Aliados silenciosos

BANCO DE ALIMENTOS
05/01/2026 04:00

    Hay historias que rara vez ocupan titulares, pero que sostienen realidades completas. Así inicia este 2026 para el Banco de Alimentos de Culiacán: reconociendo a quienes, sin ruido ni reflectores, han hecho posible que durante más de 28 años el alimento llegue a miles de familias.

    Esta es la primera columna del año y no podría empezar de otra forma que agradeciendo a quienes caminan detrás, empujando sin pedir nada a cambio.

    Cada ciclo agrícola trae consigo decisiones que hablan de valores. Las agrícolas que año con año donan parte de su producción al Banco de Alimentos entienden que el alimento tiene un propósito mayor. No se trata solo de cosechar, sino de compartir. Frutas y verduras que pudieron perderse encuentran un destino distinto gracias a productores que deciden sumar. Su apoyo no es improvisado ni esporádico; es constante, comprometido y profundamente humano. Gracias a ellos, el alimento fresco llega a mesas donde antes no llegaba.

    En el Mercado de Abastos ocurre algo parecido. Desde la madrugada, cuando la ciudad apenas despierta, hay locatarios que separan producto, que donan, que eligen no desperdiciar. En medio del ritmo intenso del comercio, ellos hacen espacio para la solidaridad.

    Tal vez no se note a simple vista, pero su constancia ha sido clave durante años. Son aliados que entienden que ayudar también es parte del negocio, y que hacerlo bien implica pensar en los demás.

    Los supermercados también forman parte esencial de esta red silenciosa. A través de donaciones frecuentes, permiten que alimentos en buen estado sigan cumpliendo su función principal: alimentar.

    Su participación ha sido fundamental para ampliar el alcance del Banco de Alimentos y reducir el desperdicio. Son empresas que han entendido que la responsabilidad social se ejerce todos los días, no solo en fechas especiales.

    Mención especial merecen las escuelas y sus alumnos. Cada colecta, cada campaña, cada esfuerzo escolar demuestra que la solidaridad no tiene edad. Niñas, niños y jóvenes que donan alimentos, que participan, que preguntan cómo ayudar. Ellos representan algo más que una aportación material: representan conciencia, empatía y futuro. Muchos de ellos están viviendo sus primeras experiencias de ayuda social, y eso deja huella.

    También están las empresas que creen y apoyan los torneos de golf y pádel del Banco de Alimentos. Eventos que se han convertido en espacios de encuentro, de comunidad y de causa. Su respaldo permite que estos torneos sigan creciendo y, sobre todo, que su impacto se traduzca en más familias atendidas. Son empresas que no solo patrocinan un evento, sino que se suman a una misión.

    Y no podemos dejar fuera a quienes, mes con mes, apoyan con recursos económicos. Aportaciones constantes que dan estabilidad, que permiten seguir avanzando y que reflejan confianza en el trabajo que se realiza. Son apoyos que no siempre se ven, pero que hacen posible que el Banco de Alimentos siga cumpliendo su labor con seriedad y compromiso.

    Arrancar el 2026 hablando de estos aliados no es casualidad. Es una forma de recordar que ningún proyecto social se construye solo.

    Detrás del Banco de Alimentos de Culiacán hay agricultores, comerciantes, empresarios, estudiantes y empresas que creen, que confían y que ayudan en silencio.

    A todos ellos, este nuevo año comienza con un mensaje claro: GRACIAS. Porque cuando muchos empujan desde atrás, el impacto siempre llega más lejos.