Mañana se presenta en La Huerta, San Benito, Mocorito, el libro: “Raíces, familia y amigos del alma”, de la autoría del estimado profesor, David Rubio Gutiérrez.
La obra constituye un reconocimiento a la familia y amigos que ha cosechado en vida, y fue escrita, como reconoció el mismo profesor: “con amor, pasión y sentimiento”. Sus páginas (343) están pobladas de recuerdos espigados en emotivas palabras y fotografías, que dan cuenta de innumerables fechas y anécdotas históricas memorables para la familia Rubio Payán, Rubio Gutiérrez y demás familiares y amigos del alma, algunos entrañables por ser compañeros de años y correrías, otros advenedizos, como quien esto escribe, a quien nombra en la página 20.
Adolfina e Ismael, padres del profesor David Rubio, ocupan muchísimas páginas de estos recuerdos, al igual que sus hermanos: Ismael, José Gilberto, José Luis, Luz Berthila, Silvia, Armando, Abel y Brisa Nereida, además de sus hijos, parientes, maestros y amigos, como el profesor periquense, Jesús Manuel Ibarra Peiro, quien fue su maestro de sexto de primaria.
Imposible nombrar a todos los personajes a quienes rinde homenaje el profesor David Rubio Gutiérrez, así como a los recuerdos de la Banda Hermanos Rubio, que está cerca de cumplir cien años de existencia, al igual que consejos a hijos, nietos y bisnieta, y demás amigos del alma que pueblan su memoria; por tanto, me voy a permitir traer a colación algunas expresiones que aparecen en el libro.
“Nada fue fácil, todo se fue resolviendo”, pero “el tiempo lleva prisa”. “No temas el otoño; las flores y las hojas caen, pero queda la rama para hacer el nido y nuevos proyectos”. “No olvides que las almas grandes se templan en los remolinos de las tormentas y en los huracanes de la adversidad”.
¿Soy amigo del alma?