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"TRAINSPOTTING"

"Y los que eligen no vivir la vida"

"Y los que eligen no vivir la vida"
14/11/2015 08:34

    En las calles de Edimburgo, inmersos en una sociedad fría y lúgubre, en el consumismo, en donde el dinero es para muchos el motor y el sentido de la vida, viven cinco jóvenes que no eligieron la vida, empleo, carrera, familia, televisor grande, lavadoras, coches, ni equipos de compact disc ni tampoco abrelatas eléctricos. No eligieron la sal, colesterol bajo, seguros dentales, pagar hipotecas a interés fijo, ni a sus amigos. No eligieron ropa deportiva, maletas a juego, pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de tejidos, el bricolaje ni preguntarse quiénes son los domingos por la mañana. No eligieron sentarse en el sofá a ver tele-concursos que oxidan la mente y aplastan el espíritu, mientras llenan su boca de comida basura, pudriéndose de viejos, defecándose y meándose encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los hijos egoístas y hechos polvo que han engendrado para reemplazarlos. No eligieron su futuro, ni la vida. Pero ¿por qué iban a querer hacer algo así? Ellos eligieron no elegir la vida, eligieron otra cosa. ¿Y las razones? ¡No hay razones! ¿Quién necesita razones cuando se tiene heroína?

    ¿Para qué vivir con reglas?
    Estos cinco jóvenes, amigos todos, llevan por nombre Mark Renton, Sick Boy, Francis Begbie, Tommy y Spud. El primero de ellos, Mark, el protagonista y narrador del filme, nos ilustra su cosmovisión de la sociedad en la que está inmerso, perteneciente a la clase media escocesa, de padres poco afectuosos y comunicativos que viven la vida que precisamente Mark no eligió vivir. Mark nos da una breve descripción de cada personaje que aparece en la cinta. Sick Boy, es un joven apuesto, con filosofía propia. Francis Begbie parece un poco mayor al resto de sus amigos; con bigote, gusta de alardear y es agresivo y con rasgos psicópatas. Tommy es el chico sano del grupo de amigos, con novia, gusta de jugar futbol y coleccionar cintas de partidos importantes. Y por último Spud, delgado, de apariencia un poco retardada pero con un gran corazón. Mark, Sick Boy y Spud vivían en el mundo de la heroína, y Begbie y Mark, muy cerca de él. Todos ellos eligieron no elegir. Eligieron no vivir la vida como la sociedad marca que se tiene que vivir. ¿Y la razón? Quizás sea porque no le ven sentido alguno vivir como el resto: que la vida consumista, capitalista, se les hace vacía, carente de motivación. Quizás vean al consumismo como una máquina de esclavos marchando al paso de la caja boba cuyo único código y lenguaje es el dinero, trabajando día a día para ganarlo, gastándolo en las necesidades que la caja dicta que tengan, y al no querer vivir esa vida, buscan vivir otra en la que lo importante es que nada tenga importancia, porque la importancia a las cosas, los hábitos y los valores se los da el mismo sistema.
    Ellos buscan deshacerse de todas las ideas preconcebidas buscando una nueva perspectiva, una cosmovisión propia que les dé libertad sobre el resto de la sociedad que se encuentra sumergida en la caja y aislada entre las paredes del capitalismo. Ese sentimiento nihilista de que las cosas carecen de importancia lo encuentran en los efectos de la heroína tal como Mark lo menciona en la segunda escena del filme: "Cuando estás drogado tienes una única preocupación, drogarte, y cuando te desenganchas de pronto tienes que preocuparte de un montón de otras cosas. No tengo dinero, no puedo emborracharme. Tengo dinero, bebo demasiado. Tienes que preocuparte de las facturas, de la comida, de algún miserable equipo de fútbol que nunca gana. De las relaciones personales, y de todas esas cosas que en realidad no importan cuando estás auténtica y sinceramente bajo los efectos de la heroína".

