Alianza sí, pero sin cabeza en Sinaloa
La Oposición busca un perfil ganador

OBSERVATORIO
14/10/2026 04:02
    La cercanía de un acuerdo de alianza en Sinaloa permite prever que el Revolucionario Institucional encabezará la candidatura a la Gubernatura, con la eventualidad de que sean Paloma Sánchez Ramos o Mario Zamora Gastélum la o el abanderado, y al resto de los partidos postule en las presidencias municipales con preponderancia en la fuerza política que presente cada uno. Los acercamientos, aunque incipientes, apuntan en dicha dirección echando abajo poco a poco la conjetura del “destape” problematizado y por lo tanto insostenible.

    Pese a la guerra de encuestas entre los aspirantes a Gobernador de Sinaloa de los diferentes partidos de la Oposición, aparecen vislumbres de un gran pacto para ir unificados a la elección del 6 de junio de 2027, por más que se trate de probabilidades que son como hojas secas que no resistirían los leves vientos de protagonismos y yoísmos. Es decir, el problema sigue siendo en cuál mujer u hombre encarna el gran liderazgo moral y social que al obtener la postulación estimule a su favor la intención del voto.

    La cercanía de un acuerdo de alianza en Sinaloa permite prever que el Revolucionario Institucional encabezará la candidatura a la Gubernatura, con la eventualidad de que sean Paloma Sánchez Ramos o Mario Zamora Gastélum la o el abanderado, y al resto de los partidos postule en las presidencias municipales con preponderancia en la fuerza política que presente cada uno. Los acercamientos, aunque incipientes, apuntan en dicha dirección echando abajo poco a poco la conjetura del “destape” problematizado y por lo tanto insostenible.

    Los ejercicios de auscultación de opinión pública, unos contratados para que le inflen la aceptación de quien los paga y otros con metodologías ajustadas a la realidad, dan por favoritos a Mario Zamora Gastélum en el Partido Revolucionario Institucional, a Eduardo Ortiz Hernández en Acción Nacional y a Sergio Esquer Peiro en Movimiento Ciudadano, predicciones que requieren ser calibradas en razón del buen prestigio o la mala reputación que los acompaña.

    Una cosa es estar bien posicionados en el conocimiento popular y otra muy distinta consiste en que la gente sepa de ellos por malos desempeños de la función pública. Igual de contrastante es que la población en edad de votar los considere buenos perfiles, pero abomine al partido al que pertenecen. Entonces falta hallar la fórmula que presente a una candidata o un candidato confiable y apto para enfrentar los retos del Sinaloa actual y futuro, con más envoltura ciudadana que empaquetadura partidista.

    Los suspirantes por la Gubernatura insisten en ofrecer retirarse de la contienda si surge algún talante que los desplace en la probabilidad de ganar el proceso electoral, lo cual se promete con el ardid de plantearse ellos mismos como invencibles, sin pizca de intención de ceder el lugar al más apto. Es un ardid de ingenuidad porque en la política como en la vida nadie vende un caballo por bueno ni hace ricos quedándose pobres.

    Así, la ecuación pendiente de resolver está en distraer la atención de lo que dicen las encuestas, cuchareadas o no, y colocar la lupa política encima de personajes cuya neutralidad los dota de independencia frente a partidos y mafias de poder, como son los casos de los empresarios Martha Reyes Zazueta, Enrique Riveros Echavarría y el “Pío” Esquer, por mencionar a algunos de tantos que se han calado en altos niveles del liderazgo social y sectorial sin manchar sus trayectorias. Una vez que Manuel Clouthier Carrillo se autodescartó en la búsqueda de la Gubernatura, se reducen las cartas del sector privado con posibilidades de rendir buenos resultados en la arena comicial.

    O bien jugarse la Oposición el todo por el todo con personajes cuyas hojas de servicio están intrínsecamente ligadas al activismo en los partidos tricolor, azul y naranja, como son los casos de la priista Paola Gárate en proceso de transitar al añil, Roxana Rubio firme en la tintura albiazul y el emecista Sergio Torres que sigue punteando en encuestas aun cuando su estado de salud lo inhabilita para competir.

    ¿Qué hay hasta ahora? Un primer reporte dice que el bloque que proyecta competir contra la coalición que integran Morena y las siglas Verde y del Trabajo avanza en la consideración de que ir a la votación constitucional por separado conlleva el riesgo de quedar relegados en la competencia electoral. Buen punto de arranque para entrar a determinar qué partidos se integrarán a la eventual alianza y desde allí sincerar los cálculos en cuanto a posiciones a lograr en los poderes Ejecutivo estatal y Legislativo federal y estatal.

    Cabe acotar que la alianza opositora, sujeta todavía con los alfileres de peripecias que de un momento a otro la desbaraten, entrará a la gran etapa de determinar la candidatura a Gobernador donde al parecer lleva mano el PRI, la Alcaldía en la cual Erika Sánchez puntea en Culiacán, y las diputaciones que se reservarán para perfiles ciudadanos con importante ascendencia en lo social y económico.

    Reverso

    Si abren demasiado la puerta,

    De la alianza opositora,

    Esto acabará en reyerta,

    Que al voto afín evapora.

    El dos por uno de MC

    El partido Movimiento Ciudadano le apuesta igual al programa de gobierno que al candidato y propone definir al mismo tiempo lo programático y el perfil, con el involucramiento de la sociedad en ambas cuestiones. Es decir, dar a conocer sólo a quien será el candidato a Gobernador deja trunca la expectativa de saber para qué y con qué aspira a llevar a buen puerto a este velero hoy a la deriva llamado Sinaloa. Y al revés, develar el programa sin destapar al candidato es como vender un par de zapatos sin suelas. Tiene razón: a los sinaloenses hay que venderles completo el paquete de la candidatura y la garantía de que luego no saldrá con su domingo siete.