"Todos Somos Sinaloa"

"Todos Somos Sinaloa"
06/11/2015 10:38

    Mario Martini

    Juan José Beltrán
    Pintor y Escultor 

    Asumió la discreción y modestia como estilo de vida, pero su talento juvenil lo condujo a la Ciudad de México en la década de los 60, crisol entonces de la revolución de las ideas, las manifestaciones artísticas aun preñadas por el socialismo y la irritación de médicos, maestros y ferrocarrileros contra el autoritarismo Presidencial que cabalgarían desbocadas en 1968 hacia la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco.
    Con 18 años y los ojos abiertos, Juan José llegó a la Capital en el momento explosivo de José Luis Cuevas con su "Cortina de Nopal", la irrupción de la trova cubana como promotora del Movimiento 26 de julio que llevó al poder a Fidel Castro y la publicación de "La región más transparente" de Carlos Fuentes, que retrata con precisión a la desmedida urbe mexicana.
    Es tiempo en que los citadinos siguen comportándose como provincianos, a pesar de las muestras de progreso material. Surge entre esa bruma una nueva erupción, la de los jóvenes que comienzan a transformar algunos de los escenarios y conductas de los "chilangos". Aparecen los "hippitecas", de excentricidad repentina, que no perturban demasiado a las buenas conciencias. El cabello largo y las minifaldas, el peyote y los hongos de María Sabina se toleran, bajo el amparo filosófico de "amor y paz", aunque detrás acecha la represión. México es muchas ciudades a la vez, que conviven en la Ciudad de los Palacios, pletórica, inmensa, ideal para artistas que, como Juan José, fueron hasta allá a soñar su sueño.
    Del artista y su obra, dice el crítico Alberto Espinoza:
    "Juan José Beltrán es uno de los artistas plásticos y de los maestros de arte más consistentes y sugerentes de las artes plásticas mexicanas contemporáneas. Su labor docente en diferentes talleres y escuelas (Casa de los Tres Patios, Centro Libre de Arte, etc.) nos habla de una vocación, de una visión del mundo en la que el otro es indispensable. Se trata de aquella mirada para la cual la comunicación con el otro significa una vinculación necesaria del artista con la historia con la diferenciación que se da entre las generaciones, por medio de sus diferentes formas de vida y maneras de hacer.
    Como un verdadero artífice y alquimista de las diversas técnicas del grabado, pero también del dibujo, actúa, personaliza, incorpora una manera poética de situarse en el mundo: aquella en que se descubren los puntos intersticiales de la rica pluralidad del mundo para dar cabida a lo mágico o lo indiferenciado, a lo que está, no en trance de constituirse, reventando, abriéndose como una rosa, en una forma constituyente".
    Nació en Mazatlán, en 1945, donde inició sus estudios artísticos en la Escuela de Bellas Artes. En 1963, a los 18 años, decidió caminar mundo y se instaló en la Ciudad de México, donde ingresó al Instituto Politécnico Nacional (IPN) para estudiar arte plástico.

    La influencia de Bajonero
    En 1970 ingresó a los talleres del Molino de Santo Domingo. Tomó clases de grabado con el artista michoacano Octavio Bajonero (1940), quien fue una de las presencias indispensables de la gráfica nacional, influencia total en la obra de los jóvenes grabadores del país que modificó su realidad a pesar de que en ella ya no recurría a una actitud política y socialmente consciente. Más tarde fue discípulo del maestro José Lazcano.
    Beltrán se incorpora bien a este ambiente, a través del individualismo y del lirismo íntimo que contienen muchas de las obras contemporáneas de la época y que fueron la raíz de la expresión plástica de problemas, temores y anhelos de una sociedad que quería subirse a los rieles del progreso.
    Ahí mismo se dedicó a la investigación de las diferentes disciplinas gráficas y plásticas e impartió clases de grabado hasta 1979, año en el que fundó el taller de grabado del Centro Deportivo Israelita, donde fue maestro durante seis años. En 1979 instaló su taller en la Casa de los Tres Patios, en la populosa colonia Guerrero, e impartió clases de grabado en metal y dibujo.
    Desde 1973 expuso en muestras colectivas, tanto en el propio Molino de Santo Domingo, institución fundada en 1823, como en diferentes lugares, hasta presentar su primera exposición individual en la Galería de la Ciudadela o José Guadalupe Posada, ya desaparecida.
    Participó también en las exposiciones colectivas organizadas por la Galería Gabriela Orozco, la Sección Bienal Gráfica del INBA, el Club de Banqueros, la Universidad Latinoamericana, la Galería San Ángel, la Galería Lanai, por diferentes galerías de Liverpool y el Salón de Gráfica 5 x 100 de Banamex, entre otras más.

    A la conquista del mundo
    También representó a México en las bienales de Curitiva, Brasil; Varna, Bulgaria; Puerto Rico; The 8th Int. Word Block Prints Exhibition, en Otawa, en Japón, en la ex Yugoslavia, Holanda y Alemania.
    En exposiciones colectivas en el extranjero, tuvo una destacada presencia en la Galería de Nesle, París, y en la Galería de Tursa en Madrid. También en Centroamérica, Turquía, Alemania y China.
    Entre otras, expuso individualmente en la Galería de la Ciudadela, Casa de la Cultura de Nuevo León, en la Universidad de Querétaro, Galería San Ángel en el D.F; en el Deportivo Israelita y en la Galería Lanai, en el Casino San Ángel, en el Instituto Tamaulipeco de Cultura, en los de Veracruz e Hidalgo. En la Galería José Clemente Orozco del INBA expuso "De la semilla al caracol", una de sus exposiciones más memorables.
    También hizo exposiciones para la UNAM, en la Casa Universitaria del Libro y en el Museo del Chopo. En el Centro Cultural Jaime Torres Bodet, del IPN, y en la Delegación Venustiano Carranza. Para el Sistema de Transporte Colectivo Metro montó la exposición "Circo, teatro y otras cosas".
    En la galería Los Vitrales del IMSS, en el Distrito Federal, presentó la exposición "Tiempo recobrado". En el museo Carrillo Gil exhibió "Germinal" y en el Museo de la Estampa "20 años de gráfica", ambos del INBA. En la Torre Ejecutiva de Pemex, también presentó sus trabajos de óleo y grabado.
    Paralelamente, realizó actividades profesionales para difundir el arte del grabado, produciendo una película para la Universidad Iberoamericana y un audiovisual e impartiendo conferencias didácticas para la Casa Universitaria del Libro, de la UNAM. También produjo un video didáctico para el Museo de la Estampa del INBA.
    Obtuvo una mención honorífica en el Salón Gráfico del INBA, en 1979, y tuvo una destacada participación en las siguientes exposiciones internacionales: Norweigian Internacional Print Triennale; Premio Internazionale Biella per I´Incisione, Italia; Internacional Ex Libris Competitions, Berna, Suiza; 10th Internationale Graphic Exhibition; Instituto per la Cultura e I´Arte, Catania , Italia; 2nd International Biennale of Small Format Graphics Museum in Belgrado y The Hanga Kanagawa International Print Festival, Kanagawa, Japón.
    Como con muchos de sus hombres y mujeres notables, su tierra natal está en deuda con uno de los pintores y escultores que siempre llevó por el mundo el orgullo de ser de Mazatlán (Semblanza incluida en el libro La Patria Íntima / Todos Somos Sinaloa de Mario Martini).