"Secuelas del narcotráfico Más allá de la ficción"

"Lo que está ocurriendo en Culiacán sobrepasa los pasajes de la novela "Tierra Blanca", afirma el escritor Leonides Alfaro"
06/11/2015 08:20

    La realidad actual que se vive con el fenómeno del narcotráfico ha rebasado por mucho a los enfrentamientos sangrientos de la colonia Tierra Blanca de los años 70, transformando a la ciudad en un campo de guerra, donde las armas de grueso calibre se escuchan a cualquier hora y lugar, en una lucha de poder que muestra a una nueva generación de capos, más violenta y sofisticada, consideró el escritor Leonides Alfaro.
    El autor de la novela Tierra Blanca, que narra la vida de los González, una familia como muchas de ese sector de la ciudad, que antes de 1970 formó parte de los grupos delictivos, mencionó que los narcotraficantes, hoy, no sólo pelean por los territorios sino contra el gobierno que como el doctor Frankestein los creó y dejó crecer, hasta convertirse en algo incontrolable.
    "El temor que sintieron las familias de Tierra Blanca por las vendetas que se daban en aquellos años (70), y en las que sólo morían los que tenían relación con los grupos de narcotraficantes, hasta la fecha perdura", dijo.
    "Pero ese miedo que era en un sector, ahora se siente en toda la ciudad, en una situación caótica del narcotráfico, porque el gobierno federal quiere frenar al monstruo que creó desde los años 40 para acá, y estamos viendo enfrentamientos entre dos 'socios', de manera cruda, ruda, que superan por mucho los que se daban en Tierra Blanca".
    Alfaro señaló que la degeneración de los grupos criminales, tiene que ver con la incursión de traficantes de Colombia y otros países, así como de diferentes estratos de la sociedad que se dio entre 1970 y 1980, que comenzaron a buscar el poder absoluto, que antes de esa época había tenido una sola persona.
    "Yo recuerdo que en los 50, en las tranvías que llegaban de la sierra tanto en el Mercadito Rafael Buelna como el de Tierra Blanca, llegaban los rancheros con unas latas mantequeras con unas pelotas negras, que después supe que era goma de opio, que intercambiaban por enceres, ropa, arreos para los animales, arados y dinero, que era hasta visto como algo normal y podemos decir que allí fueron los inicios del narcotráfico, que entre los 50 y 70 controló don Lalo Fernández, al que todo mundo le pedía consejo o respaldo", indicó.
    "En ese entonces la mariguana ya la consumían no solamente los soldados, pero al llegar la cocaína de Estados Unidos, y en el viaje que hacía desde Colombia, se empieza a aterrizar en los valles de Sinaloa, y es cuando empieza a alterarse la situación del narcotráfico, porque empiezan a venir colombianos y otras personas de diferentes capas de la sociedad, y ya no eran nada más los campesinos, y fueron tantos, que don Lalo ya no los pudo controlar y empieza la violencia, quizá primero por cuestiones de negociaciones, pero fueron cambiando de motivos, como es el caso ahora de cuidar la zona o conquistar la zona, o decir no te metas en mi territorio".
    Fue así, señaló que las épocas "románticas" de los años 70, en las que el narcotraficante se paseaba con la banda en la colonia repartiendo incluso fajas de dinero, y sintiéndose protegido por la gente con la que convivía, cambió.
    "Con esta nueva etapa empieza la deformación y no se sabe quién es quién, todo mundo se siente con la figura de jefe, se va degenerando la convivencia y la sociedad acepta al narco que ahora teme, pero que forma parte de su vida, los vemos en las fiestas, bancos, en todos lados".

    Los inicios

    El escritor de Por amor a Feliciana y Las amapolas se tiñen de rojo, mencionó que el narcotráfico que surgió en Sinaloa y se generalizó a la mayor parte del país, comenzó con el uso del opio en 1939 y hasta 1946, por parte de los soldados estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.
    "Cuando termina la guerra, queda la adicción en los soldados, no nada más de la heroína sino la mariguana y otros alucinógenos, queda la producción de enervantes para venderse de manera clandestina en Estados Unidos, y se ha ido incrementando con el tiempo, yo recuerdo que antes nos decían nuestros papás 'no te acerques a los soldados porque son mariguanos', porque en aquel tiempo se decía que eran los mariguanos de la sociedad, y hoy las drogas incluso se venden hasta en las primarias, y por eso también se incrementaron los enfrentamientos, porque el mercado creció y varios buscaban tener el control", comentó
    La degeneración del narcotráfico también se percibe en la forma de actuar de los grupos criminales, ya que se asesina también a las familias de los capos.
    "Ahora el respeto está puesto por las armas, no existe nada ya la consideración humana, para dar paso a una actuación en la que predomina el poderío del armamento, económico, es una pelea de poder a poder que no respeta nada", resaltó
    "Rebasa lo que habíamos visto, tenemos un Beirut más que un Tierra Blanca, porque la sicosis está en todos lados, estamos esperando que haya otro enfrentamiento, estallido, porque ya nadie respeta nada, se perdió ese código que había entre los capos de respeto a la familia, y hoy estamos viviendo todos los horrores de la guerra".

    La solución
    La guerra que puede durar años y dejar cientos de víctimas, se puede detener si las partes involucradas se sientan a dialogar, para llegar acuerdos, aseguró Alfaro.
    "El gobierno ve solamente un exterminio como solución y debería de pensar en buscar acuerdos, en crear una nueva sociedad pero a través de la educación, del combate a las adicciones, que es el mayor problema".
    - Escribiría un libro sobre lo que está pasando, como lo hizo con Tierra Blanca.
    - No, definitivamente no, no le encuentro argumento, mis historias están muy apegadas a los sentimientos humanos y ahorita no veo nada de eso. El problema es que esto está deshumanizado, se ha perdido en la barbarie.
    "Yo escribí Tierra Blanca porque de alguna manera en el narcotráfico de esa época había historias inmersas en los sentimientos humanos, como la familia González, que era gente pobre, que representa al caso clásico de muchas familias de la sierra que ante la pobreza tienen que sembrar mariguana o amapola para poder subsistir, y así nace la novela con gente que aun cuando estaban dentro del narcotráfico, era gente con la que podías platicar o convivir sin peligro, pero actualmente es todo lo contrario, el narco ya no respeta a nadie, y eso no inspira a nadie".