    Toca fondo… y seguir tocando
    Mark decidió tocar fondo, literalmente. Decide dejar la heroína con el método de aislamiento con provisiones alimenticias y distractoras, bloquea la puerta con tablones de madera, toma una caja de Valium pero mientras este no surge efecto va en busca de su "último" toque de heroína, abortando así su aislamiento. Va en busca de heroína con su dealer Mikey Forrester, personaje interpretado por no más ni menos que Irvine Welsh, el autor de la novela original, "Trainspotting", quien en su personaje le vende a Mark su última mercancía, un supositorio de opio. Y después de esta escena es cuando comienza una de las secuencias más simbólicas del filme.
    En la primera escena aparece caminando por la calle frente a un edificio de cortinas coloridas las cuales representan su último viaje con heroína que se va disipando gradualmente creándole una fuerte necesidad de consumir uno más. En la segunda escena entra a un bar de apuestas en busca de un inodoro en donde es mirado fijamente por los hombres que se encuentran en el bar como si fuera un ser de otro mundo y eso mismo es lo que el director quiso exponer, mostrando cómo Mark se había distanciado de la sociedad viviendo en el mundo de las drogas y en este caso entrando al mundo real, mundo que poco frecuentaba. Y en la tercer y última escena de esta secuencia Mark llega al peor baño de Escocia, oscuro, lúgubre, lo más alejado posible a lo que es un baño higiénico y sin más otra opción y debido a la urgencia del momento defeca en el inodoro los supositorios de opio y comienza una profunda búsqueda de esos supositorios en el escusado, primero introduciendo la mano en la inodoro y después adentrándose por completo en un mar de aguas residuales, encontrando al fondo los supositorios, momento que significa también cmo Mark toca fondo en su adicción.
    Después de un tiempo de estar limpio, Mark recae en la heroína y acude con "la madre superiora" quien les facilita heroína. Pide una dosis fuerte para empezar y comienza otra escena significativa en la película: Mark, acostado en una alfombra bajo los efectos de la droga se siente tan ligero y despreocupado que cae un piso abajo en un hoyo, momento en el cual el plano de la escena cambia mostrando cómo Mark se encuentra en un ataúd observando lo que pasa a su alrededor.
    Esta escena representa cómo vuelve a tocar fondo a su adicción pero ahora de manera involuntaria. Es llevado al hospital y después recogido por sus padres los cuales lo encierran en su habitación privándolo de salir de ella hasta que la adicción perezca. Sin embargo, Mark cae en una desesperación contagiosa a causa del estrés que es causado por la abstinenciala cual hace a Mark tener visiones que lo aterran.


    Un final… ¿feliz?
    Al morir Tommy, el más sano de todos, debido a una toxoplasmosis, Renton se vuelve a encontrar con sus amigos y al contrario de hablar de lo bueno que Tommy había sido, hablaban de un negocio de drogas que había surgido: le habían comprado droga barata a unos rusos, y el plan era venderla a un traficante de drogas londinense que los hizo multiplicar sus ganancias.
    Al obtener el dinero, Bebgie se volvió más prepotente y Renton solo buscaba el momento para llevarse todo el dinero. Al amanecer, en una habitación de hotel en donde dormían todos, Renton tomó el dinero y huyó.
    De esta manera termina Trainspotting, en el momento que Renton camina por un puente de la ciudad de Londres, feliz de comenzar una vida nueva. Pero lo bueno nunca dura para siempre. Ha decidido escoger vivir la vida. Admite ser un chico malo, pero declara que desde ese momento, desde esa deslealtad a sus "amigos" lo dejará de ser, de la misma manera en que se inyecta la "última" dosis de heroína antes de comenzar su abstinencia.
    Renton decide escoger una vida, tal como nosotros la hemos escogido, esclavos de la caja, marchando y comprando al ritmo que la caja nos dicta. Después de todo, esa vida no es tan mala como él pensaba. Pero, ¿seremos capaces de encontrarle sentido a la vida siguiendo ese estilo de vida? ¿Será el consumismo la manera correcta de vivir? La heroína no lo es, por lo supuesto. ¿Pero sí la manera en que vivimos?

    *Estudiante de ingeniería industrial del Campus Sinaloa 


    Comité Editorial
    Beatriz E. Téllez Yánez
    Ernesto Diez Martínez Guzmán
    Leticia Mendoza Anguiano
    Comentarios
    diez.martinez@itesm.mx

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