Joel Díaz Fonseca
jdiaz@noroeste.com
A las nuevas generaciones les sigue gustando el viejo cuento del pastor mentiroso y el lobo, la historia de un muchacho que llevaba todos los días sus ovejas a pastar, y que en su aburrimiento tuvo la ocurrencia de inventar el ataque de un lobo, sabedor de que los leñadores del pueblo acudirían en tropel a cazar a la bestia ficticia.
Gritó con todas sus fuerzas: “¡Socorro, ahí viene el lobo!”. Y tal como lo pensó, los pobladores acudieron en su auxilio portando hachas, machetes y palos, dispuestos a dar muerte al inexistente lobo. Cuando comprobaron que aquello había sido un juego, regresaron indignados a sus casas.
Días después el pastorcillo repitió la broma, y de nuevo acudieron los leñadores prestos a dar muerte al lobo, solo para comprobar que de nuevo habían sido burlados por el zagal imprudente.
Pero una mañana apareció realmente un lobo y comenzó a devorar a las ovejas. Cuando el pastor, ante el ataque de aquel depredador, gritó pidiendo auxilio a los leñadores, estos supusieron que era una nueva broma del muchacho y nadie acudió en su ayuda.
Esta historia se repite con frecuencia en la vida real, especialmente en el mundo de la política. Algunos políticos lo hacen cuando se ven envueltos en alguna bronca. Inventan toda clase de amenazas y peligros para desviar la atención y sacar ventaja de ello (el “chupacabras”, por ejemplo).
También ocurre en el ámbito educativo, o en el ámbito empresarial, no hay actividad en la que no se recurra a esa táctica distractora. Lo que ocurre con la Universidad Autónoma de Sinaloa es un ejemplo.
Desde hace años, por los meses de octubre y noviembre, y más recientemente en enero, las autoridades de la máxima casa de estudios han venido lanzando alertas en el sentido de que está en peligro el pago de las quincenas y el aguinaldo.
Es el clásico grito alertando de la presencia del lobo. Los gobiernos federal y estatal oyen el llamado y aparecen como salvadores. Ha funcionado hasta ahora y seguramente seguirá funcionando. Pero si la Universidad vive esos momentos de apremio cíclicos y recurrentes, es porque los dos gobiernos, el federal y el estatal, han venido incumpliendo su compromiso con ella y con la educación.
El miércoles (como lo hizo en noviembre de 2014, en enero de 2015, y el pasado mes de diciembre), el Rector Juan Eulogio Guerra Liera alertó que la máxima casa de estudios no tiene dinero para pagar la segunda quincena de este mes.
El Gobierno del Estado adelantó una partida de 150 millones de pesos, con lo que la institución pudo pagar el lunes la primera quincena a sus trabajadores, pero según alertó, el recurso federal que no llega no solo complica el pago de la segunda quincena a los trabajadores, afecta la operación misma de la Universidad.
“Se trastoca todo lo que implica movilidad, compromisos, investigación, los insumos, energía, agua, transporte”, explicó Guerra Liera.
Es la misma argumentación hecha por el propio Rector en diciembre de 2013, cuando alertó que por el desfasamiento en la entrega de las partidas presupuestales por parte de la Federación se estaba en riesgo de afectar los indicadores de calidad que se tienen en áreas como la investigación, apoyos a docencia y programas de movilidad estudiantil.
Año tras año, sobre todo en los últimos meses, cuando al compromiso del pago de las quincenas se agrega el pago de prestaciones, la Universidad se ve contra las cuerdas y tiene que lanzar el grito de auxilio, esperando, como el pastor del cuento, que los gobiernos vengan en su auxilio.
Se han cambiado los roles, son los leñadores (los gobiernos) los que le pican las costillas al pastor (la Universidad) en espera de que grite pidiendo auxilio. ¿Y si alguna vez alguno, o ambos, se desentiende y no acude en su rescate?
En los próximos meses los gobiernos federal y estatal ya no solo tendrán que subsidiar a la UAS, sino también a la Universidad de Occidente, institución que está en vías de obtener su autonomía, según un anuncio reciente del Gobernador Quirino Ordaz Coppel.
¿Seguirán ambos gobiernos con la táctica de retrasar la entrega del subsidio, ya no solo a la UAS, sino también a la Universidad de Occidente una vez que le sea otorgada su autonomía?
Y otra cuestión que está por verse es si la Universidad de Occidente, una vez “autonomizada”, será también coto de poderes fácticos, como ocurre en la UAS, que ha sido utilizada como trampolín por partidos y personajes ávidos de poder y de posiciones políticas.