobre el programa de tilapia que generó tanta inconformidad en el sector pesquero y los ciudadanos; quisiera saber lo que tenga que decir de cómo se integró el expediente".

    "¿Qué expediente? Podría ser más explícita, no puedo dar respuesta, no tengo claro a qué expediente se refiere", le respondió Domínguez Hernández.

    Y así fingiendo no saber qué pedía la Regidora McDonald Maldonado, ésta prefirió no insistir y sólo comentó que por no brindar información sobre los 3.3 millones de pesos con los que benefició a la esposa del ex Alcalde Oceguera Ramos y madre de la Regidora Fernanda Oceguera, en este asunto se esconde algo.

    El amo y señor de la tilapia y rey del maracuyá creyó conveniente primero justificar por qué no había puntos a tratar en la sesión de Cabildo: dijo que en pasada reunión "hubo 15 puntos en asuntos generales". Seguro estaban cansados los regidores.

    En relación a la comparecencia de la funcionaria, indicó que el apoyo que le dieron a la cuestionada cooperativa no es asunto que competa a los regidores.

    "No le compete a Cabildo, nosotros no damos apoyos. Aclaró dudas (la funcionaria) era más por morbo (la solicitud de comparecencia) que por formalidad, nosotros no hacemos trámites", dijo en un galimatías que apenas Cantinflas lo supera.

    Dijo que el recurso lo otorgó Conaza, por lo que los regidores mejor deben de investigar a través de esa dependencia. Y que si la funcionaria no respondió bien fue porque McDonald no fue clara en su cuestionamiento.

    La Regidora tiene 75 años, culminó estudios legislativos en la UNAM, ha sido dos veces Diputada local, ex Coordinadora del PAN en el Congreso del Estado, ex encargada de la Jefatura de Semarnat, ex Juez del Registro Civil, ex Regidora del PAN en el trienio del Alcalde Héctor Simental Beavén y ex colaboradora de empresas empacadoras. Sin embargo, y a pesar de, con mucho, ser la más experimentada política del Cabildo, según el Alcalde no es clara para hacer preguntas.

    En cuanto a su filosófica deducción me recordó el poema aquel que escuché en "A la izquierda del colibrí", de Jorge Reyes:

    "En el lago del ombligo de la luna/ casi siempre hay una respuesta/ Sólo hay que saber cuál es la pregunta correcta". Así de metafísico anda el señor de la tilapia, amo de la semilla de sandía y rey del Maracuyá. Aunque siga sonando a "cuáno, anóne y quiénenico"