Anhelos

29/04/2026 04:00
    La actitud hegemonista que el Presidente Donald Trump mantiene frente a sus pares no presagia tranquilidad en el mundo, sino todo lo contrario.

    La opinión pública mantiene un gran interés en el conflicto entre Irán y Estados Unidos, también en los conflictos presentes en otras latitudes. Por más que confiamos en los líderes mundiales que muestran humanismo, nuestra ecuanimidad se exaspera ante la lentitud a la hora de signar acuerdos que conjuren la guerra y aseguren la paz. La paz es lo que más anhelan los pueblos del mundo.

    La actitud hegemonista que el Presidente Donald Trump mantiene frente a sus pares no presagia tranquilidad en el mundo, sino todo lo contrario. Esperamos que los buenos oficios de algunos dignatarios, como el Presidente Tayipp Erdogan, de la República de Turquía, quien participó activamente en lograr la tregua entre Irán y Estados Unidos, logren los frutos esperados mediante una paz duradera en el Medio Oriente. Y que los buenos oficios a favor de una solución negociada se multipliquen para construir el mundo pacífico que anhelamos todos los mexicanos.

    Confiamos en el buen criterio de la mayoría de los gobiernos del mundo, y en que sabrán llegar a soluciones pacíficas o diplomáticas por el bien de la humanidad. Esto es lo idóneo siempre: privilegiar el diálogo sobre la confrontación, la diplomacia sobre el empecinamiento, la paz sobre la confrontación bélica. La paz y sólo la paz trae el progreso y el bienestar de los pueblos; esa debiera ser la principal premisa para lograr la convivencia armónica entre las naciones civilizadas del orbe.

    La historia de los pueblos demuestra claramente que la paz es el único camino que consolida el progreso de las Naciones. No cabe duda que los gobiernos de todo el planeta deben siempre privilegiar la amistad de sus pueblos y buscar consolidarla con base en el respeto mutuo, el intercambio cultural y tecnológico, el diálogo entre culturas diversas. El respeto entre los gobiernos y los pueblos es el escudo más sólido frente a cualquier acechanza, incluyendo las pretensiones abiertamente hegemonistas o las insaciables ambiciones de los filibusteros de toda laya.

    En lo que respecta al panorama regional, parece que por fin los productores de nuestra entidad llegaron a un acuerdo definitivo sobre la venta de sus cosechas de maíz, producidas durante el presente ciclo agrícola. La cosecha de esta preciada gramínea en el estado termina el mes entrante, y hay buenos augurios para los agricultores, que piden sea recompensado su esfuerzo con un precio justo, que les permita paliar los costos de producción, los cuales se incrementan cada ciclo. Esperamos que a nuestros agricultores cada vez les vaya mejor y que la producción en el campo sea cada año más redituable.

    La estimación en la producción de maíz en Sinaloa, para el ciclo agrícola de 2026, arroja una cosecha esperada de alrededor de 4 millones de toneladas, cifra que está por debajo de los ciclos normales, a causa de la disminución de hectáreas sembradas y a factores hídricos. A eso hay que agregarle altos costos de producción y precios internacionales que tienden a la volatilidad. Con todo, el gobierno impulsa esquemas de comercialización para garantizar precios base por tonelada y diversos apoyos compensatorios para los pequeños y medianos productores.

    Tenemos la impresión de que, en las esferas del actual régimen, hay sensibilidad y conocimiento de los costos de producción en el campo y de la justeza de los reclamos de los agricultores, que no piden nada que no se justifique. Nos parece que, por parte del Gobierno, hay sensibilidad ante las demandas de los agricultores. El esfuerzo que han realizado los agricultores durante el presente ciclo agrícola debe ser coronado con un precio justo. Lo afirmamos plenamente convencidos de la razón que les asiste a los productores agrícolas.

    Sinaloa, siempre lo hemos enfatizado, es el granero del País. Por lo tanto, deben nuestros productores agrícolas ser redituados con precios justos a sus productos. Nuestros productores ponen su mejor esfuerzo y conocimientos para que sus productos gocen del reconocimiento de los consumidores del país y del extranjero. Y qué bueno que cada día sean más consumidos los productos agrícolas de Sinaloa por nuestros connacionales; eso es de suma importancia: contar con un sólido mercado nacional en expansión para el consumo de los productos sinaloenses.

    En el futuro, tenemos la certeza de que la mayor parte de la producción agrícola sinaloense (así como la pecuaria y la de pesca), va a ser destinada principalmente para el consumo nacional. Esto sienta bases sólidas para asegurar la soberanía alimentaria de los mexicanos.