Acecha el desgobierno en Mazatlán
¿A quién y para qué la intimidación?

OBSERVATORIO
28/10/2026 04:02
    Si el hampa penetra el cordón de seguridad que se supone debió existir en torno a la sede del Ayuntamiento, qué pueden esperar otras actividades prioritarias y familias y personas que al carecer de militares y policías que las cuiden están en ambientes de alto riesgo, desprovistas de tal amparo. Nadie niegue, pues, que sucesos de corte espeluznante dirigidos a autoridades son expandibles a la sociedad en general que es el eslabón más endeble de la protección ciudadana

    Sin distraerse en buscarle procedencia y destinatario a los restos humanos encontrados ayer en el perímetro sede del Gobierno de Mazatlán, lo que importa tiene que ver con el empeoramiento de la percepción de desgobierno en el municipio donde alrededor de 12 mil integrantes de las Fuerzas Armadas y corporaciones de seguridad intentan restablecer la tranquilidad y legalidad. Al desafiar a instituciones constitucionalmente instauradas lo que el crimen pretende es superponerse como poder fáctico.

    Existen bastantes interrogantes en la conversación pública respecto a un hecho de múltiples interpretaciones, sin embargo, cada duda que las autoridades competentes dejen sin respuesta acabará siendo dardos flamígeros que se clavarán en la de por sí herida esperanza de paz. Más allá de la parte mutilada expuesta cerca de una oficina municipal, lo que intriga tiene que ver en cómo en una institución crucial para la gobernabilidad llega la delincuencia y coloca su marca intimidante.

    En Mazatlán se ha concentrado la acometida delictiva y también el mayor aparato de seguridad del que se tenga memoria, binomio que trasmutó a medición de fuerzas entre el hampa y el Gobierno, quedando los mazatlecos que no la deben ni la temen en medio de dicho cálculo de poderíos. La cuerda que procedía a romperse por el lado en que jalan los mazatlecos ávidos de paz, ahora presenta desgarros en el tramo a cargo de las entidades garantes de estabilidad.

    Entonces, si el hampa penetra el cordón de seguridad que se supone debió existir en torno a la sede del Ayuntamiento, qué pueden esperar otras actividades prioritarias y familias y personas que al carecer de militares y policías que las cuiden están en ambientes de alto riesgo, desprovistas de tal amparo. Nadie niegue, pues, que sucesos de corte espeluznante dirigidos a autoridades son expandibles a la sociedad en general que es el eslabón más endeble de la protección ciudadana.

    Para reducir los actos de intimidación al Gobierno es indispensable resolver en primerísimo lugar la crisis de la seguridad pública vigente durante más de dos años en Sinaloa. Pero sucede puntual lo que se veía venir: La amenaza derivada del choque intramuros en el Cártel de Sinaloa sumió a los ciudadanos en la percepción de miedo e indefensión y ahora va por el sometimiento de la estructura gubernamental para cerrar la pinza del dominio de lo espurio sobre lo legítimo.

    En tal estado de cosas, donde tropas y mandos castrenses van y vienen y la narcoguerra no cesa, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal, Omar García Harfuch, da a conocer el inicio de una agenda coordinada de visitas de supervisión en Sinaloa, correspondiéndole venir primero al General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional. Estarán en Sinaloa uno por uno de los miembros del Gabinete de Seguridad Nacional en acciones más presenciales que de revisión y ajuste de estrategias antinarco.

    Bienvenido el titular de la Sedena, pero mejor recibimiento tendrá cuando haya señales claras y sostenidas de que los sinaloenses retomamos la paz, al menos la mínima indispensable para transponer el umbral de intimidación y toque de queda que mantiene a la gente en permanente labor de autocuidado. Es lo que espera la población de bien no obstante que el apocamiento del Gobierno con hechos como el de Mazatlán empequeñecen a la vez la expectativa del cese de hostilidades en el narco.

    Lo que se ve es que la recuperación de calma y gobernabilidad en Sinaloa dejó de ser posibilidad en cuya concreción se le apueste todo a la militarización con desfiles de soldados, arribo de fuerzas especiales y uso de Inteligencia Militar. Así como acontece en Mazatlán al llevar los sicarios una cabeza humana y ponerla en el asiento del poder edilicio, en el resto de los municipios del perímetro de la narcoguerra los muertos y desaparecidos dan cuenta de las ilusiones de paz que igual fenecen.

    Por lo pronto, al no ser descifrados los códigos de la amenaza estampada al Palacio Municipal, lo cardinal tiene que ver con el reforzamiento de la seguridad para la Alcaldesa Estrella Palacios y en el inmueble sede del Ayuntamiento. El propósito de arredrar estaría cumplido para la delincuencia vertebrada si confirma que logró la paraplejia administrativa parcial o total del Gobierno de Mazatlán.

    Reverso

    ¿A quién Mazatlán tú le rezas,

    Si te pega la desesperanza,

    Como balas en las cabezas,

    Vitales para la gobernanza?

    Regreso milagroso

    Había expresado la Coparmex Sinaloa la preocupación por la desaparición en Culiacán del sacerdote Clemente Morales Topete y exigido a las autoridades competentes “actuar de manera inmediata, coordinada, y con todos los recursos disponibles para lograr su pronta localización con vida”, cuando afortunadamente ayer por la mañana el párroco del templo Cristo Resucitado apareció ante su grey católica. Tal vez fue la oración colectivizada o la presión del sector patronal lo que logró un desenlace feliz que debería ser igual, con el mismo rezo unificado y requerimiento al Gobierno, para las más de 4 mil 500 víctimas de privaciones ilegales de la libertad perpetradas durante la narcoguerra, del 9 de septiembre de 2024 a la fecha.